- ... yo os declaro, marido y mujer - y con una benévola sonrisa en la boca, el sacerdote se dirigió al novio - puedes besar a la novia. la iglesia se llenó de un rumor de voces y risas. la boda había terminado y todo había sido precioso. digno de un cuento de hadas. la novia estaba radiante.
Su vestido blanco llenaba cualquier habitación por la que pasaba. su maravilloso cabello rubio, recogido en un gracioso topo y coronado con un pequeño adorno de flores blancas hacía juego con el resto de su vestuario. la falda, a pesar de llegar hasta los pies e ir barriendo allá por donde pasaba, dejaba entrever al caminar sus tobillos, cubiertos por unas medias blancas, y rematados con unas exageradamente incómodos pero hermosos zapatos blancos de tacón. mientras los novios se besaban, los padrinos aplaudían sin hacer demasiado ruido, al igual que gran parte de los invitados a la ceremonia.
La madrina, hermana de la novia, llevaba un ceñido traje rojo que insinuaba gran parte de su exuberante cuerpo, llenando de envidia a las mujeres y de deseo a todos los hombres allí presentes. tardaron alrededor de una hora en acabar con todas las obligaciones siguientes. las fotos con la familia y amigos, la procesión de felicitaciones, tanto sinceras como de compromiso, las bromas de los amigos, más fotos, más felicitaciones, y así hasta que por fin llegaron al salón del hotel donde iban a celebrar la cena para festejar el magno acontecimiento.
La celebración transcurría por los caminos acostumbrados. los camareros iban y venían, trayendo y retirando platos y bebidas al ritmo que marcaba la gula de los invitados. llegó el momento de la tarta y los novios usaron para cortarla una espada de estilo oriental que los amigos les habían regalado. fue también ese el momento que las amigas de la novia eligieron para quitarle la liga de las medias, haciendo un corrillo para que nadie viera más de lo que su imaginación le permitiera, y la cortaron en trocitos, al igual que la corbata del novio, que sufrió el mismo destino, y que después colocaron en una bandeja y fueron vendiendo entre los invitados, recogiendo al final unas cien mil pesetas, cantidad más que considerable, y cuyo destino era, naturalmente, conseguir que el viaje de los novios fuera disfrutado más aún por estos, si eso era posible.acabada la procesión de comida, comenzó el baile y la fiesta. los diligentes camareros apartaron todas las mesas del centro del salón, y en la improvisada pista de baile los novios comenzaron a moverse al ritmo del vals. poco a poco fueron sumándose parejas hasta que la mayoría de los invitados se encontraron bailando un poco de todos los ritmos de bailes de salón conocidos y por conocer. desde el pasodoble hasta el twist, pasando por la lambada y el merengue. la noche era joven. los amigos de los novios no pensaban dejarlos dormir y tenían la firme intención de alargar la fiesta hasta el amanecer. incluso algunas de las personas de más edad de la fiesta daban ánimos y lecciones de baile a los más jóvenes, sacando fuerzas de donde nadie podía imaginarse en personas de esa edad. después de una implorante mirada de la novia a su hermana, las dos salieron del salón en dirección a la habitación donde se suponía que los novios debían de pasar la noche. una vez allí, y después de haber pasado ambas por los lavabos de la habitación, por riguroso turno, eso sí, se tumbaron sobre la cama y se quitaron los zapatos que llevaban ya varias horas martirizando a sus sufridos pies.
- ¡dios mío, luisa! esto es aún más agotador de lo que me había imaginado. no sé si voy a tener fuerzas para volver a levantarme. el vestido de novia me asfixia, el liguero me aprieta, los zapatos me están matando, y esos locos de nuestros amigos siguen queriendo fiesta hasta el amanecer. he bailado hasta con hombres que no había visto en mi vida, y algunos de ellos incluso me han metido mano. mi recién estrenado marido está como ausente, tengo veinticuatro años y apenas puedo mantenerme en pié... y se supone que este tiene que ser el día más feliz de mi vida.
- no te preocupes hermanita. todo eso es normal. yo tengo dos años menos que tú y tampoco puedo seguir ya. entre los nervios y el cansancio, estoy para meterme en cama y no levantarme en una semana. realizando un enorme esfuerzo, luisa se incorporó y ayudó a hacer lo mismo a su hermana eva. se colocó detrás e ella, arrodillada en la cama, y comenzó a realizarle un reconfortante masaje en los hombros. - ¡hummmm! que agradable. gracias, luisa. me estaba haciendo falta algo así.- relájate y deja que los nervios y el cansancio desaparezcan de tu cabeza. vamos a estar aquí unos minutos descansando. - pero abajo nos están esperando... - no te preocupes. nadie nos echará de menos al menos durante otra media hora. cierra los ojos y relájate. eva siguió las instrucciones de su hermana. intentó olvidarse del mundo, de la fiesta, de su novio, ya marido, del cansancio... - eso es. relájate y descansa. concéntrate solo en el sonido de mi voz, y verás como todos los nervios desaparecen por completo. relaja los músculos, la cabeza... no pienses en nada y relájate... eva notaba como todo desaparecía de su mente excepto la voz de su laura. era una sensación maravillosa. probablemente nunca hubiera podido relajarse tanto si fuera otra persona la que estuviera con ella, pero confiaba en su hermana más que en cualquier otra persona del mundo. se abandonó completamente a ella. - relájate sin miedo... no pienses más que en mi voz... nada es más importante que mi voz...
