La siguiente historia aconteció en agosto del año pasado, mi mujer y yo fuimos a la costa de levante a pasar unos días en la costa de acampada recordando aquellos tiempos en los que éramos aun novios y nos gustaba acampar.
Como ahora ya no está permitida la acampada libre fuimos a un camping cercando a la playa, más bien a una hermosa cala situada a excasos metros.
Una vez en el camping procedimos a montar nuestra vieja tienda de campaña, la cual nos traía gratos recuerdos a los dos de cuando éramos novios.
Nada más acabar con el montaje nos dirigimos a la playa a tomar el sol, la cala era preciosa y mucha gente yacía desnuda sobre el suelo, en aquel trozo de playa la mayoría de gente por no decir toda eran extrangeros que pasaban allí sus vacaciones, mientras montábamos la tienda ya nos habíamos percatado de que prácticamente nadie hablaba español, desplegamos las sillas y sombrilla y empezamos a tomar el sol, no pasó mucho tiempo cuando veronica mi mujer se quitó la parte de arriba del bikini para que le tomara el sol en los pechos, ya que a buen seguro allí no conocíamos a nadie, veronica poseía un cuerpo sensacional, era morena de piel y estaba dotada de dos buenos pechos, que nunca tenía ocasión de exhibir en la playa, la mayoría de veces por vergüenza de poder ser vista por un conocido.
A la hora de comer veronica me mostró como le había tomado el sol en los pechos, la verdad es que los tenía mas rojos que morenos pero se le iba notando que le iban cogiendo colorcillo, nada más comer ella decidió irse a la playa mientras yo dormía un poco la siesta.nada más irse ella en la parcela de al lado llegó una pareja dentro de un taxi que llevaba un caravanning, nuestra parcela colindaba con las parcelas más grandes donde la gente acampaba con caravanning, el hombre hizo unas maniobras y orientó la caravanning hacia nuestra tienda, ya que daba al camino central, por el taxi supe que eran españoles y por la matrícula sabía que venían del interior, una vez hubo terminado de colocarlo todo se fijó en mi y vio que era español, se acercó a mi y me pidió unas herramientas, yo le di lo que tenía pues no venía tan preparado, estuvimos hablando un rato mientras le ayudaba a fijar la caravanning, los dos comentábamos como era posible que estando en españa hubieran más extrangeron aquí que españoles, acabamos el trabajo y me despedí de él, cuando me dirigía a mi tienda salió su mujer, en un principio no me había fijado en ella pues no la había visto bien, pero ahora se había cambiado y llevaba un bañador que resaltaba su buen físico pese a parecer madurita.
Cogí la toalla y me dirigí a la playa donde veronica mi mujer yacía desnuda de cintura para arriba, parecía que había perdido un poco la vergüenza, o que la ilusión por que se le pusieran los pechos morenos impedían que tuviese vergüenza, me tumbé junto a ella y empecé a tomar el sol, a los 30 minutos aproximadamente, vi como nuestros vecinos bajaban por las tablas de la cala hasta situarse a escasos metros de nosotros, julio el taxista me saludó con la mano , mientras observaba el desnudo cuerpo de veronica, no tardó mucho veronica en decirme si quería darme un chapuzón con ella, por lo que la cogí de la mano y medirigí con ella hacía el mar, mientras ella se acercaba a la orilla, la mayoría de hombres se fijaron en su hermoso y bien dotado cuerpo, estuvimos un buen rato en el agua, sobre todo hasta que a mi se me bajara el empalme que ella me había hecho coger en el agua, una vez salimos del agua me encontré con julio y su esposa de cara, habíamos estado un buen rato en el agua y a mi se me había olvidado por completo que estaban allí, pero esta vez ambos estaban completamente desnudos, julio me saludó de nuevo mientras yo le saludaba y presentaba a mi mujer, la ocasión tan rápida y de improvisto no había permitido a veronica ponerse el bikini, además de no saber que había hecho amistad con esa pareja, de modo que julio al darle un par de besos a veronica en la mejilla no pudo evitar que los voluminosos pechos de veronica chocaran contra el suyo, veronica estaba muerta de vergüenza, pero más vergüenza le daba ir corriendo a por la parte de arriba de su bikini, al darle dos besos a la mujer de julio que ahora sabía que se llamaba milena tampoco pude evitar que sus pechos chocaran contra el mio ya que ella también tenía un buen volumen, una vez en nuestras toallas veronica me dijo que nunca había pasado tanta vergüenza, a lo que yo le indiqué que no tenía wl porque pues no conocía a julio y una vez saliésemos por la puerta del camping nunca más volveráimos a verle, ella me dijo que si asintiendo con la cabeza, una vez en la toalla pude ver el espléndido cuerpo de milena que pese a su madurez se veía en muy buen estado, yo le hechaba a milena unos 12 años más que veronica, sin embargo julio se le veía más acorde a su edad, tendría unos 45 años, su cuerpo era ancho de constitución y de brazos robustos, sin duda se había pasado toda la vida en el taxi, su semblante parecía rudo y un poco machista, como más tarde corroboraría, ambos estaban desnudos en la playa, el cuerpo de milena prometía y mucho, y aunque el de julio no fuera tan proporcionado como el de ella y tuviera un poco de barriguilla, le colgaba un aparato que en reposo era bastante largo y grueso, cosa que me comentó veronica cuando poco después se incorporó para decirme si no íbamos a duchar, mientras se colocaba la parte de arriba del bikini bajo la atenta mirada de julio, vi como se su miraba se posaba sobre el instrumento de él, quedándose mirándolo un par de segundos, luego se abrochó el bikini y recogimos los trastos, nos despedimos de nuestros vecinos y nos subimos arriba.
Una vez arriba nos duchamos y nos fuimos a visitar el pueblo y comprar unas cuantas cosas, durante el camino comentamos un poco la situación de la cala mientras los dos nos reíamos de la vergüenza, parecía que veronica estaba un poco más tranquila, llegamos al camping por la noche y nos fuimos al bar a cenar pues carecíamos de camping gas, una vez hubimos acabado nos fuimos hacia la tienda dando un paseo, cuando íbamos a entrar dentro vimos que julio y su mujer estaban en una mesa fuera tomando café, nos saludaron y nos invitaron a tomar café, como no teníamos nada que hacer aceptamos la invitación. una vez sentados en la mesa milena nos sacó dos tazas de café, mientras lo tomábamos, fuimos hablando de multitud e temas, veronica fue intimando cada vez más con milena mientras yo hablaba de muchos temas con julio, la tertulia continuó dentro de la caravanning ya que en el camping no se podía armar follón, dentro había una mesa y dos camas separadas por una cortina, estuvimos hasta las dos de la mañana, momento en el que nos fuimos a la tienda de campaña a dormir.
