Tenía unos 18 años cuando conocí a una pareja de hermanos que acababan de cambiarse a al pueblo, uno de ellos tenía 18 años, el otro era de 22.
Jugabamos con los demas chavos del barrio y yo le entraba la futbol y al tochito y eramosb buenos amigos hasta que un día me invitaron a comer a su casa, llegué, su mamá nos sirvió y luego nos salimos a jugar hasta que nos metimos en secreto a la casa del velador de la unidad y ahí vimos hojas de revistas de mujeres desnudas por doquier salimos de ahi medio sonrojados pero el de 22 (franco) me preguntó que si megustaria tener un cerpo como el de esas chicas cuando creciera y conteste que por que no.
Otro dia me invito mariano (el de 18) a ver peliculas en su nueva video, una beta, y nos acomodamos y preparamos todo, aprovechando que sus padres estaban trabajando, pusimos la película que traju franco y ¡era porno! yo no dije nada pues queria saber que onda con esa pelicula pero franco ya tenía una erección, lo se por que de pronto se quitó el pantalón y comenzó a masturbarse para tratar de calmar la excitación de lante de mí... de pronto noté que mi amigo me veía y sonreía, un rato después mariano me preguntó si ibamos a la sala y yo dije que si.
Salimos de su cuarto y me dijo que si podia darme un beso y yo respondi que sí, franco dijo, asustandome pues no sabía qie estaba ahí, falto yo, ante lo cual tambien me beso pero el me acaricio las pompas. me dijo que si habia visto a las chavas del video que tenian un cuerpo como el de las fotos y me dijo qu lo lograron tener gracias al sexo.
Pasaron unos días y el solo hablaba de eso hasta que me propuso hacerlo en su casa. accedí, bueno no fue tan facil pero para abreviar...
Se bajo el pantalon y me dijo que hiciera lo del video me metió su pene a la boca, comenzé a chuparla como barra de caramelo, se estremecióí de placer, acabó en mi boca, casi me ahoga, me bebí un buen trago, el sabor la neta no me gustó. a la tarde siguiente fue a buscarme, me dijo que fueramos a las canchas de fútbol, ahí estaban otros dos chavos a los que les conto lo que hicimos y yo dije sí, a mi nadie me hanía dicho que fuera malo, no lo es.
Fuimos a casa de franco y se lo chupé a los cuatro. al otro día nuevamente video, con los dos hermanos y en la tele una chica era cogida por dos hombres y dijo que si queria podia decirle a un amigo que lo hicieramos pero yo le dije que mejor con mariano a lo que el accedio y fue muy padre chupar la pirinolita de mi amigo mientras franco me lo hacia oral primero, en eso se oyeron ruidos y eran sus papas. ya no nos dejaron a verlo demás pero insistiríamos..
lunes, septiembre 17, 2007
Mi primera vez en trio y grupo
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Los deudores de mi abuelita
Toda un fin de semana de sexo.
Todo empezo un viernes en que mi abuelita y mi familia se fueron a las vegas de vacaciones y regresaban hasta el lunes entonses me quede solo , entonse como a las 6:00 de la tarde llego un muchacho guapisimo que tenia tiempo que me gustaba y llego a abonarle a mi abuelita pero como no estaba le dije pasale yo acababa de salir de bañarme y andaba en truzas el paso y me vio asi y yo subi por un pantalon cuando baje y me sente me dio el dinero y ya se hiba a ir pero me dije hoy le voy a decir y le dije oye te puedo decir algo que no le ehh dicho a nadien y no se lo cuentas a nadien y me dijo si y le dije me gustas mucho y se me quedo viendo pero como que se puso nervioso y dijo ok esta bien y se paro y me dijo por ke no me habias dicho antes y le dije por ke yo se que ati te gustan las mujeres y se acerco se sento aun lado de mi y me dijo pues si pero y le agarre una pierna y me quito la mano entonses dije nimodo y me calle y el tambien entonses hubo un silencio como de un minuto y cundo yo dije bueno el volteo y me beso .......
Me empeso a amnosear y yo a el entonses metio su carro a mi garage y como la casa estaba sola pues se quedo con migo despues de meter su carro subimos al baño y nos bañamos juntos yo lo enjabonaba a el y el ami hay yo se la mame y el me dio un exquisito beso negro despues me penetro y despues de venirnos nos salimos yo lo seque y el ami nos pusimos solo la roapa interior debido a que ya eran como las 9:00p.m. y nos fuimos a cenar y hay en la cocina mientras yo preparaba unas quesadillas el llego por atras me abrazo y me repego su pene que estaba un poco duro entonses me voltie y le dije ya estan tus quesadillas las puse en un plato y apague el comal y me dijo tu no vas a cenar y le dije si ... y me dijo que??? le dije ahorita vas a ver y me agache y me empese a cenar y devorar la comida que hasta ahorita me parece la mejor del mudo mientras el comia quesadillas yo me comia su verga hasta que se volvio a venir en mi boca
Ya despues de la cena subimos al 3er piso a mi cuarto a dormirnos pero al acostarnos nos volvimos a exitar y otra vez tuvimos sexo como de 2 horas mas total nos dormimos como a las 2 de la mañana , al siguiente dia nos la pasamos juntos todo el dia, en la sala besandonos como 1 hora luego fuimos al cuarto de television y hay otra vez se la mame y nos besamos hay fueron como 2 horas depues fuimos al antecomedor y hay tmb hay solo me penetro y hay fue como 30 min despues fuimos a la antesala y hay estuvimos viendo la pelicula de titanic y me beso beso beso beso y beso tambien hubo apañe como nos dio sueño fuimos al cuarto de mis padres y hay nos dormimos abrazados y nos despertamos como 5 horas despues y despues al despertar seguimos recorriendo la casa
En fin el se fue hasta el lunes que llego mi abuelita y mis padres y lo saludaron y dijo a eske le traje un diner se lo di el se lo dio a mi abuelita y nadie supo nada cuando ya se hiba para afuera yo lo acompañe y le dije que cansado y me dijo no aun te traigo muchas ganas y nos fuimos a la playa pero despues les platico esa historia y la continuacion de esta.................. continua ...... hasta hoy cojemos diario
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Mi dueña de casa
Llegué a vivir en esta casa de pura casualidad, aunque los dueños tenían suficientes recursos hasta ahora no comprendo por que tenían la necesidad de alquilar, como fuere en la casa solo vivían cinco personas: dos inquilinos (mi amigo y yo), la empleada (una cholita nada buena) y los dueños de casa: el marido (un bebedor habitual), la esposa (muy seria y recatada).
Las habitaciones estaban en el segundo piso, subiendo las gradas primero estaba mi cuarto, seguido de la de los dueños, el de la empleada y por último la de mi amigo al final del corredor; en tanto que todas las demás dependencias estaban en la planta baja. muy pronto se estableció una confianza compartida por todos los de la casa, es así que nunca nadie cerraba con llave su habitación y por lo general estas permanecían abiertas todo el día.
Las exuberantes formas de doña amanda la dueña de casa no pasaban desapercibidas por nadie, me atrevo a decir, y menos por un estudiante joven como yo que no desaprovechaba la oportunidad de contemplarla con mucho placer siendo que en algunas ocasiones doña amanda se había dado cuenta de ello, pero nada mas allá de unas miradas atrevidas de parte mía y otras de sorpresa o talvez cierto reproche de parte de la doña.
A los dueños nunca les faltaba acontecimiento social y acostumbraban terminar bebiendo en su sala, invitándonos (a los dos inquilinos) ocasionalmente a compartir con ellos. estos tenían sus propias peculiaridades cuando estaban tomados, don ricardo gustaba de escuchar música a todo volumen pegado del equipo de sonido y tomando sendos tragos de licor hasta quedar dormido en su sillón, en tanto que su esposa amanda, mostraba un cambio radical en cuanto a su comportamiento habitual, se ponía mas sociable, extrovertida, cariñosa, graciosa, hasta picarona de cuando en cuando.