No, nada era más importante que su voz. la mente de eva se iba fijando más y más en la voz de laura. su relajación era casi absoluta. el cansancio de todo el día la había agotado hasta el punto de hacerla extremadamente sensible a las sugestiones. - ... relajada... te sientes como flotando entre nubes... tranquila... relajada... muy relajada... sí, relajada, muy relajada. así se sentía eva. - ... tan relajada que te está entrando sueño... mucho sueño... dormir. solo sentía ganas de dormir. sabía que no debía de dormirse porque abajo la estaba esperando mucha gente, pero tenía unas enormes ganas de dormir. su hermana le decía que se durmiera, y no podía evitar sentir sueño... - ... mucho sueño... muy relajada... la oscuridad se apoderaba de su mente. se sentía completamente abandonada a su hermana. pensar era demasiado fatigoso, y solo quería dormir. - ... dormir...- ... y ¡tres!
Eva abrió los ojos de repente. durante unos segundos no supo donde estaba, hasta que vio la sonriente cara de su hermana. estaban en la habitación del hotel y habían subido allí para descansar un rato. - ¿me he dormido? - solo un rato. ¿como te encuentras? antes de contestar movió sus hombros para comprobar si el cansancio seguía allí. nada. no había dolor, ni cansancio. nada de nada. - me siento estupendamente. tu masaje me ha sentado de maravilla. ya no me duelen los hombros, ni tengo los músculos agarrotados. y además apenas me siento cansada. ¿como lo has hecho? - ¿recuerdas aquellos cursos de psicología a los que me apunté el año pasado? en uno de ellos me enseñaron a hipnotizar. creo que soy una buena alumna. - ¿me has hipnotizado? - había un cierto tono de incredulidad y de burla en su voz - venga hermanita, seamos serias. - ¿no te lo crees? laura no parecía molesta con la incredulidad de su hermana. más bien estaba divertida. - no se puede hipnotizar a la gente en tan poco tiempo. lo leí en un libro una vez. necesitas varias horas para conseguir que alguien sea hipnotizado. - en efecto, pero eso es cuando la persona conserva todas sus facultades. tu estabas muy cansada esta noche, y tan solo querías dormir. inconscientemente, tu mente quería descansar, relajarse después del agotador día que has pasado, y así ha sido más fácil. en tan solo unos minutos he conseguido ponerte en trance, cuando normalmente se necesitan horas para hacerlo. - creo que has bebido demasiado esta noche. y además, ya va siendo hora de que volvamos a la fiesta. cogió uno de sus zapatos y comenzó a colocárselo en el pié.
- ¡duérmete, eva! su cabeza cayó hacia adelante como si de una marioneta se tratara, mientras el zapato apenas hizo ruido al caer al enmoquetado suelo de la habitación. - estás dormida hermanita. completamente dormida y relajada. ya no sientes el cansancio. tu cuerpo está completamente relajado y tranquilo. tu mente no piensa en nada... en nada que yo no quiera que piense. sigue poniéndote los zapatos, pero póntelos al revés. con los ojos cerrados, tanteando, eva siguió las instrucciones de su hermana. - ahora, cuando cuente tres, abrirás los ojos. uno, dos, ¡tres! con la ya familiar sensación de abandono de antes, los ojos de eva miraron durante un instante a su hermana. - ¿me he vuelto a dormir? - mas o menos. - no es posible. ¿que me has hecho? - ya te lo he dicho antes. te he hipnotizado. - ¡venga ya! deja de decir tonterías. - muy bien, como quieras. ¿nos vamos? eva se levantó de la cama y se dirigió hacia la puerta, pero cuando apenas había dado dos pasos una expresión de dolor inundó su rostro. - ¡ouch! como me duelen los zapatos. - ¿has probado en ponértelos en el pié que corresponde a cada uno? - ¿en el pie...? ¡pero que tonta soy! me los he puesto al revés. volvió hacia la cama y se sentó en ella. se quitó rápidamente los zapatos y se los colocó de nuevo, pero esta vez correctamente. se levantó y se dirigió hacia la puerta. laura bajó de la cama. seguía descalza. sus pies apenas estaban cubiertos por el negro velo de las medias que llevaba, pero no sintió frío, puesto que toda la habitación estaba cubierta por una mullida moqueta. con una perversa sonrisa en los labios, miró como su hermana cogía el pomo de la puerta para abrirla. - ¡duérmete, eva! aún con la mano sobre la puerta, la cabeza de eva volvió a caer hacia delante. increíblemente, mantuvo el equilibrio aún cuando su mano se deslizó sin fuerzas hacia su costado. - cuando te diga, abrirás los ojos, pero seguirás dormida. vendrás hacia la cama y volverás a sentarte en ella. te quitarás los zapatos, y entonces volverás a cerrar los ojos y a esperar mis instrucciones. ¡ahora! tal y como su hermana le había ordenado, abrió los ojos. tenía una inexpresiva mirada mientras se dirigía hacia la cama. se sentó y se quitó los zapatos. una vez finalizado el trabajo, cerró los ojos y su cabeza cayó de nuevo sobre su pecho. laura se acercó a ella y comenzó a hablarle mientras con las manos le quitaba el precioso tocado con flores que había sobre su pelo. - eres mía, eva. mientras estés dormida harás todo lo que yo te diga y ni siquiera sabrás que lo estás haciendo. pero cuando despiertes también seguirás en mi poder. cuando te diga que despiertes, lo harás, pero no podrás salir de esta habitación sin mi permiso. harás todo cuanto yo te diga, sin dudar, sin rechistar, sin pensar. no pondrás pegas a ninguna de mis