A la mañana siguiente veronica se levantó un poco antes que yo aludiendo que había quedado con milena para bajar a la playa, se colocó un minúsculo bikini y salio por la puerta de la tienda dejándome desansar, al cabo de un rato me levanté y salí de la tienda, julio estaba comprobando el nivel de líquidos del coche, cuando me vio me saludó y me dijo que ambas mujeres estaban en la playa tomando el sol, acabó enseguida y me invitó a tomar una cerveza en el bar, después bajamos hasta la playa donde milena estaba desnuda y veronica en top-less, ambas nos saludaron mientras acomodábamos las sillas de playa, julio seguía mirando el espléndido cuerpo de veronica, casi podía ser su padre, estaba claro que las diferencias entre milena y veronica eran palpables, el cuerpo de veronica era excepcional, tanto de piernas, como de culo, pechos etc ... todo erguido y bien puesto, se encontraba en pleno esplendor de su cuerpo, sin embaugo el de milena ya estaba un poco más en declive, sin duda a la edad de veronica había sido igual o más guapa, pero sin embargo, su cuerpo respiraba madurez y tablas, pese a no poseer el mismo cuerpo de veronica este estaba en muy buen estado, lo bastante como para excitar a cualquiera, incluido a mi.
Durante la mañana a veronica le costó darse la vuelta y enseñar sus pechos, pues el hecho de haber conocido a alguien le daba vergüenza, conforme fue pasando la mañana fue cogiendo más naturalidad hasta el punto de deambular por ahí con sus pechos al aire, durante el almuerzo, los 4 estuvimos charrando de multitud de cosas, excepto yo todos enseñaban algo de su anatomía, nuestros amigos yacían desnudos, mientras veronica estaba en top-less, julio iba hablando poco a poco más con veronica, mientras ella le escuchaba atenta, milena mientras me comentaba cosas de sus hijos y vida familiar, después de almorzar nos fuimos los 4 al agua,la verdad es que julio y milena traían de todo en la caravanning, pues sacaron un par de colchonetas grandes donde cabíamos los dos, nos metimos ambos en el mar con sus respectivas parejas, una vez un poco alejados de la orilla nos zambullimos y nadamos, como no me gusta nadar mucho me subí enseguida a la colchoneta, al poquito rato milena se subió conmigo, ahora llevaba puesta la parte de abajo del bikini, estuvimos sentados mientras julio y veronica nadaban hasta unas rocas no muy lejanas,no pasó mucho rato cuando milena me pidió que la sacara fuera del agua pues estaba cansada de estar en el agua y se estaba mareando, nos tumbamos en la colchoneta y nadamos hacia afuera mientras avisábamos a julio y veronica que nos salíamos, en ese instante ellos nadaron hacia la colchoneta que restaba, primero subió veronica y luego julio, veronica estaba boca arriba, mientras julio remaba hacia la orilla, en ese insatante julio estaba a escasos 50 cm de los pechos de veronica, una vez fuera julio se quedó un poco nadando, sin duda para rebajar el empalme que veronica le había provocado.
Por la tarde quedamos para visitar un pueblo y una cala a unos kilómetros del camping, metimos los bañadores en una bolsa y salimos en el coche de julio, una vez llegamos a la cala, esta resultaba preciosa, por lo que decidimos, bañarnos y tomar el sol allí,veronica comentó donde se ponía el bikini, mientras milena le decía que allí mismo, mientras ella se quitaba la camiseta y mostraba sus pechos recogidos por el sujetador, veronica fue después, se quitó la camiseta de tirantes y sus globos aparecieron bajo un sujetador al que le costaba recogerlos,julio no perdía detalle a través del espejo, luego se cambió la parte de abajo del bikini ante la atenta mirada de julio, que dudo que la viese del todo pues se tapó con una toalla, pasamos parte de la tarde en la playa, los 4 pese a la edad habíamos congeniado a la perfección, veronica ya no sentía ningún pudor por exponer sus pechos a las posibles miradas de los hombres que a buen seguro la miraban, sobre todo julio, quien no perdía detalle de ver a veronica, amobos reían juntos ya que julio era bastante bromista e intentaba siempre halagar a veronica, lo cual a ella le vuelve loca, pues le guste que estén encima de ella esperando que necesite cualquier cosa para servirla.
Como era sábado decidimos salir por la noche a tomar un par de copas al sitio de más marcha, veronica se puso un vestido de tirantes, estaba bastante guapa, y el canalillo del vestido acentuaban aun más sus curvas, recogimos a milena y julio y salimos para el pueblo, una vez allí todo estaba abarrotado de gente, muchos de ellos extrangeros, entrsmos a un pub, nos sentamos en una mesa y empezamos a tomar unas copas, veronica salió a bailar con milena mientras nosotros hablábamos de futbol en la mesa, al ratito vino milena aludiendo que estaba cansada, nada más llegar milena un grupito de chicos jóvenes empezaron a bailar con veronica, parecía que ella estaba incómoda con ellos hasta que uno se pasó de listo y le tocó el culo, yo estaba de espaldas, pero julio se levantó de pronto y se fue hacia la pista, en ese momento supo que algo había pasado, él cogíó al chico del cuello y le dijo que se largara, luego habló con veronica y se quedó con ella bailando, los pechos de ella chocaban contra el suyo, de vez en cuando el bajaba la vista para ver el canalillo que le hacía el vestido, luego vinieron y nos sentamos todos en la mesa, milena estuvo hablándome de mil cosas, me parecía una mujer increible y madura, sin duda aquello me atraía mucho, pasamos el rato hablando mientras la mesa se llenaba de vasos vacios, al final los 4 íbamos bastante borrachos y decidimos ir al camping a tomar la última copa en el caravanning , una vez allí todo era risas, poco a poco la conversación se fue encaminado hacia el sexo, cada uno exponía su opinión, hasta que se llegó al punto culminate, nuestra juventud frente a la madurez, ambos exponíamos nuestras experiencias y opiniones, de pronto julio sugirió que veronica y milena mostrasen sus pechos para comparar su estado, ambas se rieron, mientrasél parecía serio, una vez vieron que iba en serio, lo hablaron entre ellas y accedieron, sin duda por la carga de alcohol que llevaban y por que ya los teníamos muy vistas, las dos se quedaron en sujetador, el pecho de veronica sin duda era más firme y compacto,aunque el de milena estaba en perfecto estado aunque un poco más descolgado, julio se levantó y se puso detrás de ambas mujeres,para aquel entonces los 4 estábamos expectantes de lo que él quería hacer, yo llevaba un empalme impresionante, y la situación me estaba excitando mucho, posó sus manos en la espalda de su mujer y le quitó el sujetador, sus dos tetas aparecieron ante la vista de todos, luego se fue hacia veronica y le hizo lo mismo, ambos pechos salieron a la luz de todos,veronica se dejó hacer sin decir nada, a buen seguro que si hubiera estado sobria no se hubiera dejado hacer.luego se sentó junto a mi y estuvimos hablando del cuerpo de las mujeres y su madurez, los pechos de las chicas se apoyaban sobre la mesa, de pronto milena saltó y dijo: iy vosotros qué? que pasa con vuestros aparatos, milena me invitó a ser el primero en quitarme los pantalones, me levanté de la mesa y me despojé de la ropa hasta quedarme desnudo, una polla de tamaño estandar salió a la luz,veronica me guiñó el ojo y milena se relamía mirándome el aparato, luego le tocó el turno a julio, se quitó la ropa y se quedó de cintura para abajo desnudo, una gruesa y larga polla apareció ante nuestra vista, se le marcaban las venas de la polla, aparte de tener la piel más curtida que la mia, sin duda en el aspecto estético