Un día viernes por la tarde al volver de clases de la u entré en la casa, aparentemente, sin intención alguna, no hice el más mínimo ruido, subí las gradas y me dirigí derecho al cuarto de mi amigo, pero al pasar por el cuarto de la dueña para mi gran sorpresa ella estaba en ropa interior, en realidad un conjunto de lencería muy sexy, con liguero y todo la cosa, parece que se lo estaba ensayando, porque estaba frente al espejo mirando como le quedaba, yo me paré en seco y la observé con asombro, primero por lo buena que resulto ser la doña (como lo había imaginado) y además porque no se dio cuenta al principio que la estaba mirando, pero cuando se percató de mi presencia no se asusto ni un pelo, con la mayor calma y mirándome de reojo caminó lentamente hasta un lugar de la habitación donde ya no la podía ver.
Volví a mi cuarto estupefacto, me recuperé del impacto de esas maravillosas escenas y me dije a mi mismo que ella ni me vio por eso no se había asustado. pero mas tarde cuando nos encontramos en el pasillo, su mirada desmintió mi pensar, si me había visto observándola, pero ni modo, ya estaba hecho.
Al día siguiente los dueños retornaron un poco tarde de un bautizo al cual habían sido invitados, serían 11:30 p.m., al sentir la puerta bajé como yendo al baño, como siempre el marido muy borracho directo escuchar música y la esposa de ese animal también mareada pero no a tal punto, pero preguntando por todos de la casa: la empleada durmiendo y mi amigo estudiando en el parque, es decir, los únicos “concientes”: doña amanda y yo. luego de invitarme una copa de chuflay, ella entro al baño y no cerro la puerta, pude escuchar hasta el ruido que hacía al orinar pero no logre verla. para cuando terminaba mi copa el marido ya estaba como en trance, por lo nervioso que me ponía la situación yo preferí subir a mi cuarto, dejando la puerta abierta casi en su totalidad me recosté para seguir viendo tele, entonces sorpresivamente la doña paso muy lentamente por mi cuarto hacia el suyo mirándome casi de reojo, yo al notarlo apagué la tele y salí al pasillo, para cuando volvía su andar parecía el de una gata en celo, yo estaba parado en la puerta de mi cuarto, ella se detuvo y mirándome con seriedad me dijo “has visto lo que querías?, curioso?”, yo sabía bien a lo que se refería y respondí con algo de culpa y vergüenza que había sido sin querer, entonces me sorprendió lo que hizo, miró hacia atrás para ver a su marido, el cual ya dormía, y dijo “y ahora que vas a hacer?”, demoré unos segundos y la tome de la mano sin decir palabra, mi dueña de casa entonces se acercó mucho hacia mi, obligándome a retroceder lentamente hasta dentro mi cuarto, de espaldas a la puerta la cerro parcialmente y con sus ojos clavados en los míos. bajó la mirada y súbitamente me cogió por las pelotas, luego de palparlas por unos segundos metió su mano dentro mi calzoncillo y empezó a manosearme suavemente, en cuestión de segundos mi verga estaba poniéndose dura como roca y ella continuaba pajeándome, por mi parte le levanté la falda y metí la mano dentro sus bragas y comencé a acariciarle la concha que era muy, que muy, muchísimo muy carnosa y velluda.
Todo eso ocurría en una atmósfera extraña de nerviosismo y excitación, ella mirando como mi arma se ponía tiesa y yo viendo, o al menos tratando de verle la ranura que la tenia cubierta por una espesa mata de vello. ni siquiera nos besamos, tampoco pude siquiera ver sus tetas aunque las manoseé por sobre su blusa, pero lo que hice mejor y con suma rapidez fue subirle la falda hasta la cintura y bajarle la bombacha hasta los tobillos, como si nos entendiéramos solo con las miradas se puso de rodillas en el suelo apoyando su torso en mi cama, tal y como yo lo deseaba, me acerque y primero le mordí el jodido culazo, dejándole marcas en su nalga, aunque se quejó con suavidad era evidente que eso le gusto mucho, yo realmente quería chuparle la concha, las tetas y todo, ella no quiso seguro por miedo a ser descubiertos, lo que ella quería era que la culearan, a pesar de lo excitada que parecía estar su tremenda chupila estaba muy seca pero eso sí muy caliente tanto que parecía tener entre las piernas un cráter volcánico, entonces me dijo "espera" y se humedeció la raja con su propia saliva y me ordeno diciéndome "ya", antes de clavarla jugué un poco recorriendo mi verga a lo largo de su rana y su culo tratando de abrirme campo entre esa selva de pelos, primero solo le metí la cabeza de mi palo pero al sentir la calidez de su concha supe que ese era el rumbo y empuje con fuerza hasta lo mas profundo, doña amanda solo hacía esfuerzo para no gemir ni hacer ruido, le peiné la concha hacia adentro una y otra y otra vez, hasta el fondo, me dejó terminar en su mera raja, no me pareció que ella haya terminado, pero me importó poco.
Con las rodillas un poco adoloridas, debido a la posición, pero con la satisfacción de haber hecho realidad uno de mis mayores deseos de ese entonces me levante y al hacerlo le ofrecí papel higiénico, lo tomó dándome las gracias con mucho nerviosismo, no se si por el papel o por el culeito tan delicioso y veloz que nos habíamos mandado. envolvió papel en su mano y se lo puso en su raja para secar toda la leche con que yo le había llenado la concha a mi dueña de casa, se levanto, subió su bombacha, se arreglo la falda y todo lo demás, y salio con sumo cuidado, se dirigió a la sala para recoger a su marido y llevarlo a su cuarto, ambos pasaban por mi puerta, el tipo neto de borracho y ella solo dijo “buenas noches joven (mi nombre), hasta mañana”, solo atiné a responder y lo hice cortésmente.
Volví a mi cuarto y me recosté pensativo, no podía quitar de mi mente la imagen del señor culo de mi dueña de casa, mi verga estaba otra vez dura e impregnada del aroma de la concha de doña amanda, esa noche casi no dormí. aunque mi amigo supo del incidente del día viernes, donde vi a nuestra dueña de casa en ropa interior, decidí no contarle lo que acababa de ocurrir con doña amanda, desde ese momento ese era un secreto compartido tan solo entre ella y yo, posteriormente me costó bastante repetir la aventurilla, en realidad de que las cosas se dieran para volver a disfrutar a mi dueña de casa, pero luego de mucho esfuerzo, insistencia y buena suerte el resultado fue maravilloso, solo pude tenerla una ves más.
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Gantri
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domingo, septiembre 02, 2007
La hermanita de mi mejor amigo
Quiero empezar comentando la naturaleza de la amistad que me unía a mi amigo gregorio, y a dios gracias todavía lo hace.
Amigos desde hace 15 años, nuestras casas distan a pocas cuadras, estudiamos juntos en sucre, aunque distintas carreras; gregorio es el otro inquilino del relato “mi dueña de casa”, y el que estuviéramos solos en esa ciudad profundizó aún mas nuestro lazo de amistad.
Cuando llegaban las vacaciones retornábamos a casa y en ese ínterin nos veíamos con frecuencia para ir de joda y todo eso. siempre fui bien recibido en su casa y él en la mía, muchas de las incontables veces que fui a buscarlo, durante nuestras vacaciones, me atendía su hermanita melisa, pero debo reconocer que ni me llamaba la atención por dos razones: primero, gregorio es el mayor y melisa es la cuarta, o sea que la diferencia de edades era relativamente amplia, es decir era mucho muy joven para mi, y segundo (tal vez la razón más importante) era la hermanita de mi mejor amigo.