ordenes. seguirás siendo tú misma, pero sin voluntad para incumplir mis mandatos. ahora, háblame. ¿has entendido mis órdenes? lacónicamente, la respuesta de eva casi resbaló de sus labios. - sí. - ¿que es lo que harás cuando despiertes? - todo cuanto me digas. - ¿hay algo que no harías por mí si yo te lo pidiera? - no - muy bien, eva. abre tus ojos, ¡ahora! de nuevo la sensación de abandono. de nuevo la inquisitiva mirada sobre su hermana, aunque en esta ocasión, una breve sombra de enfado cruzó por sus ojos. - ¿que me estas haciendo? - ¿todavía no crees que te haya hipnotizado? inquieta, miró a su alrededor. miró la puerta intentando recordar. miró hacia el suelo, hacia sus zapatos, inertes sobre la moqueta, lejos de sus pies donde recordaba perfectamente haberlos colocado. levantó los ojos hacia su hermana. - sí. creo que me has hecho algo. pero si es una broma, ya está bien. es suficiente. ahora vayamos abajo. hay gente esperándonos. se levantó de la cama y comenzó a caminar. nerviosa, ni siquiera se acordó de los zapatos. sintió la mullida moqueta a través de la suavidad de las medias blancas que cubrían sus pies. - ¡siéntate! sin poder evitar hacerlo, volvió sobre sus pasos y se sentó de nuevo en la cama. una vez allí, miró de nuevo a los ojos de su hermana, implorando. -¿porqué me haces esto? - lo hago por tu bien. hay alguien a quien quiero presentarte. alguien a quien tú ya conoces, pero que probablemente habrás olvidado. alguien a quien hiciste daño una vez, y ahora quiere felicitarte por tu boda. sin poder creer lo que estaba oyendo, dirigió su mirada hacia donde señalaba su hermana, hacia la puerta del cuarto de baño. un hombre la estaba observando desde allí. un hombre al que ella conocía. - ¡¿nacho!? ¿que estás haciendo aquí? nacho había sido novio suyo hacia un par de años. habían pasado buenos ratos juntos, pero ella decidió dejarle por otro, precisamente el hombre con el que acababa de casarse. nacho había intentado hablar con ella en algunas ocasiones, pero tan solo en una pudo hacerlo, y ella no le dijo cosas agradables. rompieron del todo sin posibilidad de reconciliación, y no quedaron como buenos amigos precisamente. eva comenzaba a sospechar que estaba teniendo un mal sueño. mas bien una pesadilla. aquello no tenía mucho sentido. su hermana decía haberla hipnotizado, y a pesar de que no acababa de creérselo, la verdad es que había estado haciendo algunas tonterías durante los últimos minutos. y ahora, nacho aparecía en su habitación saliendo del cuarto de baño. ella había entrado allí apenas unos minutos antes y no había nadie. ¿por donde había entrado? ¿y cuando? intentando conseguir alguna respuesta a sus no formuladas preguntas, volvió la mirada hacia eva, solo para ver con total incredulidad como su hermana estaba en el suelo, descalza, arrodillada, con la cabeza y los brazos en el suelo, en posición de total humillación, casi de adoración, hacia nacho. - he hecho todo lo que me habías dicho, amo. la he traído aquí, y la he hipnotizado para ti. ¿estas contento, amo? ¿lo he hecho bien? por primera vez, nacho dejó oír su voz. - lo has hecho muy bien, laura. tu amo está contento. te has ganado una recompensa. levántate. agilmente, laura se levantó del suelo y se acercó a su "amo".
Nacho la cogió por la cintura y la besó apasionadamente, aunque ni siquiera con la mitad de pasión con la que ella le devolvió el beso. mientras se fundían en aquel inesperado abrazo, la mano de nacho bajó hasta el trasero de laura y comenzó a sobárselo sin el menor pudor. ella dirigió sus manos hacia su falda y repentinamente se levantó el vestido, dejando a la vista sus bragas negras de encaje, su excitante liguero, también negro, y, allá donde sus bragas no llegaban a cubrir, sus hermosas y prietas nalgas, y casi acariciando la mano de nacho, la dirigió hacia ellas guiándole y ayudándole a manosearlas. eva mantenía los ojos fijos en su hermana. jamás la había visto actuar así. parecía adorar a nacho. disfrutaba de sus caricias más que él mismo. había verdadera pasión en sus ojos y en sus actos. le ofrecía su cuerpo como si fuera una mujerzuela y parecía gustarle que ella estuviera delante, mirándolos. sin dejar de asombrarse por el comportamiento de su hermana, sintió la fría mirada de nacho sobre ella. - hola eva. hacía mucho tiempo que no nos veíamos. su cínica sonrisa parecía más una mueca que una demostración de alegría. sus ojos la perforaban con la mirada. durante todo el tiempo que estuvieron juntos, ella jamás le dejó que la tocara. la verdad es que no fue más que un juguete en sus manos. salió con él para pasar el rato, para reírse a sus espaldas con sus amigas. nunca se lo tomó en serio. cuando descubrió que su relación sí que era importante para él, pensó en dejarlo, pero le agradaba la idea de tener a un hombre a sus pies como un perrito faldero. pero cuando él mostró su lado más posesivo, decidió acabar con el juego y abandonarle. - ¡saluda al amo, zorra! la voz de su hermana la sacó de sus pensamientos. no tenía nada que decir, y desde luego, no pensaba saludar a nacho, pero por algún motivo, lo hizo. - hola nacho. - estás muy guapa con ese vestido. yo soñaba que algún día lo llevarías para mi. - lo nuestro fue un error desde el principio. no había amor en nuestra relación. nunca debimos... - ¿amor? ¿dices que no hubo