se notaba que yo me cuidaba bastante más que él y que mi piel era más firme y lisa, él tenía barriguita y no se cuidaba tanto, veronica alucinó al ver semejante miembro, quedaba claro que los jóvenes ganábamos la partida en físico a los mayores, luego empezamos a hablar de la experiencia y las tablas que te dan la edad, veronica y yo decíamos que la experiencia era un grado pero no lo era todo, que esas tablas se cogían enseguida,julio me miró y me dijo,: tócale los pechos a ambas a ver como reaccionan, me costó un poco levantarme por la vergüenza pero lo hice me dirigí hacia veronica y empecé a acariciarle los pechos mientras le besaba el cuello, aunque no me cabían los pechos en mis manos conseguí excitarla, bastante, luego hice lo mismo con milena, sus pechos estaban más blandos y caidos, aunque tampoco me cabían en la mano, el tacto era suave, sus pezones se endurecieron bastante, de modo que me fui orgulloso a mi sitio en el momento que julio se iba hacia veronica, empezó acariciándole la parte de las axilas y de abajo del pecho, sin llegar a tocárselo, poco a poco fue subiendo las manos hasta que los recogió con sus manos, le besaba los lóbulos y el cuello, veronica estaba gimiendo y acabó en un leve orgasmo, luego se dirigió a hacia sus pezones y se los chupó, con intensidad mientras ella cerraba los ojos. julio acabó con un beso en los labios de veronica, ambas mujeres estaban semidesnudas, después de que julio se sentase otra vez en la mesa dijo: iy bien? que os ha parecido la experiencia de un hombre maduro, veronica sin duda estaba muy caliente debido a julio quien se la había trabajado a la perfección.luego le tocaba el turno a ellas, milena se lenvantó hacia mi y con suavidad me empezó a tocar el paquete por encima del pantalón, luego con mucha tranquilidad fue bajándome la cremallera hasta que sacó mi polla, la amiró con ganas y empezó a besármela, yo creía estar a punto de explotar, milena empezó a besármela y a chupármela poco a poco, lentamente fue cogiendo ritmo, no pasaron ni dos minutos cuando no aguanté más y me corrí en su boca bajo la atenta mirada de los tres, julio sonrió y dijo: la experiencia es un grado, ahora le toca a veronica, ella se incorporó de la silla y se arrodilló frente a julio, le bajó la bragueta y le sacó su miemro que para entonces estaba enorme, veronica miró el aparato con sorpresa, pues nunca había tenido otra en la mano que no fuese la mia, sin duda todo esto era nuevo para ella, poquito a poquito fue metiéndosela en la boca, el miembro de julio parecía crecer más aun, las venas se le marcaban y su respiración se agitaba, no llevaban más de 3 minutos, cuando él separó su boca de su polla, la incorporó y la sentó sobre la mesa, la miró a la cara y empezó a besarle la cara mientras sus manos se posaban sobre sus pechos, veronica gemía de placer poco a poco sus manos se fueron a su entrepierna de donde sacó sus bragas con mucha maestría, julio se agachó y empezó a succionarle la vagina, veronica gemía y cerraba los ojos mientras se entregaba a julio, después de dos intensos orgasmos julio se levantó, su polla se situó frente a la entrada de veronica, dirigió su polla hacia ella, podía ver como se iba hacercando la polla de julio hacia la entrada de veronica mientras ella era una mera observadora, mi excitación aumentaba, pues nunca me hubiera imaginado que veronica hubiera reaccionado de esa forma, julio apolló el glande en los labios vaginales de veronica, con un movimiento de cadera fu entrando centímetro a centímetro en su interior, mi mujer se mostraba en todo su apogeo, su cuerpo bien proporcionado y hermoso se estaba entregando a un hombre que podía ser su padre, julio fue acelerando el ritmo de sus embestidas.de pronto noté como milena estaba completamente, desnuda, aunque yo no podía dejar de mirar hacia donde estaba mi esposa, ella gozaba y se aferraba con fuerza a su amante, la situación era tan excitante que estaba parado sin poder reaccionar, milena se sentó sobre mi y noté la calentura de su interior, ella empezó a subir y a bajar sobre mi, el placer que me proporcionaba ella y la visión que me brindaba mi esposa era la experiencia más increible que me había pasado hasta entonces.
Las tetas de veronica se movian de un lado a otro por las embestidas que le daba julio,los bufidos de julio eran cada vez más intensos, el sudor le bajaba hasta su barriba de cuarentón, hasta que se puso rojo y por la cara de placer que ponía él y la de sorpresa que ponía ella, supe que le estaba descargando en su interior, cuando sacó su polla la vagina de mi mujer emanaba esperma que se iba depositando encima de la mesa, la visión fue demasiado para mi de modo que empecé a descargar dentro de milena mientras ella me animaba a que siguiera corriéndome, veronica me miró con cara de extrañada, julio la cogió en brazos y la llevó donde estaban las camas, una vez allí corrió la cortina y nos dejó solos a mi y a milena.
Ambos empezamos a hablar mientras de lo ocurrido mientras que volvía a oir gemir a mi mujer, por una esquinita de la cortina veía como la polla de julio volvía a hundirse en su interior, milena me habló de su marido y del exíto que tenía entre las mujeres jóvenes y maduras gracias a su aparato y a su virilidad pese a su edad, los gemidos de ambos eran patentes por lo que decidimos salir de allí e ir a mi tienda de campaña, una vez dentro hicimos el amor con más tranquilidad, milena me enseñó un montón de cosas nuevas y me hizo gozar como nunca.
A la mañana siguiente me desperté y me fui a la caravanning, nada más entrar me encontré a veronica en la cocina en braguitas y con una camisa grande desabrochada que sin duda era de julio, la saludé y empecé a hablar con ella, no llevaba dos minutos cuando él salió de detrás de la cortina llevaba ya el bañador puesto, me saludó y se fu hacia mi mujer que estaba de espaldas, preparando el desayuno, la rodeo por la cintura y la besó en el cuello, mientras a mi mujer se le escapaba una sonrisa, después dirigió sus manos a sus pechos , con rapidez le vantó el sijetador y empezó a amasarlos, luego le dio la vuelta y le dijo: nena sabes que me excita mucho verte así, la sentó sobre la pila mientras le bajaba las bragas, ella se dejaba hacer, mientras sacaba su aparato del interior.sin pensárselo dos veces la penetró, mientras se la follaba agarraba sus pechos con firmeza, dada la rapidez con que se la follaba no podía durar mucho de modo que sacó su miembro de dentro de ella y de su glande empezaron a manar chorros de semen que se depositaban en su pubis y pechos, una vez acabó de correrse, le dio un beso y dijo<. voy a ver que tal está milena. me acerqué a ella y la vi allí sentada y con una sonrisa de oreja a oreja, toda llena de semen, que le dije que tal y ella me dijo que había sido maravilloso y que ahora me quería más, no sabía porque pero esa experiencia le había servido para valorarme aun más, con una mirada me indicó si quería penetrarla, en un principio me lo pensé pues sabía que en su interior estaba el semen se otro sin contar su cuerpo que estaba lleno, me acerqué a ella y fue ella quien me bajó el pantalón y dirigió mi polla a su entrada, nada más pentrarla sentí que estaba caliente y pringosa por dentro, su vagina ahora era más ancha, podía notar como mi glande restregaba el semen de julio por su interior, de pensar eso, me fui excitando sobre manera, el semen que tenía mi mujer en el pubis iba goteando hasta depositarse en mi polla, sus tetas aun mostrabas sendas corridas, no tardé mucho en correrme dentro de ella bajo los cariñosos ánimos de mi mujer.