Los años pasaban, la joven crecía, así como los cuidados y de la familia de gregorio y principalmente los celos de este último. la verdad no había advertido lo agraciada que estaba la joven, y fue precisamente mi amigo gregorio quien me lo hizo notar al mencionar que la rondaban algunos gavilanes; pero al poco tiempo lo que realmente me cayó como un balde de agua fría fue cuando gregorio me relató sumido en la mas grande tristeza y desazón (mientras compartíamos unos tragos) que nuestra pequeña melisa, que aunque su familia y yo no lo quisiéramos, se había convertido en mujercita, es decir, alguien (sabe dios quien) le había arrebatado la inocencia llevándose consigo su virtud, al menos eso aseguraba gregorio. el había llegado a esa conclusión debido a que melisa había mostrado cambios radicales en su comportamiento, algo propio de los adolescentes, pero lo grave en ella fue su cambio actitud en general, ya saben, rebeldes sin causa y sabelotodos como ellos solos y sin mencionar el nuevo círculo de amistades que tenía nuestra adorada princesita (un puñado de adolescentes irresponsables, es decir, sus iguales), ocasionalmente llegando a casa con algunas o muchas copas de trago encima. pero estos cambios vinieron, estuvieron, hicieron lo suyo y se fueron dejando tras de sí una joven convertida en mujer de manera prematura.
Ella ahora procuraba mostrarse mas segura, mas mujer y menos chica, en síntesis hacia todos los esfuerzos para sacar a relucir su pseudo madurez, pero era inútil, su frágil cuerpecito no marchaba al ritmo de su mentalidad o al menos de sus planes, y para colmo de males la naturaleza habría de ser poco generosa con ella: chiquilla delgada, de caderas estrechas pero con cola redondeada y senos pequeños que más parecían dos medios limones, el día de la repartición de tetas melisa de seguro se había quedado en casa, pese a todo esta chica tenia lo suyo.
Cuando gregorio concluyó sus estudios su familia entera fue a sucre para el acto de graduación, melisa lucia mas crecidita, en todo sentido, incluso se atrevió de lanzarme unas miradas insinuantes que preferí eludir al encontrarme rodeado de toda su familia mientras compartíamos en un restaurante, fue muy difícil para mi disimular los insistentes coqueteos de esa picara chica, pero lo logre, muy a pesar mío no paso absolutamente nada.
Unos meses mas tarde volví a casa pero mi amigo gregorio estaba en otra ciudad realizando su internado, aunque yo había pensado en llamar a melisa en algún momento con el pretexto de preguntar por su hermano preferí no hacerlo, sin embargo y por casualidad me la encontré justo en la puerta de mi casa mientras salía ella pasaba con sus amigas, se detuvo para hablar conmigo por cerca de media hora, claro que sus amigas que la esperaban en la esquina se aburrieron y se fueron sin ella. yo la acusaba, aunque solo en broma, de andar por ahí luciéndose para que los muchachos la molestaran, ella lo negaba sonriendo pero mirándome fijamente a los ojos; entonces prácticamente le ordene que fuera de inmediato a su casa y que la llamaría en 10 minutos para continuar hablando ya que no lo veía apropiado que una muchacha esté fuera de su casa, melisa se fue casi a la carrera, aún no entiendo por que obedeció mi orden, o al menos eso pareció en ese momento. pasaron 5 minutos y llamé a su casa y me respondió al primer timbre, yo sarcásticamente la felicité por ser tan buena chica a lo que ella acordó conmigo serlo, acto seguido le ordené a mi chica se diera un baño y se cambiara porque deseaba verla a las 7:00 p.m. en el parque ubicado en la esquina de mi casa (en ese momento era aproximadamente las 5:20 p.m.), ella aceptó sin chistar, la felicité una vez mas por lo obediente que era y nos despedimos.
Yo había olvidado la cita, cuando me percaté de la hora eran las 7:15 salí hasta la esquina de mi casa y miré hacia la banca en la que supuestamente nos encontraríamos, pero estaba vacía así que volví a casa, quise llamarla pero no lo hice. 15 minutos mas tarde fui nuevamente hasta la esquina y nuestra banca estaba aún vacía, regresaba a casa una vez mas pero algo me hizo volver la mirada atrás y mire alrededor, ella estaba sentada en otra banca y me miraba fijamente con una sonrisa en el rostro, propio de los niños que acaban de ser descubiertos cometiendo alguna travesura, me acerque y le di un beso suave en la mejilla y conversamos no se ni de que cosas por unos momentos, entonces súbitamente me puse de pie y tomándola de la mano la llevé conmigo sin rumbo, para sorpresa mía me siguió sin resistirse. caminamos algunas cuadras hablando de todo y nada y entonces nos detuvimos en una esquina poco iluminada, y ante sus reiteradas preguntas de que a donde la llevaba yo respondí que quería estar a solas con ella, irónicamente caminábamos en dirección opuesta a donde en realidad la quería llevar, mi casa, pero lo que si deseaba hacer era …. (callé y la besé), está demás decir que correspondió a mi beso con entusiasmo, que bien besaba la nena, realmente fue una grata sorpresa. la tomé de la cintura y la atraje hacia mi con fuerza para sentir su cuerpo y para que ella sintiera el mío, dio buen resultado, le gustó, entonces sin pérdida de tiempo la tome de la mano y la llevé directo a mi casa; cuando me preguntó que a donde íbamos le respondí con firmeza “a mi casa”, pero aclarándole que era porque quería ponerme algo encima y porque tenía deseos de entrar al baño, aunque accedió en el fondo sabía a que se estaba exponiendo.
Llegamos y entramos en mi casa, la conduje a mi habitación con la mas absoluta tranquilidad de mi parte, porque ella se meaba de miedo, la dejé por un minuto para ir al baño tal como le había dicho (mas por cumplir con mi palabra que por necesidad). a mi vuelta ella estaba de pie junto al televisor, me acerque y nos besamos intensamente, un minuto mas tarde yo tenía mis manos amasando su pequeño pero redondeado culito, al siguiente mis ágiles manos le quitaban la chompa y la blusa mientras ella solo decía “no”, pero era un no que mas parecía una invitación a proseguir que a detenerse. aun de pie le bajé el cierre del pantalón y metí mi mano dentro, ahí en medio de sus piernitas, era extraño, aunque sentía a melisa muy excitada su sapito estaba todavía seco, pero ni que hacer, proseguí como siguiendo un plan de ejecución previamente establecido. hice que se sentara en mi cama para quitarle los zapatos y el pantalón, pero para facilitarme la tarea ella se recostó en la cama quedando en ropa interior y calcetines, me miraba con relativa calma, su mirada sugería que eso era precisamente lo que ella buscaba, si existía un plan, parecía ser el de ella el que se estaba ejecutando, al menos momentos después pude darme cuenta de que deseaba ser ella quien manejara la situación.
Acostada en la cama con las piernas semicruzadas como queriendo esconder su “cosita” me miraba fijamente mientras yo me quitaba la ropa hasta quedar totalmente desnudo. me acerque a ella con lentitud, acostándome a su lado nos besamos apasionadamente, y comenzamos con las caricias, melisa no mostraba nerviosismo ante mis caricias, eso si se mostró muy firme al no me permitirme quitarle el corpiño, aunque no me lo dijo seguro estoy de que le apenaba tener los senos tan pequeños, al decir pequeños quiero decir realmente diminutos, no insistí y me concentré en el resto de su cuerpito, deslice una vez más mi mano dentro de sus bragas y recorrí su ranurita con mi dedo medio una y otra vez pero sin introducírcelo, lo tenía suave y pequeño como todo en ella, pronto esas caricias hicieron el efecto esperado, comenzó a calentarse y humedecerse desprendiendo ese aroma característico pero delicioso de una concha a punto. de a poco ella se excitada mas y aunque hasta ese entonces solo me abrazaba mientras nos besábamos no se contuvo los deseos y bajó la mano para agarrar de una mi verga que aun no estaba parado por completo, hizo un buen trabajo al masajear y pajearme con suavidad ya que no tardo mucho en lograr que mi pija se endurezca al máximo, entonces me levanté y me puse de rodillas al tiempo en que tomaba sus piernas y la ponía en mis hombros para poder quitarle las bragas, lo hice con calma y aprovechando que me encontraba en muy buena posición decidí penetrarla en esa pose, melisa al percatarse de mis intenciones de metérsela patas al hombro solo atinó a mirarme con los ojos desorbitados pero no se resistió en lo mas mínimo, ahí pude darme cuenta de que la chica que me estaba entregando su conchita en tan excitante posición y en la “primera cita” ya había adquirido experiencia como el que mas.