amor? - la voz de nacho sonaba enfurecida - eres la única mujer a la que he amado de verdad en toda mi vida. cuando me dejaste pensé que no podría seguir viviendo. nada tenía sentido para mí. me volví violento, hosco y pendenciero. perdí a mis amigos, mi trabajo y mi dignidad. ¿y dices que no hubo amor? - ¡yo no te amaba! eva comenzó a sollozar. - ¿y porqué me lo hiciste creer? si me lo hubieras dicho desde el principio yo lo hubiera comprendido. pero me hiciste pasar los días más felices de mi vida para después abandonarme. ¿porqué? no podía contestar. sus palabras estaban llenas de razón, además de odio. su silencio fue largo y expresivo, tan solo roto por la voz de laura. - ¡responde al amo cuando te hable! cada vez que escuchaba la voz de su hermana, una extraña fuerza la impelía a obedecerla. - ¡para reírme de ti! las lágrimas corrían ahora libremente por sus mejillas, mojando su vestido blanco. - todas aquellas semanas soñando con tu amor, adorándote, amándote, deseándote,... y tu solo querías reírte de mí. el brillo del odio en sus ojos pareció disminuir. la razón intentaba volver a su voz. - tardé mucho tiempo en olvidarte. después de perderlo todo, tuve suerte. intenté controlar mi vida. encontré trabajo, y comencé a recibir clases nocturnas. desde entonces, he soñado con el día en que pudiéramos volver a encontrarnos. dejó de sobar el cuerpo de laura y se aproximó a la cama. acercó la mano a su cara, repleta de lágrimas y la acarició suavemente. después, con los dedos mojados, acarició su hermoso cabello. - deja de llorar. esa no es forma de enfrentarse a los problemas. no había fuerza que pudiera hacer que dejara de llorar. estaba asustada, humillada, perdida, y en sus ojos no dejaba de llover. - ¡obedece al amo! una vez más, el efecto fue inmediato. retenidas por una fuerza desconocida, las lágrimas dejaron de brotar. la voz de su hermana la obligaba a obedecer, pero la de nacho la llenaba de temor cada vez que la escuchaba. - se le ha corrido el rímel. ayúdala a secarse, laura. sin decir palabra, laura sacó de su escote un pañuelo de papel y secó las últimas lágrimas. después intentó remediar el desastre causado en el maquillaje por el llanto de su hermana. - ¿porque le ayudas, laura? eres mi hermana. mi propia hermana. a pesar de no poder llorar, la súplica de eva fue acompañada por un breve sollozo. - porque es mi amo. su palabra es ley. mi cuerpo y mi alma le pertenecen. soy su esclava... como también tú lo serás dentro de poco. los ojos de eva se abrieron con estupor. a pesar de que sus oídos habían escuchado perfectamente las palabras, su cerebro no podía asimilarlo. miró a nacho esperando encontrar respuesta a su inexistente pregunta. - ¿recuerdas que laura te ha contado que aprendió a hipnotizar en unas clases de psicología? intentando aclarar el inmenso caos existente en su mente durante los últimos minutos, encontró el recuerdo que nacho mencionaba, aunque sin conseguir conectarlo con lo que le estaba diciendo. - adivina quién fue su profesor. tardó unos segundos en comprender por donde iba la conversación, pero al final lo consiguió. ¡nacho había hipnotizado a laura! - te dije que encontré trabajo después de que me abandonaras. fue como ayudante de un hipnotizador de tres al cuarto. no era muy bueno, pero me enseñó algunos trucos interesantes. resultó que con las enseñanzas adecuadas, yo era mejor que él. cuando me matriculé en la escuela nocturna no esperaba encontrarme allí con tu hermana. ella no guardaba demasiado buen recuerdo de mí y al principio me evitaba y me despreciaba, pero realizando un trabajo sobre la hipnosis, conseguí que nos asignaran al mismo grupo. al ser el más experto en la materia, todos y cada uno de los estudiantes fueron cayendo bajo mi influencia, incluyéndola a ella. mientras nacho hablaba, laura estaba detrás de él, pegada a su espalda, restregando su pierna semidesnuda por su cuerpo, y acariciando su torso con ambas manos, intentando guardar el equilibrio. su rostro no demostraba más emoción que el inmenso deseo de agradarle. - al principio fue la que más se resistió, pero con la ayuda del resto del grupo, ya bajo mi influencia, conseguimos convencerla. resultó ser un sujeto excelente para la hipnosis. en tan solo un par de sesiones se convirtió en mi juguete favorito. la antaño altanera y orgullosa laura es ahora mi más sumisa esclava. ¿no es así, querida? - si amo. completamente. la sumisión y devoción existente en la voz de laura no dejaba lugar a dudas. - cuando me comunicó la noticia de tu boda, decidí hacerte una pequeña visita, y con su ayuda, hemos llegado a esta situación. yo la controlo a ella, y ella te controla a ti, así que el resultado de nuestro pequeño juego solo puede tener un ganador, ¿no opinas lo mismo? eva no contestó. estaba atemorizada, y al mismo tiempo enfadada. a pesar de haber sido hipnotizada seguía teniendo su orgullo, y ser humillada de aquella forma le producía extraños sentimientos de rabia, temor e indefensión. tan solo tenía ganas de llorar, pero ni siquiera eso podía hacer, porque su hermana se lo había prohibido. - laura, quítate el vestido. sin dudar un solo instante, cogió el borde inferior del vestido con ambas manos y lo arrastró por encima de su cabeza. al hacerlo, sus pechos, cubiertos por un excitante e insinuante sujetador negro, a juego con el