lunes, octubre 01, 2007
Acampada en la costa
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Gantri
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lunes, septiembre 17, 2007
Mi dueña de casa
Llegué a vivir en esta casa de pura casualidad, aunque los dueños tenían suficientes recursos hasta ahora no comprendo por que tenían la necesidad de alquilar, como fuere en la casa solo vivían cinco personas: dos inquilinos (mi amigo y yo), la empleada (una cholita nada buena) y los dueños de casa: el marido (un bebedor habitual), la esposa (muy seria y recatada).
Las habitaciones estaban en el segundo piso, subiendo las gradas primero estaba mi cuarto, seguido de la de los dueños, el de la empleada y por último la de mi amigo al final del corredor; en tanto que todas las demás dependencias estaban en la planta baja. muy pronto se estableció una confianza compartida por todos los de la casa, es así que nunca nadie cerraba con llave su habitación y por lo general estas permanecían abiertas todo el día.
Las exuberantes formas de doña amanda la dueña de casa no pasaban desapercibidas por nadie, me atrevo a decir, y menos por un estudiante joven como yo que no desaprovechaba la oportunidad de contemplarla con mucho placer siendo que en algunas ocasiones doña amanda se había dado cuenta de ello, pero nada mas allá de unas miradas atrevidas de parte mía y otras de sorpresa o talvez cierto reproche de parte de la doña.
A los dueños nunca les faltaba acontecimiento social y acostumbraban terminar bebiendo en su sala, invitándonos (a los dos inquilinos) ocasionalmente a compartir con ellos. estos tenían sus propias peculiaridades cuando estaban tomados, don ricardo gustaba de escuchar música a todo volumen pegado del equipo de sonido y tomando sendos tragos de licor hasta quedar dormido en su sillón, en tanto que su esposa amanda, mostraba un cambio radical en cuanto a su comportamiento habitual, se ponía mas sociable, extrovertida, cariñosa, graciosa, hasta picarona de cuando en cuando.
Un día viernes por la tarde al volver de clases de la u entré en la casa, aparentemente, sin intención alguna, no hice el más mínimo ruido, subí las gradas y me dirigí derecho al cuarto de mi amigo, pero al pasar por el cuarto de la dueña para mi gran sorpresa ella estaba en ropa interior, en realidad un conjunto de lencería muy sexy, con liguero y todo la cosa, parece que se lo estaba ensayando, porque estaba frente al espejo mirando como le quedaba, yo me paré en seco y la observé con asombro, primero por lo buena que resulto ser la doña (como lo había imaginado) y además porque no se dio cuenta al principio que la estaba mirando, pero cuando se percató de mi presencia no se asusto ni un pelo, con la mayor calma y mirándome de reojo caminó lentamente hasta un lugar de la habitación donde ya no la podía ver.
Volví a mi cuarto estupefacto, me recuperé del impacto de esas maravillosas escenas y me dije a mi mismo que ella ni me vio por eso no se había asustado. pero mas tarde cuando nos encontramos en el pasillo, su mirada desmintió mi pensar, si me había visto observándola, pero ni modo, ya estaba hecho.
Al día siguiente los dueños retornaron un poco tarde de un bautizo al cual habían sido invitados, serían 11:30 p.m., al sentir la puerta bajé como yendo al baño, como siempre el marido muy borracho directo escuchar música y la esposa de ese animal también mareada pero no a tal punto, pero preguntando por todos de la casa: la empleada durmiendo y mi amigo estudiando en el parque, es decir, los únicos “concientes”: doña amanda y yo. luego de invitarme una copa de chuflay, ella entro al baño y no cerro la puerta, pude escuchar hasta el ruido que hacía al orinar pero no logre verla. para cuando terminaba mi copa el marido ya estaba como en trance, por lo nervioso que me ponía la situación yo preferí subir a mi cuarto, dejando la puerta abierta casi en su totalidad me recosté para seguir viendo tele, entonces sorpresivamente la doña paso muy lentamente por mi cuarto hacia el suyo mirándome casi de reojo, yo al notarlo apagué la tele y salí al pasillo, para cuando volvía su andar parecía el de una gata en celo, yo estaba parado en la puerta de mi cuarto, ella se detuvo y mirándome con seriedad me dijo “has visto lo que querías?, curioso?”, yo sabía bien a lo que se refería y respondí con algo de culpa y vergüenza que había sido sin querer, entonces me sorprendió lo que hizo, miró hacia atrás para ver a su marido, el cual ya dormía, y dijo “y ahora que vas a hacer?”, demoré unos segundos y la tome de la mano sin decir palabra, mi dueña de casa entonces se acercó mucho hacia mi, obligándome a retroceder lentamente hasta dentro mi cuarto, de espaldas a la puerta la cerro parcialmente y con sus ojos clavados en los míos. bajó la mirada y súbitamente me cogió por las pelotas, luego de palparlas por unos segundos metió su mano dentro mi calzoncillo y empezó a manosearme suavemente, en cuestión de segundos mi verga estaba poniéndose dura como roca y ella continuaba pajeándome, por mi parte le levanté la falda y metí la mano dentro sus bragas y comencé a acariciarle la concha que era muy, que muy, muchísimo muy carnosa y velluda.
Todo eso ocurría en una atmósfera extraña de nerviosismo y excitación, ella mirando como mi arma se ponía tiesa y yo viendo, o al menos tratando de verle la ranura que la tenia cubierta por una espesa mata de vello. ni siquiera nos besamos, tampoco pude siquiera ver sus tetas aunque las manoseé por sobre su blusa, pero lo que hice mejor y con suma rapidez fue subirle la falda hasta la cintura y bajarle la bombacha hasta los tobillos, como si nos entendiéramos solo con las miradas se puso de rodillas en el suelo apoyando su torso en mi cama, tal y como yo lo deseaba, me acerque y primero le mordí el jodido culazo, dejándole marcas en su nalga, aunque se quejó con suavidad era evidente que eso le gusto mucho, yo realmente quería chuparle la concha, las tetas y todo, ella no quiso seguro por miedo a ser descubiertos, lo que ella quería era que la culearan, a pesar de lo excitada que parecía estar su tremenda chupila estaba muy seca pero eso sí muy caliente tanto que parecía tener entre las piernas un cráter volcánico, entonces me dijo "espera" y se humedeció la raja con su propia saliva y me ordeno diciéndome "ya", antes de clavarla jugué un poco recorriendo mi verga a lo largo de su rana y su culo tratando de abrirme campo entre esa selva de pelos, primero solo le metí la cabeza de mi palo pero al sentir la calidez de su concha supe que ese era el rumbo y empuje con fuerza hasta lo mas profundo, doña amanda solo hacía esfuerzo para no gemir ni hacer ruido, le peiné la concha hacia adentro una y otra y otra vez, hasta el fondo, me dejó terminar en su mera raja, no me pareció que ella haya terminado, pero me importó poco.