Me acomodé lo mejor posible, tomé mi verga y con movimientos de arriba hacia abajo la frotaba en su cochito para separar sus labios y prepararla para la arremetida, cuando mi vara estuvo colocada en el camino exacto empujé con firmeza introduciendo mi herramienta en aquel calido y todavía muy estrecho canal, se la metí hasta el fondo, no de golpe, pero si de una aunque con calma; ella solo gimió suavemente, cerro los ojos y colocó las palmas de sus manos en mi pecho como queriendo detener inútilmente la embestida, cuando ya toda mi verga hubo entrado en ella, solo estiró los brazos a los costados disfrutando mis posteriores embates que aumentaban cada vez mas en fuerza y rapidez, pero ella me pidió que lo hiciera con lentitud, me sorprendió un poco su petición pero la complací para que ella lo hiciera después.
El vaivén continuaba su ritmo parsimonioso y mi chica de a poco abrió sus piernas para proseguir en la posición del misionero, así continuamos hasta que percibió que me vendría pronto, así que me alejo de si y prácticamente me ordenó cambiar, joder la alumna revelándose al maestro?, me dije, pero accedí sin mas vueltas, movido mas por la curiosidad de saber lo que tenía en mente que otra cosa, así que solo cooperé. melisa, luego de hacer que me recueste de espaldas, se tomó su tiempo para observarme, o mejor dicho examinarme, parecía la doctora auscultando al paciente, con sus manos recorrió mi cuerpo e hizo una parada en mi pubis para juguetear un poco con mi herramienta, me pajeó lentamente al tiempo que apretaba con fuerza mi verga que ahora estaba más dura que al principio. se montó sobre mi, tomo con su mano mi vara y se la acomodó directo en su raja, y cuando estuvo en el camino correcto apoyo sus manos en mis hombros y se sentó muy calmadamente, mi verga entró totalmente dentro su chupila y ella solo se quedó ahí quieta como viviendo la experiencia en otro plano o nivel astral o una joda de esas, eso si se podía percibir con claridad las contracciones que ella, o mejor dicho su concha hacia, que sensación tan interesante me produce incluso hoy al recordar; subía con calma como calculando de que mi verga no se salga de su concha por completo, pero se sentaba con fuerza dejando caer todo su peso. esa combinación de movimientos lentos con otros súbitos eran los que marcaban su ritmo, así que no demoró nada en venirse, lo se por las marcas de uñas que me dejo en los hombros, ahora era yo el que deseaba terminar porque ya estaba cerca, pero la muy pendeja prefería descansar, eso no. así que la tomé casi por la fuerza de las caderas poniéndola de cuatro patas y sin mas se la metí, esta vez toco fondo, se quejo de dolor pero yo no la soltaba, ella trataba en vano de separarse repitiendo en tono lloroso “pará, pará por favor”, era inútil, yo la tenia rodeada de la cintura con mi brazo, esa imagen me recuerda a los perros cuando están cogiendo, la hembra trata de escabullirse y el macho que termina sometiéndola, en fin, esa situación matizada de violencia me excitaba aun mas. no tengo por costumbre utilizar condón, prefiero terminar fuera de existir riesgo de embarazo, pero en esta ocasión y pese a las súplicas de melisa de detenerme y de no terminar dentro, me valió un poroto, cagándome en todos los peligros y consecuencias posibles me vine donde quise, al descargar mi leche en esa conchita pequeña sentí mi cuerpo ser despojado de la energía que mantiene unidas las piezas del mismo. luego de unos instantes, al tiempo de liberar mi presa caí en la cama casi sin fuerzas.
Ella tomó unos pañuelos desechables para limpiarse la leche que le brotaba de la rana como de un manantial y se recostó a mi lado abrazándome, nos besamos con cierta ternura y luego con una pregunta me regresó a la realidad: por que terminaste dentro?, carajo, me reproché, pero al ver la expresión de su rostro pude adivinar que no había peligro. en efecto, ella no deseaba que terminara dentro porque le mancharía la bombachita con semen, y me contó además que sus papás estaban muy susceptibles a que ella haya iniciado su vida sexual, tanto así, que sorprendió a su mamá examinando su ropa interior (del cesto de la ropa sucia), me pareció sincera y le creí a ciegas, talvez porque inconscientemente eso era lo que mas me convenía.
Continuamos con los arrumacos y una vez más estábamos culeando echados de lado, la impulsaba por la cola donde mi mano a la par que apretaba su pequeño glúteo le acariciaba el perineo y a momentos su ano, humedeciéndolo con los fluidos que continuaban saliendo se esa rica concha. mi intención no era otra que la de prepararla para partirle el culo, ella al presentirlo se levanto de sobresalto y argumentando que la matarían en casa, por la hora, ya que debía estar de vuelta a las 9:00 y eran casi las 10:00, se vistió con prisa, yo permanecía en pelotas y sentado en la cama con la mirada suplicante de terminar la segunda pasada que habíamos iniciado, xime se acerco y me pidió me cambiara para acompañarla por lo menos un par de calles, al no obtener respuesta se puso de rodillas, tomo mi verga que ya estaba poniéndose un poco flácida, me pajeo un poco y se la metió en la boca, me la chupó como casi una profesional y luego dijo: "ya pues, date prisa" me miró a los ojos y agregó dulcemente "otro día, porfa", ni que hacerle, accedí una vez mas.
La acompañe hasta la esquina de su casa donde mientras tomábamos una soda apareció uno de sus hermanos, me saludo, y reprochó a su hermanita que sus papás la esperaban, xime se despidió a prisa y se fue, pero al hacerlo me susurró al oído "te llamo", yo solo le enseñé mi pulgar en señal de acuerdo.
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domingo, agosto 26, 2007
Mi primo toño
Hola como estan?, soy victoria y les contare de mi primera vez ni me pasaba por la mente tener sexo.
Yo era una chavita de 18 años cuando vivia con mis tios en la cd de mexico ellos tenian 1 hijo que tenia en aquel entonces 19 años, el depto era pequeño de 4 piezas sala, cocina y 2 cuartos con baños cada uno en el cual en uno dormian mis tios y en el otro dormiamos mi primo y yo claro en literas.
Todo empezo una noche que sali de mi habitacion por que me dio sed y me dirigi a la cocina por un baso de agua, al pasar por la recamara de mis tios escuche gemidos y pequeños susurros de mi tia y yo pues me quede en ¿? decidi entre abrir la puerta cual fue mi sorpresa que mis tios estaban en el pleno agasajo en ese momento senti algo que nunca habia experimentado estaba yo que ardia bueno eso paso la neta mi tio estaba bien buenote es decir calzaba grande a pesar de que ya era un hombre maduron.
Yo tenia buen cuerpo senos del tamaño de un pomelillos, cintura pequeña, nalgoncita y piernuda y ya le daba tentacion a mi primo ya me miraba con otros ojos pasaba cerca de mi y me tocaba las nalgas o si no a la hora de la comida el empezaba a tocarme entre las piernas y yo disimuladamente parecia que no pasaba nada pero dentro de mi sentia rico pero a la vez miedo por que despues de verle el paquetito a mi tio cuando se cojia a mi tia pues me puso en que pesar.
Fue a vizperas de navidad ese dia me estaba bañando serian a eso de las 9 am mis tios no estaban ya que trabajaban todo el dia y yo me quedaba sola con mi primo en vacaciones por que ambos estudiabamos.