resto de su lencería, bailaron durante unos segundos al ritmo de sus movimientos. - tu hermana ha desarrollado un enorme interés por la lencería sexy - comentó dirigiéndose a eva - ya nunca usa ropa interior cómoda y hortera. desde que nos conocimos, siempre utiliza los más excitante y provocativos conjuntos de lencería. es una suerte que le pidieras que te acompañara a comprar la ropa para tu boda. horrorizada, eva recordó que al comprar toda la lencería para la boda, ella quería llevar pantys blancos, porque eran muy cómodos, pero laura la convenció de que llevara medias y liguero. decía que así excitaría más a su futuro marido. no era a su marido a quien laura pretendía excitar. esperando las órdenes de nacho, laura usaba sus manos para acariciarse por encima del sujetador y las bragas. no se le había permitido aún masturbarse directamente, o quitarse el resto de su ropa, así que jugaba con su cuerpo de la forma más excitante que podía, sin dejar de mirar a los ojos de su "amo", para comprobar así que todos sus movimientos cumplían su único objetivo de excitarle a él. la habitación era extremadamente espaciosa. era una "suite nupcial" y tenia de todo. nacho se acercó hasta un sillón que había cerca de la cama. lo arrastró hasta el centro de la habitación, a unos dos metros de la cama, y se sentó cómodamente, preparándose para el espectáculo. miró a laura. seguía acariciándose por encima de su ropa interior, esperando ansiosa sus órdenes. después miró a eva. estaba sentada sobre la cama, completamente cubierta por el blanco vestido del que se suponía que iba a ser el día más feliz de su vida. la única parte de su cuerpo que podía apreciarse bajo aquella montaña de tela eran sus pies descalzos, cubiertos únicamente por las medias blancas. - quítate las bragas - ordenó. eva no se movió. - ¡obedece al amo, hermanita! - sentenció su hermana. no podía evitar cumplir la orden de su hermana, pero amparándose en la enormidad de la falda de su vestido, lo hizo de forma que no pudieran ver como lo hacía. con la íntima prenda en su mano, miró directamente a los ojos de nacho. era más que miedo lo que sentía en aquel momento. era puro odio. - tráemelas, laura. con gran celeridad, esperando siempre agradar a su amo, laura se dirigió hacia su hermana, cogió las bragas de su mano y se las entregó a nacho. eran blancas, a juego con el resto del vestido, y suaves, muy suaves. debían de haber costado un dineral. las mujeres no suelen escatimar gastos para el día de la boda, pensó nacho. era una lástima que una vez casadas no siguieran haciendo lo mismo y siempre se decantaran por las grandes y antiestimulantes bragas de algodón en aras de la comodidad. - laura. tu hermanita está muy seria. creo que tiene hambre. ¿no crees que deberíamos darle algo de comer? eva no comprendió la ironía al principio, pero no ocurrió lo mismo con laura. el tiempo que había pasado bajo la influencia de nacho la había convertido en una excelente esclava, capaz de entender las más sutiles insinuaciones y los más profundos deseos de su amo. - supongo que tenías pensado que la noche de tu boda ibas a tener ocasión de prácticas nuevas experiencias, hermanita. ahora vas a poder realizarlas, pero no con la persona que tú creías. ¡arrodíllate ante el amo! sin posibilidad de dudar o de resistirse, pero sin mostrar el más mínimo entusiasmo, eva siguió las instrucciones al pie de la letra. se levantó de la cama y se arrodilló ante nacho. la gran cortina de tela de su falda se expandió a su alrededor formando una mullida alfombra brillante. comenzaba a comprender lo que se esperaba de ella. miró a su hermana. pensó que tal vez la posibilidad de que otra mujer también tocara el cuerpo de "su amo" podría causarle un sentimiento de celos que podría utilizar para liberarla del control de nacho. pero se equivocó. al contrario de lo que esperaba, laura no mostraba indicios de celos o de envidia, sino una enorme excitación. eva seguía sin comprender que su hermana solo existía para el placer de nacho. que su propia hermana hiciera el amor con su dueño solo la llenaba de goce y orgullo por haber servido bien a su señor. - ¿acaso tengo que decirte lo que tienes que hacer, hermanita? el sarcasmo en la voz de laura era evidente. pero eva no estaba dispuesta a darles el placer de obedecer. solo bajo el irresistible influjo hipnótico sería capaz de realizar lo que se le pedía. muy en su interior, esperaba realmente poder resistir la necesidad de obedecer. como si estuviera tocando un objeto de incalculable valor, laura desabrochó los pantalones de nacho, dejando al descubierto su enhiesto pene, tremendamente excitado por la situación actual, mientras daba instrucciones a su hermana. - ¡escúchame, hermana! durante todo el tiempo que saliste con nacho, jamás le dejaste tocar tu cuerpo, ni te dignaste a tocar el suyo. ahora vamos a remediar aquel pequeño descuido. vas a practicarle la mejor mamada que jamás hayas podido imaginar. utilizarás tu boca, tus labios, tu lengua y tu garganta como jamás creíste que fueras capaz de hacer, sin preocuparte en lo más mínimo de tus propios sentimientos ni de tu placer personal. y cuando consigas hacer salir el jugo de nuestro amo, lo tragarás todo, sin dejar una sola gota caer al suelo ni ensuciar tu virginal vestido de novia. ¿has entendido? a pesar de la repugnancia