Con las rodillas un poco adoloridas, debido a la posición, pero con la satisfacción de haber hecho realidad uno de mis mayores deseos de ese entonces me levante y al hacerlo le ofrecí papel higiénico, lo tomó dándome las gracias con mucho nerviosismo, no se si por el papel o por el culeito tan delicioso y veloz que nos habíamos mandado. envolvió papel en su mano y se lo puso en su raja para secar toda la leche con que yo le había llenado la concha a mi dueña de casa, se levanto, subió su bombacha, se arreglo la falda y todo lo demás, y salio con sumo cuidado, se dirigió a la sala para recoger a su marido y llevarlo a su cuarto, ambos pasaban por mi puerta, el tipo neto de borracho y ella solo dijo “buenas noches joven (mi nombre), hasta mañana”, solo atiné a responder y lo hice cortésmente.
Volví a mi cuarto y me recosté pensativo, no podía quitar de mi mente la imagen del señor culo de mi dueña de casa, mi verga estaba otra vez dura e impregnada del aroma de la concha de doña amanda, esa noche casi no dormí. aunque mi amigo supo del incidente del día viernes, donde vi a nuestra dueña de casa en ropa interior, decidí no contarle lo que acababa de ocurrir con doña amanda, desde ese momento ese era un secreto compartido tan solo entre ella y yo, posteriormente me costó bastante repetir la aventurilla, en realidad de que las cosas se dieran para volver a disfrutar a mi dueña de casa, pero luego de mucho esfuerzo, insistencia y buena suerte el resultado fue maravilloso, solo pude tenerla una ves más.
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Gantri
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domingo, abril 22, 2007
Juegos al despertar
Abro los ojos y las primeras luces del día iluminan nuestra habitación. un tenue resplandor atraviesa las cortinas. duermes a mi lado y tu rostro se parece al jovenque fuiste, al mirarte reconozco las facciones en blanco y negro de un joven en una foto, siento una inmensa ternura hacia ti, lucho por mover los primeros músculos de la mañana, ¡qué fatiga! extiendo mi mano hacia ti y la apoyo sobre tu pecho. siento el palpitar sereno de tu corazón que es mío y mi mano sube y baja al compás de tu respiración. tú duermes y yo sueño.
Sueño con la locura de tenerte a mi lado y volver a la vida junto al tibio calor de tu cuerpo dormido.
Acaricio tu pecho y entretengo mi dedo índice jugando con uno de tus pezones, girando en círculo sobre él como si fuera una bolita de plastilina. enredo mis dedos entre tu vello y sigo su recorrido hasta tu vientre. adoro desmayar mi mano en esa tierra de nadie entre tu ombligo y tu sexo. parece que la suavidad es especial allí. miro tu rostro dormido y veo al joven de la foto, sueño que es a él a quien acaricio y por eso busco la máxima suavidad que la piel de un hombre adulto ofrece, paso mis dedos por la mata áspera de vello de tu pubis y alcanzo por fin tu pene en reposo.
Ahí encuentro la piel suave de joven: en el tronco de tu polla, antes de llegar a su cabeza. atrapo entre mis dedos esa colita blanda y pequeña, promesa de un futuro de esplendor y de placer, me gusta acariciarte el pene mientras duermes. cuando estás despierto, rápidamente reaccionas y tu sexo crece, perdiendo yo mi juguete. me gusta atraparlo entre mis dedos índice y pulgar y agitarlo de un lado para otro, inclinándolo hacia los lados, para que caiga por su peso. acaricio su piel suave y te veo joven, débil, indefenso.
Con mi mano allí, espero tu reacción. sé que durante el sueño, justo antes de despertar, tendrás una erección lenta y fuerte. la espero con ansia. tu verga nunca alcanza esa dureza cuando yo te excito intencionadamente. por eso me gusta esperar despierta el prodigio de tu potencia al máximo. te destapo para poder contemplar la progresión. cómo vibra con pequeñas sacudidas -como si fuesen escalofríos-, y cómo comienza a crecer; cómo el prepucio se queda atrás, incapaz de mantener esa cabeza roja e hinchada, caliente como nunca. este eres tú, mi amor, y sé que sólo puedo contemplarlo cuando estás dormido. por eso no me importa desvelarme.
Suena el despertador. gruñes. y te das la vuelta hacia mí, dando la espalda a ese infernal pitido que tanto te molesta. yo vuelvo a buscar tu sexo, erguido al máximo, provocativo, desafiante. comienzo un masaje lento. agarro con tres dedos tu verga y subo y bajo tu prepucio, tapando y destapando la cabeza. imagino tu cara de joven en blanco y negro, que hace pompitas con los labios hacia fuera y los mofletes hinchados.
Gruñes otra vez, pero es de gusto. te tumbas boca arriba para facilitarme la tarea. yo te estimulo despacio, muy despacio, disfrutando de la dureza y la suavidad. aún no has abierto los ojos. me gusta amarte en la penumbra, viendo siluetas, completando con la imaginación lo que apenas logro ver. me he arrodillado entre tus piernas. ahora ya agarro con toda la mano tu polla en erección y te la sacudo con violencia y rapidez, viendo tu cuerpo agitarse. tú sólo gruñes; eres incapaz de modular palabras. deseas el orgasmo, el máximo de placer y que brote la fuente que yo provoco. yo me empeño con ánimo en hacerte gozar y que comiences la jornada con alegría. pero sabes que no todo está garantizado.
Se enciende mi radio-despertador con la voz estridente de la mujer que cuenta las desdichas internacionales. sueltas el aire de golpe, vaciando tus pulmones en un instante. sabes que todo está perdido. yo tengo mis normas: cuando se enciende mi radio-despertador, todo acaba; si se enciende antes de que llegues al orgasmo, te jodes. así ha sucedido hoy.
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Gantri
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lunes, abril 09, 2007
El don
La casa no era muy grande. una más entre las muchas de aquella urbanización a las afueras. pero era agradable a la vista. el lugar tampoco estaba mal. parecía tranquilo. a pesar de ser media mañana, no se veía un gran movimiento de gente.