Ese dia al salir de la ducha encontre a mi primo muy exitado viendo en la tv una pelicula porno y el al verme salir del baño se me lanzo y sin que yo dijera media palabra me empezo a besar en la boca guau eso me encanto, me quito la toalla y me dijo: "estas rebuena y sere el primero en estrenar tu estadio de soccer" yo ni siquiera pensaba en el miedo a lo que fuese a pasar pues ya estaba muy caliente por las cosas que mencione antes asi que decidi seguir con el juego.
Me llevo al borde de la cama en pose boca abajo y el por atras se me acerco y me dijo: "te va doler pero te gustara y no quedras que te la saque" y yo le respondi: "hazlo para que esperar mas tiempo rompeme cuantas veces quieras" asi lo hizo coloco su pene en mi panocha virgen hasta el momento cuando de repente me la metio senti que me partia en dos el dolor era intenso tanto que grite fuertemente que me la sacara pero el hizo caso omiso y siguio metiendomela una y otra vez con suavidad pero de igual manera dolia horrores bueno luego el me cambio de posicion y me coloco piernas al aire y se me acosto encima de mi y me la empezo a meter con mas fuerza y salvajismo mientras me basaba la boca , mi cuello mis senos los mordisquiaba y yo ya rendida a sus pies me movia como loca rato despues la anestecia al dolor de vagina fue mi orgasmo y su leche caliente en mi interior seguimos cojiendo por horas hasta que ya nos cansamos ese dia acabe desmadrada de mi cuerpo.
A la semana siguiente paso lo mismo pero con mas variedad de posiciones sexuales y eso fue por meses hasta cojiamos en la noches y casi diario aun estando mis tios en casa y ya iva a clases bien cojida y sin ganas de mirar chicos, ni estudiar un dia decidi que terminando el curso escolar la secundaria me iria a mi tierra natal (veracruz) y ahi conoci a otro chico que ya les conte por ahi.
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Casualidades
La pareja, resguardada por la oscuridad de la noche, se besaba calurosamente en el portal del edificio número sesenta y seis mientras el silencio reinaba en la calle. él, vestido con unos sucios vaqueros y una camiseta de manga corta color rojo, manoseaba los pechos de su novia rudamente, mientras ella, también con pantalones tejanos pero con una blusa de seda blanca, acariciaba su culo. las lenguas se abrazaban en medio de una corriente de saliva que iba de una boca a otra.
Jonas, que así se llamaba, desabrochó el botón de la blusa e introdujo por la abertura su mano derecha, subiendo el sujetador y liberando el hinchado pecho de fabiana. pellizcó el pezón levemente. y lo retorció y lo acarició y lo besó y lo lamió. fabiana, mientras tanto, tenía la mano metida en su bragueta y estaba tocando su polla, descubriéndola y cubriéndola.
Cuando acabó de jugar con sus tetas volvió a besarla, esta vez mucho más apasionadamente que antes, sin duda muy excitado por los juegos que estaba haciendo fabiana en su entrepierna.
La luz del entresuelo, justo encima de ellos, se encendió. era el padre de fabiana, que como era costumbre en él, se levantaba a esperar a su hija cuando veía que pasaban de las cuatro, la hora límite. basta por hoy - dijo fabiana al tiempo que retiraba su mano de la bragueta de su novio - hasta mañana, ya te llamaré. dicho esto le dio un beso de despedida, casto y sin lengua, y entró en el edificio al tiempo que se abotonaba la blusa.
Jonas, con su polla erecta y prisionera dentro del pantalón, se puso a caminar para volver a casa. se sabía la calle de memoria: un videoclub, una frutería, una papelería, un parque... al cabo de un par de minutos, puesto que iba un poco borracho, le entraron ganas de mear y entró en el pequeño parque. el parque tenía un par de columpios, un tobogán, una fuente, varios bancos y estaba rodeado de cipreses y de pequeñas palmeras que prácticamente no dejaban ver la calle. se puso detrás de un banco, sacó su verga y apuntó a los cipreses. al cabo de un minuto seguía sin mear. estaba tan excitado que era imposible. estaba tan empalmado que no podía.
una sombra entró en el parque. caminaba arrastrando los pies y llevaba una cerveza en la mano. iba en la dirección del sitio donde estaba jonas, que estaba tan concentrado en poder mear que no reparó en ella hasta que estuvo a apenas tres metros. entonces él se giró y vio a una joven más o menos de su edad, un poco más alta que él, con el pelo rojo y un vestido negro que tapaba más bien poco. ligeramente sobresaltado se giró hacia el otro lado intentando guardarse la polla, que seguía erecta, en el pantalón.
No te preocupes por mí. - dijo laura- yo también he venido a mear. además, aunque mañana nos encontráramos por la calle no te reconocería porque creo que voy bastante borracha.
Dicho esto dejó la botella en suelo, se subió el vestido mostrando su pubis rojo, abrió las piernas, se agachó y empezó a mear. la orina caía perpendicularmente al suelo, mezclándose con la arena, mientras era observada por los ojos estupefactos de jonas; que desistió de la misión imposible que era guardar su polla y volvió a intentar mear. al acabar, laura cogió un kleenex de su bolso y se lo pasó por sus cálidos y húmedos labios mayores. luego lo tiró y le pegó un trago a la cerveza.
parece que te cuesta mear, ¿eh?.
eso parece
toma un trago de cerveza, dicen que va bien
Jonas cogió la botella y le pegó un largo trago. laura mientras tanto le miraba. debía tener unos veintidós años, era delgado y de estatura normal. el pelo, moreno, lo llevaba más bien corto. la polla la tenía bastante grande, llena de venas y con el capullo tan rojo como el pelo de su cabeza y de su coño. y estaba verdaderamente erecta. parecía que iba a explotar.
Cuando acabó de beber le devolvió la botella y volvió a cogerse la polla. la cubrió y la destapó varias veces, haciéndose una paja muy lentamente. ella, que no podía aguantar más sin hacer nada, dejó la cerveza en el suelo, se acercó a él y se puso detrás, rodeándole con los brazos. le desabrochó el pantalón y se lo bajó. con la mano izquierda le cogió los huevos y con la derecha la base del hinchado miembro. él no protestó, sino que continuó moviendo la piel de la punta. entonces ella empezó a agitar bruscamente la mano, de manera que él tuvo que sacar la mano y dejarla hacer. laura no subió la mano, sino que siguió agitando, pero únicamente con dos dedos, con lo que la paja podía durar eternamente. no fue así porque laura paró de golpe. entonces le rodeó y se puso delante. vamos a ver si te ayudo a mear - le dijo; e inmediatamente se metió el caliente miembro en su boca. empezó a chupar, moviendo la cabeza hacia atrás y hacia delante, mientras jonas la acompañaba con las manos en su cabeza. las sacudidas duraron poco, ya que paró y, sacándosela de la boca, empezó a lamer la punta, haciendo hincapié en la pequeña rajita por donde, sin ninguna duda, saldría ese esperma que tanto le gustaba. jonas, habiendo llegado casi al límite de su aguante y teniendo a la chica arrodillada, no podía hacer nada para que fuera más rápida; solamente podía tocarle el pelo de la cabeza y respirar, cada vez más intermitentemente.
Laura, que intuía cerca el final, volvió a meterse la polla en la boca y volvió a succionar compulsivamente. jonas ya casi estaba. sentía como su polla se hinchaba a cada movimiento y notaba el líquido que quería salir. se acercaba cada vez más. laura notó que la siguiente sacudida iba a ser la última y entonces cogió los huevos con una mano y con la otra empezó a masturbarle, mientras besaba el glande, recibiendo así esa cálida inundación en su garganta. jonas estaba tenso y se liberaba, dejando escapar un sencillo oh.
Después de unos segundos, al volver al mundo real, jonas miró a la chica para ver como se incorporaba. entonces ella le miró; y con la mano se limpió una gota de semen que tenía en la barbilla, lamiéndosela después. laura le sonrió y dejó caer por el brazo uno de los dos finos tirantes que aguantaban su vestido, dejando al descubierto un pecho pequeño con un pezón firme del mismo color que su pelo: rojo intenso. jonas alargó la mano y lo acarició con los dedos; comprobó que estaba tan duro y caliente como, otra vez, su polla.