que le causaba la idea de tragar el semen de nacho, eva no tuvo más remedio que responder. - sí y sin poder resistir, tal vez sin intentarlo siquiera, cogió el pene de nacho con la mano y comenzó a masturbarle. después de un par de movimientos introdujo el pene en su boca y acarició el glande con la lengua, al tiempo que movía su cabeza arriba y abajo masturbándolo con los labios. nacho cerró los ojos. a pesar de estar apenas en el principio de la masturbación, el placer era inmenso. había estado con laura docenas de veces desde que la hipnotizó por primera vez. había hecho el amor con ella de montones de formas distintas. había disfrutado de su cuerpo como ninguna mujer deja jamás que un hombre disfrute de ella. pero a pesar de todo, seguía excitándolo. su presencia en aquella habitación, semidesnuda, no podía dejar de mantenerle continuamente excitado. pero tanto o más que la visión del cuerpo de laura, lo excitaba la subyugación de su hermana. no la tenía directamente bajo su poder, pero controlaba a la persona que la controlaba a ella. el amor que sintió por eva se había convertido en odio al principio de su abandono, pero después, desde el momento en que hipnotizó a su hermana, el odio fue dejando paso al deseo de venganza. y la satisfacción de estar cumpliendo su sueño se convirtió en una fuerte excitación sexual. por no mencionar la visión de una mujer, en el día de su boda con otro hombre y vestida para la ocasión, arrodillada a sus pies y chupándole el pene, que aquello también era algo capaz de excitar a un muerto. a pesar de que eva no era ninguna experta, el trabajo que estaba realizando era magnífico. las órdenes de laura habían sido utilizar todas las partes de su boca, incluyendo su garganta, para acrecentar el placer de nacho, y así lo estaba haciendo. al principio sintió un presagio de arcadas, pero poco a poco se fue acostumbrando a mover libremente el órgano masculino por el interior de toda su boca y las arcadas fueron sustituidas por frenéticos movimientos con la lengua. mirando el rostro de nacho, laura era la mujer más feliz del mundo. la enorme mueca de placer y satisfacción que su amo estaba sintiendo repercutía en su cuerpo como si fuera ella misma la que recibía el placer. sin poder evitarlo y a pesar de que nacho no le había dado permiso para hacerlo, paso sus dedos por el interior de sus pequeñas y transparentes bragas negras y los introdujo en su vagina, comenzando una masturbación basada exclusivamente en la visión del placer de su amo. mientras tanto, con la otra mano acariciaba y pellizcaba sus pezones sin dejar de mirar tanto el rostro de nacho como su pene, que desaparecía por momentos en el interior de la boca de eva. faltaba muy poco para que su amo se corriera, y decidió hacerlo al mismo tiempo que él. - ¡basta! la brusca orden de nacho la sacó de sus pensamientos y de la proximidad de su orgasmo. sin pensarlo dos veces, cogió la larga cabellera rubia de su hermana y tiró de ella hacia atrás, provocando un pequeño grito de dolor en eva. con una enorme preocupación en su voz, se dirigió a nacho. - ¿que ocurre, amo? ¿acaso esta zorra ha hecho algo que no te ha gustado? ¿acaso te ha hecho daño? nacho sonrió complacido por el sincero tono de preocupación en la voz de su esclava. - no. no es nada de eso. solo que no quiero correrme todavía. la noche es larga y quiero disfrutar de ella. ya más tranquilizada, laura respiró con deseo hacia su dueño. - ¿que quieres que hagamos ahora, amo? - pienso que un poco de amor lésbico no quedaría mal en la habitación, y de paso tu participarás un poco en el juego. ¿te apetece? el brillo en los ojos de laura alcanzó unos límites insospechados. - ¡gracias amo! ¡gracias! y volviéndose hacia su hermana, le ordenó que se tumbara de nuevo sobre la cama. - ¡abre las piernas, hermanita! voy a hacerte gozar como nadie lo ha hecho hasta ahora. eva no pudo evitar hacerlo, mientras notaba como laura levantaba la falda del vestido, dejando toda la parte inferior de su cuerpo al descubierto. sintió la mirada de nacho sobre su sexo, no menos ávida que la de su hermana. durante unos segundos tomó consciencia de los sentimientos que despertaba en ambos. tumbada sobre la cama, vestida con un traje de novia, descalza, la falda levantada, con medias blancas y liguero a juego, sin bragas y con las piernas completamente abiertas, mostrando sin pudor, aunque no por su propia voluntad, su mayor intimidad para que un hombre y una mujer, su propia hermana, lo miraran e hicieran con ella lo que quisieran. si hubiera podido sonreír, de estar en otra situación, lo hubiera hecho, puesto que no podía dejar de pensar que ella misma hubiera podido sentirse excitada de esa visión. todavía estaba inmersa en sus pensamientos cuando notó el húmedo calor de una lengua sobre su sexo. los primeros movimientos le parecieron de tanteo, como si intentaran encontrar un camino entre la no demasiado abundante mata de pelo rubio que cubría su sexo. dos días antes de la boda se había entretenido depilando todas las partes de su cuerpo, poniendo especial interés en las zonas más íntimas, esperando que su futuro marido se diera cuenta del buen trabajo que había realizado pensando en él. ahora era su hermana la que disfrutaba de su previsión. encontrado ya el camino hacia el interior de su sexo, ayudada por las dos