Me acerqué a la puerta principal, sin dejar de asombrarme de lo hermosa que podía ser una casa si se decoraba sin demasiadas pretensiones. pero mi trabajo allí no era admirar la belleza del entorno, sino otra muy distinta. tomando una gran bocanada de aire, no porque necesitara hacer acopio de valor, sino porque me gusta respirar el aire puro cuando me alejo de la ciudad, llamé a la puerta.
Al cabo de unos momentos, una ojo apareció ante la mirilla, escudriñándome. con un apagado grito de reconocimiento y de sorpresa, la puerta se abrió mostrando a una morena ama de casa, rondando la treintena de años, que vestía un chandal azul y llevaba una toalla en la mano. su pelo estaba mojado. sus ojos reflejaban la misma sorpresa que su voz no había podido ocultar a través de la puerta.
- ¡nicolás! dios mío. ¿que haces aquí? con una sonrisa, me encogí de hombros. - pasaba por aquí, y se me ocurrió entrar a hacerte una visita. - pero... pero... - apenas podía articular ninguna palabra - ¿como se te ha ocurrido venir sin avisar? - estaba en la ciudad por un asunto de negocios. he terminado pronto y he pensado en venir a veros - su rostro mostró una leve sombra de culpabilidad cuando notó el énfasis que había puesto en la palabra "veros" - y por lo visto no he venido en buen momento. llevo cinco minutos en la puerta y todavía no me has invitado a entrar. - no seas tonto - dijo apartándose a un lado para dejarme pasar - lo que ocurre es que me he quedado tan sorprendida que hasta se me ha olvidado ser cortés. pasa, ya sabes que estas en tu casa.
Cerró la puerta y me dio un beso de bienvenida en la mejilla. al hacerlo, pude comprobar que la chaqueta del chandal apenas estaba abrochada. la parte superior se abrió cuando se movió para besarme. no llevaba sujetador. su seno parecía firme y muy apetecible. ella, al darse cuenta de que la estaba mirando, se sonrojó y subió la cremallera. - ¿te apetece tomar algo? - apenas hace un rato que he almorzado. pero gracias de todas formas. se la veía nerviosa. apenas sabía que decir o que hacer. dudaba entre darme la mala noticia en el recibidor, o esperar a que estuviéramos en el salón. finalmente, decidió esperar. - pasa al salón y siéntate en el sofá. yo subiré a ponerme algo mas decente y bajaré en seguida. si cambias de idea, la cocina está al fondo. en la nevera encontrarás refrescos fríos. sírvete tú mismo.
La miré mientras desaparecía escaleras arriba. a pesar de que un chandal no puede considerarse una prenda demasiado erótica, la verdad es que el que ella llevaba era muy ajustado. su trasero no estaba nada mal llenando completamente la tela que lo recubría. era firme y parecía duro. por lo visto seguía realizando ejercicio físico todos los días. probablemente, acababa de llegar de correr y se había duchado apenas hacía unos minutos. entré en el salón. no era demasiado grande, o tal vez era un efecto óptico producido por la gran cantidad de muebles que estaban distribuidos por toda la habitación, entre los que destacaban tres sofás, dispuestos en forma de "u", con una pequeña mesa en el centro. hacía las veces de salón y sala de estar al mismo tiempo. no tenía sed, pero me levanté y fui a la buscar algo en la nevera, más que nada para pasar el rato mientras esperaba. al cabo de unos minutos de volver al salón, la escuché bajar las escaleras. entró y se sentó justo enfrente de mí.
Comenzamos una conversación de circunstancias. me preguntó sobre el motivo de mi visita a la ciudad y se interesó por mis negocios. seguía nerviosa. tenía las manos cruzadas y apoyadas sobre las piernas. no dejaba de frotárselas para secarse el sudor. mientras hablábamos de tonterías y esperaba a que se decidira a contarme lo que yo ya sabía, me entretuve mirando la ropa que había elegido. llevaba falda. no demasiado larga, pero tampoco era una minifalda. no llevaba medias. no se había molestado en ponérselas para estar en casa. me decepcioné un poco, puesto que unas medias, sobre todo si son negras, cubriendo las piernas de una mujer, son el mejor afrodisíaco que conozco. a pesar de todo, sus piernas eran preciosas. el ejercício diario les sentaba divinamente. en la parte de arriba llevaba un sueter de lana, no demasiado grueso. ya no hacía la calor del verano, pero era media mañana y el sol lucía en la calle. el sueter, como casi todas las prendas que la había visto vestir en las pocas veces que nos habíamos encontrado, era muy ajustado. sus pechos resaltaban bajo el amarillo de la lana atrayendo continuamente mi mirada. ella lo sabía, y eso la hacía sentir aún más incómoda y nerviosa. finalmente se decidió a contarme la verdad.
- nicolás, no sé porqué todavía no me has preguntado por orlando, pero antes de que lo hagas, he de decirte algo. hemos tenido ciertos... problemas y nos hemos separado. esta misma semana lo he echado de casa. las cosas han ido deteriorándose entre nosotros en los últimos meses. ya no éramos la pareja feliz que tu conociste. ya sabes lo dominante que es orlando. al fin y al cabo, fuisteis compañeros de universidad y muchas veces os habéis reido de su caracter en aquellos tiempos. pues no ha mejorado desde entonces. le gustaba obligarme a... hacer cosas contra mi voluntad, y yo no soy el juguete de nadie. mi vida era casi un infierno. hasta que ya no he podido soportarlo mas. un incómodo silenció siguió a sus palabras. poco despues de comenzar a hablar había bajado la mirada hacia el suelo y seguía con los ojos fijos en ninguna parte. orlando era mi mejor amigo, aunque apenas nos veíamos un par de veces al año, y ella me estaba diciendo que era un pervertido. se sentía muy incómoda. podía sentirlo, pero nada de lo que yo dijera la haría sentirse mejor. aunque tampoco era esa mi intención. - no te sientas mal, gimena. ya lo sabía. - ¿¿lo sabias?? pero, ¿como...? - esta misma mañana he estado hablando con él. - ¿y porque no...? - es una historia un poco larga. tranquilizate y déjame contártela, por favor. podía ver la irritación en su cara. se sentía como si le hubiese estado tomando el pelo. - ... y te habrá pedido que hables conmigo para que le perdone, ¿no? el tono de irritación en su voz era patente. - no exactamente. por favor, déjame acabar de hablar. se levantó del sofá, furiosa. - mira nicolás, no sé lo que te habrá contado, pero nuestros problemas no son asunto de nadie más que de nosotros. tu no puedes comprenderlo. eres hombre y supongo que te pondrás de su lado, y no estoy dispuesta a... - gimena - mi voz era suave - siéntate, por favor - y al mismo tiempo "empujé" con mi mente. su rostro me miró confuso durante un instante, y luego se sentó.