Laura dejó que le acariciara las tetas un poco, lo justo para ponerla algo más cachonda de lo que estaba, pero rápidamente se levantó la falda tal como había hecho al llegar al parque y caminó hasta el banco que tenían a escasos metros. era un banco formado por finas maderas horizontales que le daban una vaga forma de ola y prácticamente dos zonas para sentarse: una pequeña en la cresta y otra, la normal, en su base. laura, que estaba detrás del banco, se dobló hacia delante, apoyó su vientre en la cresta del banco, puso sus manos en el asiento y abrió bien las piernas. jonas la había seguido con la mirada. ahora veía un coño invitándole a entrar al que no se le podía decir que no. llegó hasta ella con la verga bien tiesa. con las manos abrió la flor que se le mostraba y entró. el calor se apoderó de él. la cogió de las tetas y empezó a embestirla como un animal. ella gemía a cada sacudida, le pedía más fuerza, culeaba hacia atrás, le insultaba; él resoplaba y le apretaba las tetas, le tocaba la cara, le metía el dedo en la boca. todo hasta que llegó el momento de la explosión, de la última culada, que los unió, más si cabe, como dos animales: pecho contra espalda.
El primero en moverse fue jonas. se apartó de ella y fue hasta los cipreses que rodeaban el parque. empezó a mear, al fin. el líquido regaba los árboles y el pensaba en lo sucedido. detrás de él estaba una tía que no conocía de nada pero que se la acababa de follar. mejor dicho ella se lo acababa de follar. no obstante eso no era lo importante. lo importante era que él tenía una novia cojonuda desde hace un año y por primera vez le había puesto los cuernos. algo que no tenía que haber hecho
Cuando jonas se apartó de laura ella se incorporó de nuevo. se puso bien el vestido, bajándose la falda y poniendo en su sitio los tirantes, y recogió el bolso del suelo. se apoyó en el banco y se encendió un cigarro mientras miraba el culo de su amante. cuando acabó de mear se subió los pantalones y se acercó hacia ella. le pidió un cigarro y le preguntó el nombre. por curiosidad. hablaron un poco pero cuando ella se acabó el cigarro, le dio una tarjeta con su teléfono, le dijo que la llamara cuando quisiera y se despidió.
Salió del parque y caminó hacia su casa. iba prácticamente serena porque, aunque había bebido bastante esa noche, estaba bastante acostumbrada a la bebida. le había dado esa excusa a jonas porque sabía que si le decía que mañana no se acordaría de nada, sería más fácil para él follársela. así que, caminando, fue llegando a la papelería, a la frutería y para finalizar al videoclub. justo al lado vivía ella, en el edificio número sesenta y seis.
Abrió la puerta del portal y subió en el ascensor hasta su piso, el ático. salió del ascensor y se encontró a la chica que vivía en el entresuelo sentada al lado de la puerta de su piso. tenía los ojos llorosos y el rostro compungido. no había hablado muchas veces con ella pero, dadas las circunstancias, creyó oportuno hacerlo. se saludaron y ella, con la voz entrecortada y parando varias veces para sollozar, le contó que su padre la había echado de casa después de una larga discusión. laura le dijo que, si quería, podía pasar la noche en su casa, que había sitio de sobra. ella aceptó, asegurándole que sólo sería esa noche, que todo se solucionaría al día siguiente.
Entraron y fabiana se acomodó en el tresillo gastado que había a un lado de la habitación. no había muchas cosas más, sólo una nelaura, una televisión, una mesa con tres sillas, un armario, una cama de matrimonio y una cocina. todo daba la impresión de ser muy viejo. lo que más llamó la atención a fabiana es que el piso sólo tenía esa habitación y un lavabo, cuando la suya tenía tres, un comedor y un lavabo. se lo comentó a laura y esta le contó que el anterior inquilino hizo tirar todos los tabiques en un ataque de inspiración. era artista o algo por el estilo.
Laura fue a darse una ducha, invitando a fabiana a coger una cerveza de la nelaura. prácticamente era lo único que tenía: cerveza y alguna lata abierta, según pudo comprobar. cogió una y le pegó un trago. se sentó en el sofá.
Oía el ruido del agua y no podía dejar de imaginarse a laura desnuda, enjabonándose. vertió parte de la cerveza por blusa y empezó a blasfemar en voz alta. simulando estar muy indignada y pidiendo mil perdones, entró en el lavabo. laura no se asustó, simplemente se extrañó un poco.
Fabiana empezó a limpiarse la blusa, disgustada porque la cortina de la ducha no la dejaba ver a laura. pero, mientras intentaba limpiarse, se le ocurrió cogerle la toalla y dejarla donde había visto que ella la había cogido. encima de una de las sillas. así lo hizo, cogió la toalla y la llevó a la gran habitación. después se sentó en el sofá a esperarla.
Laura, que se había dado cuenta de la estrategia de la jovencita, decidió seguirle el juego. salió desnuda y se apoyó en el marco de la puerta. fabiana la miró. se fijo en sus pechos pequeñitos y en su coño arregladito. también en su silueta estilizada y en sus pómulos, preciosos. laura cruzó una pierna por encima de la otra y le pidió que le acercara la toalla. fabiana, contenta pero sorprendida por el rumbo que había tomado la noche, cogió la toalla de la silla y fue a su encuentro. al llegar a ella, laura alargó la mano para coger la toalla, pero fabiana se la apartó sonriendo maliciosamente.
Y es que fabiana ya había decidido no cortarse un pelo. empezó a secar a laura con la ajada toalla que tenía, primero secando el corto pelo y segundo su linda cara. luego bajó un poco más para rodear sus pechos con ambas manos, hasta el momento protegidas por la toalla. cuando creyó que ya estaban bien secos se acercó un poco más a ella y puso la toalla alrededor de la cintura. estaban cara a cara, laura abrió un poco la boca y alargó la lengua. fabiana la mordió con los labios y se besaron tórridamente. la toalla cayó al suelo.
Abrazadas como estaban caminaron hasta la cama. fabiana tiró a laura y se puso a horcajadas sobre ella. dobló su espalda y empezó a comerle las tetas. luego bajó hasta llegar a su pubis y empezó a jugar con sus pelos, teñidos del mismo color que el pelo de la cabeza. los enroscaba y los estiraba, a lo que laura respondía con leves gemidos, provocados por el jueguecito y porque, además, fabiana había empezado a meter un dedo en su apreciado coño.
Fabiana se salió de encima de laura y le subió las piernas, se las separó y se las dobló hasta apoyarlas otra vez en la cama como si fuera una parturienta. ahora podía ver el coño perfectamente. lo abrió un poco con los dedos para admirarlo en todo su esplendor y acercó su lengua. primero le lamió la ingle y luego entró dentro del conejito. movió la lengua con rapidez, sintiendo ese sabor y ese olor tan especiales. laura estaba ya prácticamente ida, gemía y gritaba de placer, movía el torso espasmódicamente. el clímax llegaba. fabiana la sujetó fuertemente por los muslos y todavía subió más el ritmo de su lengua. laura arqueó su espalda y gritó de placer.
Fabiana se levantó de la cama y fue a por dos cervezas. le dio una a laura, que estaba ya sentada, y le pegó un suave sorbo a la suya. laura acabó la suya de un trago y empezó a mirar a su acompañante. todavía estaba vestida y la blusa mojada estaba pegada a sus pechos. desabrochó los pequeños botoncitos dorados se la quitó. los sostenes eran transparentes y dejaban entrever sus pechos. eran más grandes que los suyos y también más bonitos pese a que tenía los pezones demasiado grandes para su gusto. los liberó y dieron una sorprendente lección de firmeza, quedándose firmes mirando a laura. fabiana pegó otro trago de cerveza, esta vez dejándose caer hacia atrás para que laura pudiera quitarle los tejanos con facilidad. así lo hizo, le desabrochó los pantalones, se los bajó y los tiró por la habitación. lo mismo sucedió con las bragas.