manos a mantener abierto el corredor entre la mata de pelo, la lengua de laura comenzó su gratificante trabajo. a pesar de odiar a muerte a nacho y a su hermana por obligarla a hacer aquello, las continuas caricias sobre su clítoris y sobre las paredes de su vagina comenzaban a excitarla realmente. intentaba ignorar el placer que le causaban los sabios y expertos movimientos de su hermana, pero no podía evitarlos. sabía que no era la hipnosis la que causaba aquel reconfortante calorcillo que comenzaba a ascender por todo su cuerpo desde su clítoris. y eso era precisamente lo que más la molestaba. a pesar de haber sido obligada, hipnotizada, medio raptada y casi violada, sentía placer por todo aquello. sintió asco hacia sí misma, pero lo ignoró cuando notó la proximidad del orgasmo. laura sabía que su hermana estaba disfrutando. podía oírlo en sus gemidos, notarlo en los movimientos de su cuerpo e intuirlo en sus ojos cerrados como solo una mujer puede hacer. sabía que nacho las estaba mirando y que disfrutaría del placer que le estaba provocando a su hermana. disfrutaría cuando ella se corriera, cuando gimiera de placer y se descompusiera sabiendo que el orgasmo no había sido causa de la hipnosis. y disfrutaría aún más por el hecho de que eva se odiaría a sí misma por hacer disfrutado en aquella situación. incrementó la fuerza y la velocidad de los movimientos de su lengua sobre el clítoris de su hermana para forzarla a alcanzar el clímax. nacho disfrutaba, en efecto, de aquel espectáculo. había una mujer sobre la cama, vestida de novia y desnuda de cintura para abajo que estaba a punto de llegar al orgasmo, y había otra mujer, vestida con excitante lencería negra que era la que estaba causando su placer. desde donde él estaba sentado apenas apreciaba más que el hermoso trasero de laura moviéndose insinuante ante sus ojos. a pesar de tener puestos los cinco sentidos en dar placer a su hermana, laura todavía conservaba la imaginación suficiente como para mover su culo excitantemente ante nacho, sabiendo que como su propio cuerpo le impedía la clara visión del sexo de su hermana debía de poder disfrutar de algo mientras escuchaba los gemidos de eva. y así era, efectivamente. disfrutando de todo aquel espectáculo, nacho utilizaba una de sus manos para masturbarse lentamente mientras escuchaba los gemidos de eva y contemplaba sus piernas cubiertas por las medias blancas, el trasero casi desnudo de laura y sus hermosas piernas, también cubiertas por la suave oscuridad de las medias. la explosión del placer de eva no les llegó de sorpresa a ninguno. mientras su cuerpo se estremecía una y otra vez, la lengua de laura no dejaba de entrometerse en aquel orgasmo, intentando prolongarlo lo más posible. la velocidad con que nacho se estaba masturbando aumentó el ritmo mientras los gemidos de eva resonaban por la habitación, y esta, intentando reprimirlos, no podía dejar de odiarse a sí misma por estar disfrutando del mejor orgasmo de toda su vida. con el rostro orgulloso de su hazaña y cubierto por el orgasmo de su hermana, laura miró a nacho, cuyos movimientos sobre su pene habían vuelto a la monotonía del que quiere darse placer aunque sin querer alcanzar todavía el clímax. a pesar de notar pequeñas gotas del orgasmo de su hermana corriendo por su cara, no se los limpió, sabiendo que su visión acrecentaría el placer de su amo. - ¿puedo desnudarla ya, amo? - si. quiero verla sin ese vestido de novia. dirigió una mirada de triunfó hacia su hermana. eva no podía llorar porque laura se lo había prohibido. sabía lo que iba a hacer a continuación, y a pesar de no querer hacerlo, comenzó a desabrochar los pequeños enganches que mantenían el vestido sujeto. ni siquiera esperó la orden de su hermana. ya no tenía miedo de ellos. ya apenas les odiaba. seguía sintiendo temor, pero en esta ocasión era hacia sus propios sentimientos. quería más. ¡dios! había sentido el mejor orgasmo de su vida y quería más. sabía que si seguía todas las órdenes podría sentir más, y a pesar del momentáneo asco que sintió hacia sí misma, decidió acallar su conciencia y colaborar en lo posible. de cualquier forma ellos iban a lograr lo que querían. tal vez, y solo tal vez, si ella colaboraba lograría disfrutar un poco más. una vez acabó con los enganches, se levantó. con la ayuda de laura, deslizó el vestido por encima de su cabeza y lo tiró al suelo. todo su cuerpo quedó al descubierto. su sujetador blanco era semitransparente y muy excitante, a juego con las bragas que ahora reposaban en el regazo de nacho. - colocaros las dos juntas, una al lado de la otra. quiero comparar vuestros cuerpos. complaciendo a su amo, laura se colocó rápidamente frente a nacho y junto a eva. esta hizo lo mismo, aunque con menos celeridad que su hermana. - laura, dame tus bragas. sin dejar de mirar el rostro de nacho, haciendo de cada uno de sus movimientos una clara insinuación, laura deslizó sus manos sobre sus bragas y las empujó hacia abajo disfrutando de cada segundo. levantó una pierna y la sacó del agujero de las bragas. después levantó la otra pierna y repitió la operación. no tuvo prisa en hacerlo en ninguna de las dos ocasiones. sabía que a nacho le gustaba ver desvestirse a una mujer y quería convertir cualquier simple acto en un íntimo strip-tease para su placer. una vez tuvo las bragas