- hace unos dias me llamó. me dijo que le habías echado de casa y me dió su versión de los hechos. tienes razón. orlando siempre ha sido un poco raro en cuanto a sus gustos, pero no más que la mayoría de los hombres. el problema es que tú eres demasiado dominante, demasiado independiente, y demasiado feminista. dices que orlando es tiránico, pero la verdad es que no lo es más que tú. la única diferencia es que orlando intenta aprovechar vuestro matrimonio al máximo. a él le gustaría que en algunos momentos fueras sumisa y obediente, sobre todo en el terreno sexual, pero a tí no te gusta ese papel de esclava que debes de jugar de vez en cuando y aborreces la idea de dejarle mandar completamente. de ahí vienen todos vuestros problemas. dos personalidades dominantes chocan una contra la otra y acaban reventando un matrimonio. orlando todavía te quiere, y quiere volver a vivir contigo. tienes razón en una cosa. me ha pedido que hablara contigo, para ver si te hacía cambiar de idea, y yo le he asegurado que iba a conseguirlo.
- pierdes el tiempo. no pienso dejar que él, ni nadie, domine mi vida. no voy a dejar que... - sí que vas a hacerlo, porque no tienes elección. mis palabras fueron tajantes, causando el efecto que yo esperaba. pude advertir en su mirada la duda sobre lo que yo intentaba decir, pero no le dí tiempo a preguntar. - verás, gimena. tengo un pequeño secreto que no conoce mucha gente, y los que lo conocen no se lo pueden contar a nadie. cuando era pequeño, mis padres me dejaban siempre hacer lo que yo quería: comer dulces, ver la televisión hasta tarde, y nunca me castigaban por nada que yo hiciera. yo creía que todos los padres del mundo hacían lo mismo, hasta que me dí cuenta de que no ocurría así con mi hermana, a la que le hacían acatar las normas continuamente. un dia, cuando yo tenía 12 años, una profesora del colegio me suspendió. la odié tanto que solo quería dejarla en ridículo. de repente, sin más, se desnudó completamente delante de toda la clase. la expulsaron ese mismo dia. despues de mucho pensar y atar cabos, y de realizar unos cuantos experimentos con mi propia familia, descubrí que había nacido con algo especial. en las películas o las novelas de ciencia ficción lo llamarían "un poder" especial. yo prefiero llamarlo un don. ese don me permite controlar los deseos de los demás, sus sentimientos, sus emociones, sus pensamientos. puedo dominar la mente de la gente, dominar su voluntad. y sin ningún esfuerzo.
Su rostro iba mostrando una continua variedad de emociones. primero miedo, despues incredulidad, y al final de nuevo temor, aunque esta vez por mi salud mental. - solo se lo he contado a mis mejores amigos, y usando sobre ellos mi don, me he asegurado de que no se lo puedan contar a nadie. orlando es uno de ellos. cuando me llamó, me pidió un pequeño favor. no solo quería que hablara contigo, sino que usara mi don para hacerte cambiar un poco tu actitud hacia algunas cosas. lo hago algunas veces a petición de mis amigos. no vas a ser la primera esposa a la que le aplique el "tratamiento". su mirada seguía mostrando temor, cada vez más profundamente. aunque mayor aún que su temor por mi cordura, era su incredulidad. - puedo ver en tu cara que no me crees, y sin embargo, todavía no te has dado cuenta de que no puedes moverte del sofá - su mirada cambió a un terror extremo cuando se dió cuenta de que estaba en lo cierto - te he "sugerido" mentalmente que por mucho miedo que tuvieras, no te levantaras, ni gritaras. ni siquiera puedes hablar mientras lo esté haciendo yo. no me gusta que me interrumpan - mi sonrisa no parecía tranquilizarla. - como te iba diciendo, algunos de mis amigos me han pedido que "reprograme" un poco a sus novias y a sus esposas para hacerlas mas complacientes con ellos. podría haberme hecho rico si les hubiera cobrado, pero no necesito el dinero. tan solo les pido un favor a cambio. la miré detenidamente, esta vez sin miedo a que se diera cuenta de que lo estaba haciendo. su temor había llegado al punto máximo al que yo le había permitido. no quería que la invadiera el pánico, así que había impuesto unos límites a sus sentimientos. el temor no pasaría de un grado aceptable. ahora, al alcanzar ese punto, el temor se estaba convirtiendo en deseo. todavía no había eliminado su voluntad, así que ella era consciente de todo, incluyendo el que no era más que un juguete en mis manos. - verás, todos mis amigos saben que yo podría acostarme con sus mujeres en el momento en que quisiera, simplemente usando mi don. pero tiene mas morbo hacerlo cuando ellos lo saben. así que a cambio de vuestra obediencia, yo puedo disponer de vosotras siempre que me apetezca. un trato muy morboso para mi. orlando tambien ha consentido en ese pequeño favor, así que tengo su permiso para hacer lo que quiera contigo, siempre y cuando esta noche tu lo vuelvas a aceptar en casa, a él y a sus insignificantes manias. y, naturalmente, vas a hacerlo.
Momentáneamente, interrumpí el bloqueo sobre ella para que pudiera hablar. - ¿po...porque me haces esto? - la verdad es que no necesito un motivo. es cierto que tambien utilizo mi don con mucha otra gente, todos los dias y a todas horas, para hacer mi vida más fácil. pero desde que era pequeño he valorado en mucho la amistad. no puedo dejar colgado a un amigo. normalmente no suelo explicarle a nadie mis motivos, pero en tu caso, he querido hacer una excepción. orlando es mi mejor amigo, y a pesar de que tu y yo tan solo nos henos visto cuatro o cinco veces, he llegado a cogerte cierto aprecio. verás, el que lo sepas no implica absolutamente nada, porque dentro de un rato no recordarás nada de esta visita, ni de lo que te he contado. cuando termine contigo, no serás más que una obediente ama de casa, cuyo mayor deseo en esta vida será el de hacer feliz a su marido de cualquier forma que él le pida. serás sumisa y obediente, callada y trabajadora, y una tigresa en la cama, siempre que él te lo pida. no vivirás más que por él y para él. y por encima de sus deseos, tan solo valorarás los mios. aparte de eso, no existirá nada más en tu vida. - n...no puedes hacerme esto. - querida... ya lo estoy haciendo. me había cansado de hablar. era cierto que nunca les daba explicaciones a mis víctimas. no me divertía. así que decidí pasar a la acción.