Dos bellezas desnudas encima de la cama. una, rubia y más rellenita, estaba bebiendo cerveza y la otra, de pelo rojo teñido, estaba tumbándose boca arriba, esperando que la otra uniera su coño con su boca. no tardó mucho. la rubia abrió sus piernas y puso sus labios y sus flujos justo encima de su cara. laura lamió como si fuera un perro. también mordisqueó suavemente. todo para que su hembra gozara plenamente.
Su hembra, fabiana, bebía cerveza mientras sus pechos y toda ella saltaban llenos de placer. a veces, en uno de los saltitos, la cerveza caía y llegaba a la cara de laura, mezclándose con los flujos que estaba saboreando. no le importaba en absoluto, más bien la animaba a lamer más deprisa porque le recordaba que todo lo que hacía alguien lo disfrutaba encima de ella. de esta forma fabiana llegó rápida al orgasmo, provocando su delirio y tirando la botella de cerveza contra la pared, estallando al mismo tiempo que su máximo placer.
Fabiana se despertó pocas horas más tarde, cuando el sol estaba a lo alto del cielo, abrazada a laura, todavía dormida. le dio un beso y se levantó. fue hasta el teléfono y se apuntó el número, segura de que lo necesitaría. se vistió y bajó a su casa.
Comprobó que sus padres no estuvieran y entró en casa. se desnudó y se metió en la ducha. mientras se enjabonaba pensaba en lo que había hecho. hacía mucho tiempo que le atraía su vecina pero era un amor platónico, porque a ella quién de verdad le gustaba era su novio, jonas. no sabía como hacía escasamente seis horas se había lanzado de aquella manera y había estado haciéndolo con ella. y además se había anotado el número de teléfono.
Decidió que lo mejor sería llamar a su novio y, aprovechando que sus padres se habían ido a pasar el sábado y el domingo fuera, decirle que viniera a estar con ella el resto del fin de semana, para intentar olvidarla. se acabó de limpiar, se secó, se perfumó y llamó a su novio.
Al cabo de veinte minutos estaban los dos tumbados en la cama semidesnudos. ella llevaba unos sujetadores blancos y el pelo recogido en una cola de caballo. él, que estaba comiéndole el coño, vestía una camiseta blanca holgada y unos calzoncillos negros.
Fabiana estaba un poco cansada después de lo de anoche y le apartó la cabeza. se levantó y le quitó la camiseta. con la boca y un poco de ayuda de sus manos le bajó calzoncillos. empezó a masturbarle de la forma que tanto le gustaba, cubriendo y descubriendo su glande muy lentamente y apretándosela fuerte.
Jonas no estaba disfrutando como en otras ocasiones. pensaba en lo de anoche, en ese polvo furtivo con laura en el parque. cada sacudida le recordaba a ella y no a fabiana.
Jonas la detuvo. se puso de rodillas, como estaba ella, y la besó. magreó sus grandes tetas y la tumbó. le metió un poco sus dedos en el coño y luego la penetró. empezó a empujar como había hecho tantas veces pero no era lo mismo. ni para él ni para ella.
Ambos sabían que algo no funcionaba bien entre ellos, pero se corrieron. apoyados en la cabecera de la cama se encendieron un cigarro y él la abrazó. ella puso la televisión. había una señora hablando de una vez que ella y su marido hicieron un trío con otra chica.
¿tú me quieres? - dijo él
sí, ¿y tú?
por supuesto. - hizo una pausa para coger aire - ¿crees que un trío sería la solución?
no sé. de todas formas yo no me veo en la cama con otra mujer.
pero con una amiga tuya de confianza quizá sí, ¿no?
mis amigas te odian.
¿y con una puta?
no creo que solucionáramos nada.
Es verdad. ¿sabes qué? mejor buscar otra solución. nunca encontraríamos una persona con la que los dos estuviéramos a gusto y que le gustáramos ambos.
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Gantri
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jueves, agosto 23, 2007
Cambio de oficio.
En alguna época pensé que las grandes cosas de la vida podían sucederme sin que las provocara. entonces era más joven (¿o menos viejo?) e imaginaba que sería rico y famoso escribiendo para prestigiadas editoriales al tiempo que cultivaba el oficio de fotógrafo.
Mis héroes entonces eran cortazar, donoso, fuentes, alvarez bravo, helmut, hamilton, angulo, pomar y en la pura admiración de sus obras esperaba una recompensa, que en mi estado de paciente espera, sólo podría caer del cielo. eran tiempos de cursos de esto y lo otro, de retroalimentarse con las opiniones e ideas de los demás.
Tomaba un curso de fotografía, al que asistía puntualmente todas las mañanas de cada sábado, en un viejo edificio de la zona rosa a escasas dos calles del paseo de la reforma.
Una de esas mañanas me encontraba tendido en un prado del jardín del arte de san rafael, disfrutando el sol mientras meditaba sobre el maravilloso fenómeno de la luz. pensaba que el mundo es físico gracias a ella, que los colores existen porque ella los contiene y que la luz está asociada a conceptos tan grandiosos como la vida ("..y dijo dios, hágase la luz"), la divinidad (en todas las culturas la luz es creación de dioses) o su asociación con el conocimiento (luz del entendimiento, idea que ilumina, iluminismo como sinónimo de sabiduría). recostado sobre el césped me sorprendieron unos pies huesudos que se descalzaron de unos zapatos bajos para sentir el frescor de la hierba. seguí el perfil de aquellos pies juguetones y me encontré con unas piernas muy delgadas, unos muslos fuertes, delgaduchos pero bien formados, que se perdían bajo una minifalda blanca. mi vista siguió ascendiendo hasta toparse con el gesto coqueto de angélica, una compañera del curso de fotografía con la que ya había tenido conversación y un ligero escarceos erótico, una ocasión en que viajábamos con los cuerpos muy pegados dentro de un vagón del metro atestado de pasajeros.
Angélica se sentó a mi lado y dijo: -luces muy a gusto aquí. ¿estás listo para la clase?
-sólo me faltabas tú -le respondí
Durante la clase, no dejamos de mirarnos y hacernos señas mientras el profesor insistía en una lección que había repetido incontables veces. quise aprovechar esa situación para divertirme con mi compañera recurriendo al viejo recurso de los recados.
-¿qué vas a hacer esta tarde? -le escribí en el primer papelito.
-varias cosas. -me contestó de manera escueta.
-¿hay lugar para una cosa más?
-depende.
Por un momento pensé que no debía involucrarme con esta mujer que a veces parecía de hielo, pero decidí abandonarme al juego de la seducción, sólo porque angélica realmente me gustaba, así que le escribí:
"angélica, quiero pedirte que seas mi modelo. deseo fotografiarte, registrar cada detalle de tu cara, cada línea de tu cuerpo. necesito a una mujer como tú, decidida a sacudirse el yugo familiar, a hurgar en el mundo, a dejarse subyugar por el arte. te lo pido en nombre de la estética."
La sonrisa fresca que iluminó su cara al leer mi recado fue una enfática aceptación.
Hablamos de fotografías, libros y cine; de las cosas que nos pasaban cuando cámara en mano, recorríamos las calles de la ciudad en busca de la "gran imagen". a través de sus palabras, gestos y ademanes, entendí que angélica era una chica en busca de su identidad como mujer, pero con una indiferente actitud respecto a la sexualidad. comprendí que con ella podría tener algunos escarceos, pero también que no sería fácil seducirla para meterla en la cama. y lo pensaba porque sentía que entre los dos existía una atracción mutua.
Muchos días compartí mis tardes con angélica; conocí a sus amigas y aún, a sus amigos; discutimos sobre el rumbo que podrían tomar nuestras vidas. muchas tardes la acompañé hasta su casa, andando un buen trecho. a veces nos deteníamos en cualquier calle a observar a la gente, buscando una geometría en todo lo que nos rodeaba intentando descubrir lo singular de la realidad, inventando lo abstracto y creando en el surrealismo.