Era un juego interesante el obligarla a hacer cosas sin robarle del todo su voluntad. sus intentos de resistencia reflejaban la fuerza de carácter que siempre había tenido, y hacían más divertido mi "trabajo". - levántate - ordené. lo hizo sin dudar, aunque su mirada no reflejaba más que odio. notaba un creciente deseo sexual hacia mí, pero sabía que era impuesto e intentaba luchar contra él. - ¿sigues yendo al gimnasio, como antes? - si - no podía evitar responderme - ¿todos los dias? - casi todos - ya lo veo. ¿y crees que tanto ejercicio mejora tu figura? - si - el odio en sus palabras y en sus ojos crecía al mismo ritmo que su deseo por mí. - ¿que partes de tu cuerpo cuidas más? - las piernas y los pechos. - me gustan tus piernas. enseñamelas. se subió la falda hacia arriba dándome una excelente visión de sus piernas, sus muslos y de sus bragas. eran blancas, muy prácticas, pero no demasiado sexys. - no, así no. eso lo hubiera podido hacer yo mismo. quiero que me excites mientras me enseñas las piernas. quiero que lo hagas como si quisieras acostarte conmigo y me estuvieras enseñando la mercancia. su rostro se suavizó. el odio aún era patente en sus ojos, pero el resto de su cara formó una sonrisa destinada a seducirme. se bajó la falda. subió una de sus pienas sobre el sofá y comenzó a acariciarse el tobillo mientras me miraba. mi orden había sido muy clara. tenía que excitarme, y así lo estaba haciendo, a pesar del odio que sentía por mí en aquellos momentos y que su rostro ya no podía reflejar porque su prioridad era la seducción. siguió acariciandose el tobillo un instante, despues subió las caricias hacia la pantorrilla. era firme y bien torneada. realmente debía de pasar mucho tiempo en el gimnasio cuidando su cuerpo. siguió con las caricias, pero esta vez hacia los muslos. al tiempo sus manos se deslizaban hacia arriba, tambien subia la falda, aunque con cuidado de no enseñarme más que las piernas. a pesar de odiarlo, conocía el juego de la seducción. dejar lo más importante para el final hace el juego más interesante. - sigue así. sedúceme. excítame y tal vez te deje disfrutar de nuestro encuentro. se sentó de nuevo en el sofá. abrió las piernas y siguió acariciándoselas mientras me miraba con cara lasciva. el odio que la consumia estaba desapareciendo bajo un torrente de pasión como nunca antes había conocido. estaba disfrutando de sus propias caricias tanto como yo de mirarla.- muy bien, gimena. ya que tanto disfrutas acariciándote, hazlo ahora con el resto de tu cuerpo, comenzando por esos pechos que tanto te gusta cuidar. sus manos reptaron rápidamente hacia sus prominentes senos, acariciandolos sobre el sueter. bajo los surcos tejidos en la lana, apareció uno de sus pezones, y precisamente a él y a su hermano gemelo fue donde gimena dedicó sus mayores caricias, mientras no dejaba de mirarme en ningún momento, al tiempo que abria y cerraba sus piernas varias veces. - te excita acaciciarte delante de mí, ¿verdad? no respondió. abrió la boca para intentar decir algo, pero sus palabras no llegaron a salir. - ¿verdad? - insistí - s...s...sí - no me sorprende. es lo que te he sugerido mentalmente. tambien te he sugerido que no podrás llegar a ningún orgasmo hasta que yo te lo permita. podrás disfrutar de tu cuerpo, y despues del mio, pero no podrás llegar al climax si no te portas bien conmigo. una de sus manos había buceado por debajo del sueter y acariciaba sus pechos desde allí, mientras que la otra se había deslizado por debajo de su falda. ya no le importaba que yo pudiera ver sus bragas, que tampoco cubrían gran cosa puesto que se las había apartado a un lado para poder acariciarse mejor. con movimientos cada vez más frenéticos introducía sus dedos en el interior de su cuerpo y los volvía a sacar, frotándolos sobre su clítoris ya húmedo, y repitiendo de nuevo toda la operación. muy a su pesar, comenzó a jadear, siempre sin dejar de mirarme fíjamente, como gesto de sumisión y de sometimiento, puesto que todo lo que hacía era por mí y para mí. - dentro de un rato, cuando yo me vaya, tu vida cambiará por completo. desearás fervientemente a tu marido. le llamarás y le pedirás que te perdone y que vuelva a casa contigo cuanto antes. el deseo se apoderará de tí cada vez que lo veas o pienses en él. serás adicta al sexo con tu marido. jamás se te ocurrirá serle infiel con nadie que no sea yo, ni discutir cualquier decisión que él tome. serás sumisa y obediente. tus mayores deseos en esta vida serán obedecerle y servirle. la única forma en la que podrás ser feliz es haciéndole feliz a él. cuando hagais el amor, o practiqueis cualquier clase de sexo, tu placer quedará supeditado al suyo. jamás podrás disfrutar si él no lo hace, y cuanto mayor sea su placer, mayor será el tuyo. nunca llegarás al orgasmo antes que él, excepto en el caso de que él te lo pida, pero siempre para su propio goze. harás todo cuanto él te diga, incluso hacer el amor con otros hombres o mujeres, siempre que sea a petición suya. disfrutarás de todos los juegos que él te proponga, e incluso estudiaras e inventarás nuevas formas de darle placer. se convertirá en el centro de tu vida. se convertirá en toda tu vida. será tu único motivo para vivir.
a medida que escuchaba mis palabras, el ritmo de las caricias iba aumentando. sus jadeos eran más ruidosos y había mojado el sofá con sus jugos sexuales. podría haber estado toda la tarde masturbándose de aquella forma sin llegar al orgasmo, porque yo se lo había prohibido, pero mi trabajo ya estaba hecho. - y por encima de todo, por encima de tu marido y de tu propia vida, estaré yo. mi voluntad es suprema y mis deseos inapelables. tu vida será tu marido, excepto cuando yo quiera tenerte. solo entonces dejarás de pensar en él para someterte, con más pasión si cabe, a mis deseos. su rostro reflejaba un placer y una frustración extremos. deseaba llegar al climax. ¡necesitaba llegar! - y para demostrarte finalmente como será tu vida a partir de esta noche, ahora vas a tener el orgasmo más fuerte y largo de toda tu vida. jamás en toda tu existencia habrás tenido un placer como el que vas a disfrutar, y jamás volverás a tenerlo con nadie, incluyendo tu marido. tan solo cuando yo quiera podrás volver a disfrutar del extremo gozo que va a recorrer tu cuerpo... ya. su cuerpo se estremeció varias veces con increibles espasmos de placer. su mano seguía acariciando su sexo al ritmo de los espasmos. - más largo. todavía disfrutas del placer del orgasmo. más placer. y cada vez que recuerdes este orgasmo, lo relacionarás conmigo. sabrás que yo tuve mucho que ver con él, pero no sabrás exáctamente como. más placer. todavía más aún. y secretamente, muy en tu interior, desearás fervientemente volver a encontrar este placer como sea. y sabrás que solo podrás volver a tenerlo conmigo. las convulsiones seguían estremeciendo su cuerpo, que casi sin fuerzas había caido tumbado sobre el sofá mientras seguía retorciéndose. poco a poco, fueron haciéndose más largos hasta desaparecer. su cuerpo quedó inmovil. su respiración era larga y cansada. no tenía fuerzas para moverse. su voluntad ya no existía. su mente ya no era suya. su sumisión era completa. era una mujer nueva, que solo vivía para su marido, y aquel había sido el primer orgasmo de su nueva vida. me acerqué a ella y le acaricié el pelo. estaba completamente mojado. el esfuerzo del orgasmo había sido increible. sus ojos estaban medio cerrados. apenas tenía fuerzas para mantenerlos abiertos.
- duerme, querida. cuando despiertes no recordarás nada de mi visita. sus ojos se cerraron del todo. - descansa querida. descansa. su cabeza se relajó totalmente hacia un lado, cubierta por sus cabellos, dando una imagen de total indefensión.
- duerme...
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