Con frecuencia juntábamos nuestros rostros para alzar la vista e intentar ver los cambios de luz al atardecer; entrelazábamos las manos y nos besábamos. no me dejaba, sin embargo, llegar más allá.
Un día conseguí por fin, llevarla a mi casa, donde me había improvisado un estudio. le mostré mi pobre material fotográfico y le ofrecí una copa de tequila. ella bebió, sorbió y al terminar se pasó la lengua por los labios como saboreando el lápiz labial. le ofrecí otra copa y una más antes de colocar un disco de ela fitzgerald.
Al quitarse la falda y la blusa lució una delicada tanga que hacía juego con su brassier de color champagne, tan finos ambos que parecían de hojaldre. mientras le tomaba fotografías no dejé de repetirle las trilladas frases de siempre: "luces maravillosa", ¡qué artística! y payasada y media. la capté sonriente, seria, adusta, con tacones, descalza, de pie y recostada. ella se movía como pez en el agua. pero cuando le pedí que se desnudara, únicamente sonrió y de inmediato se vistió dejándome solo con mi cámara, luces y deseos.
Durante semanas intenté conquistarla. le tomaba cientos de fotografía y a partir de ellas, elaboraba alguna composición tan densa o ligera de acuerdo a mi estado de ánimo en ese momento. por las noches recorría una a una sus fotografías, descubría defectos, imaginaba posibilidades; con ellas en la mano, me dormía. en ese tiempo salíamos al cine, a los parques, discotecas, recorríamos pueblos, parábamos en mi estudio y juntos imprimíamos cientos de fotografías en donde angélica aparecía invariablemente. algunas de ellas las envié a diversas revistas, pero todas me fueron devueltas.
Habían pasado casi seis meses cuando conseguí que posara semidesnuda, nuevamente para mí. esa tarde hacía tanto frío que su piel se erizaba. las última tomas en traje de baño nos dieron ocasión para un descanso. nos acomodamos en el sillón cubriéndonos con la misma frazada. bajo la cobija se produjo un agradable calor alentado por las canciones de la fitzgerald y la vista de docenas de ventanales que nos observaban el hotel que se levantaba impetuoso frente a mi departamento. entonces, me animé a pasar la mano por su cintura y la besé. sentía el calor de su piel, la suavidad de su vientre; sus mejillas se encendieron y entonces supe que al fin la vería desnuda. y así fue.
Al terminar la sesión nos besamos con la fuerza de una pasión brutal que nos embriagaba de placer. angélica ya estaba desnuda y me ayudaba a despojarme de mis ropas; pues yo, con la urgencia que me provocaba el poseerla, no atinaba ni a desabrocharme la camisa. con las yemas de los dedos recorrí su espalda y con los labios húmedos besé la extensión de su cuello. cuando me jaló de la nuca para ofrecerme sus pechos, me apoderé de ellos, los estreché delicadamente recorriéndolos con mi lengua, con el mismo deleite que sentí al llegar a su círculo umbilical. ella se entretenía acrecentando mi deseo entre sus dedos; cuando lo besó bromeó diciendo que tenía olor a talco y sabor a menta; yo la dejaba hacer libremente, sintiéndolo crecer entre sus labios. nuestros siguientes encuentros aumentaron en frecuencia e intensidad al límite de lo salvaje. sentía la satisfacción de contar con una estupenda modelo y una insuperable amante. era una relación profesional y amatoria perfecta, con cada uno de nosotros ofreciéndonos por completo.
Entre juegos y risas, aprendimos a amarnos, pero al poco tiempo nuestra pasión demandaba mayor fuerza.
En una de tantas sesiones fotográficas en que angélica lució particularmente relajada y sensual después de una recia batalla sexual, logré algunas de mis tomas más memorables.
No sé si sucedió así, porque angélica nunca me lo dijo, pero me parece que conmigo aprendió a explotar sus instintos, a dejarse inundar por el deseo, a empaparnos con nuestros respectivos líquidos acuosos, cálidos y agridulces; a no pensar sino en presente.
yo le había platicado (y no sé si lo hice por convencerla o porque realmente lo creía) que las caricias plenas y los orgasmos intensos desembocan en buenos sentimientos, en amor hacia tu pareja y la gente cercana alimenta su espíritu con ese amor. como sea, eso ya no me importaba mucho, pues ahora angélica tenía plena conciencia de su cuerpo y de lo que deseaba hacer con él. muy pronto me lo demostraría.
En tanto, aún me deleitaba con saberla cerca. de día, me extasiaba en su cuerpo; de noche, en la contemplación de sus fotografías, imaginando la siguiente sesión, registrando defectos y detalles. cerraba los ojos para seguirla viendo y así me dormía.
Soñaba más con su imagen fotográfica que con su cuerpo. al evocarla, invariablemente llegaba a mi memoria e forma de fotografías, así, inanimada, hierática, fría y excitante a la vez. podría reconocerla más fácilmente en papel que en persona.
Pasó el tiempo ( el tiempo siempre pasa). la personalidad de angélica se fue definiendo; empecé a vender muchas de la fotografías producto de nuestras ardientes sesiones. pudimos darnos el lujo de viajar placenteramente con el dinero de las ventas. severos críticos elogiaron mi trabajo creativo; algunos calificándolas de fino erotismo, de realismo sensual, de esteticismo depurado. yo sólo sabía que era el resultado de mi atenta mirada al contorno de su cuerpo, producto de mi admiración por sus largas piernas, sus pechos redondos y el sensual triángulo que separa sus piernas.
La fotografié en una ocasión a frente al mar, caminaba al atardecer desnuda de espalda sobre una arena blanca entre dos lenguas de agua y al fondo, un horizonte intensamente azul bajo un cielo con tonalidades de fuego. amaba esa fotografía de angélica. todavía cuando la observo me extasío en ella -no se si en la foto o en el recuerdo de angélica-.
Mis fotografías se fueron haciendo cada vez más atrevidas, más creativas y por tanto, más famosas. capturé su rostro en el mismo instante del orgasmo; la retraté desnuda en sofisticadas recámaras antiguas plagadas de espejos barrocos envuelta en penumbras rosadas mientras yacía tendida sobre divanes de satín con acabados en hoja de oro; congelé su imagen en los ríos bajo el manto de una cascada, en las montañas escarpadas y en los desiertos de sonora.
Modelo y fotógrafo encontraron en el juego un medio de subsistencia. juntos creamos la publicidad fotográfica para revistas de modas, comerciales o para promocionar hoteles y restaurantes. nos pagaban por la diversión. nuestro trabajo, pronto obtuvo una demanda que apenas podíamos satisfacer. entonces empezamos a cotizarnos más y más caro cada vez. angélica y yo formábamos un binomio perfecto e indivisible. fue así como otras modelos me empezaron a buscar; a ella, otros agentes de publicidad.
En cierta ocasión, un amigo me dijo que las grandes mujeres en la vida son fugaces. angélica es de esas. un día me confesó que aunque entendía mi obsesión por lo estético, en lo cotidiano, ella se sentía desplazada por sus propias fotografías. aceptó las ofertas para modelar que le ofrecían y yo, por un tiempo quise recuperarla a través de otras modelos.
Ella perdió el encanto y la frescura al modelar. y abandono el oficio.
Yo, jamás pude volver a captar una imagen digna de publicar.
En un ritual signado por la nostalgia, quemé negativos y fotografías. todas, menos aquellas donde miraba desnuda hacia el mar. abandoné así para siempre el oficio de la fotografía. ambos, habíamos claudicado.
me contenté pensando que siempre hay oportunidades si uno sabe buscarlas. esto es algo que aprendí con angélica al paso del tiempo en que sólo esperé que las cosas sucedieran. mañana, al publicarse mi cuento, tal vez angélica encuentre en él, la mejor de sus fotografías.
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Gantri
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