en su mano, se las dio a nacho. sin mirarlas, éste las estrujó con su mano un par de veces antes de dejarlas sobre su regazo, junto a las de eva. ahora las dos mujeres estaban igual. las dos llevaban tan solo el sujetador, las medias y el liguero. el contraste era verdaderamente excitante. laura era morena, muy morena. su ropa interior era completamente negra, al igual que el pelo de su pubis. por contra, eva era rubia, aunque sin ser una explosiva rubia platino. su sujetador era blanco, como el liguero y las medias. las dos tenían mas o menos la misma estatura, pero laura tenía los pechos sensiblemente más grandes que eva. las piernas eran hermosas en los dos casos, largas y sensuales. ambas se habían depilado el pubis. eva para la boda, y laura lo cuidaba intensamente desde que cayó bajo la influencia de nacho. nacho no dejaba de masturbarse, pero notó un cierto dolor en su órgano con la visión de aquellas dos hermosas mujeres ante él. dos cuerpos para el pecado dispuestos a cumplir todos sus deseos, todas sus órdenes, todos sus caprichos. - ¡el sujetador! ninguna de las dos dudó en esta ocasión. ambas movieron rápidamente sus manos hacia sus espaldas para abrir los cierres. eva fue más rápida. no pretendía excitar a nacho, sino simplemente seguir su orden. laura alargó más el momento, cubriendo incluso durante un instante sus pechos con los brazos, mientras se quitaba la prenda. toda la operación la realizó mirando fijamente los ojos de nacho, intentando apreciar si sus movimientos le gustaban. finalmente nacho pudo apreciar la sensible diferencia entre los abundantes pechos de laura y los mas pequeños aunque respingones de eva. la verdad es que los pechos de eva no podían considerarse realmente pequeños. vista ella sola, o comparada con muchas otras mujeres, sus pechos tenían un tamaño normal, incluso un poco grandes, pero comparados con la enorme masa de carne de su hermana quedaban empequeñecidos. mientras ambas mujeres se disputaban las miradas de nacho, este se levantó y comenzó a quitarse la ropa. comenzó con la camisa, dejando al descubierto su torso, que fue inundado de inmediato por el deseo en la mirada de laura. siguió con los pantalones, que ya tenía desabrochados. finalmente quedó completamente desnudo. miró primero a laura, que le devolvió la mirada ofreciéndole al mismo tiempo su alma. después miró a eva. por primera vez en toda la noche, eva también le devolvió la mirada, pero en esta ocasión no había temor en ella. ni siquiera odio. era una mirada desafiante. el deseo la había introducido en el juego, y quería demostrar que no era menos que laura, y que ella también era capaz de ofrecer placer. la firme convicción de su mirada la permitió ganar aquel asalto. - eva, sobre la cama, a cuatro patas. sin dudar, sin rechistar, sin planteárselo dos veces, eva dio media vuelta y se colocó en la posición exigida. laura se tumbó a su lado, con el rostro cerca de su sexo, dispuesta a disfrutar del espectáculo. nacho subió encima de la cama y se colocó de rodillas. la visión del excitante trasero de eva estuvo a punto de producirle un orgasmo, que con todas sus fuerzas se obligó a reprimir. - laura, ponte a su lado la orden fue inmediatamente cumplida por su apasionada esclava. disputándose un pequeño hueco en la cama junto a su hermana, dispuso su cuerpo junto al suyo, también a cuatro patas, aunque cuando estuvo colocada, bajó al máximo sus brazos y su cabeza, adoptando una posición de mayor sumisión aún si cabía. aquello casi fue demasiado para nacho. además del hermoso cuerpo de eva tenía a su disposición a su más sumisa esclava. laura, que consciente de la enorme excitación que su cuerpo era capaz de ofrecer en aquella postura, intentaba elevar al máximo posible su trasero. también era consciente de que su sexo quedaba totalmente a merced de su amo, puesto que la mayor altitud alcanzada por la parte trasera de su cuerpo otorgaba una excelente visión tanto de su culo como de su pubis. dispuesta a ganar la batalla por los favores de nacho, aplicaba a sus movimientos una indecencia que tal vez no conocieran ni las más profesionales entre las prostitutas del mundo. la mayor experiencia de laura en el arte de la seducción de su amo hizo que nacho decidiera cambiar su primera intención de penetrar a eva en detrimento de su hermana. cogiéndola por las caderas, introdujo su excitado órgano en el interior del cuerpo de laura, que demostró un claro estremecimiento de placer al sentir en sus entrañas el preciado órgano de su amo. casi al instante, laura alcanzó su primer orgasmo de la noche. desde que nacho la convirtiera en su esclava, laura era capaz de alcanzar multitud de orgasmos en pocos minutos. a pesar de estar disfrutando del placer máximo que una mujer es capaz de alcanzar, su cuerpo no dejaba de moverse al ritmo de los movimientos de nacho, intentando procurarle placer, en detrimento del suyo propio. una de las manos de nacho se deslizó desde su cadera hasta sus pechos, amasándolos y apretujándolos con muy poco interés en que ella disfrutara. pero el efecto que laura recibía no era más que placer y más placer. cualquier contacto de nacho con sus partes más sensibles la llevaba una y otra vez al clímax. todavía con los residuos del primer orgasmo en su cerebro, el poco delicado masaje de sus pechos la condujo inevitablemente al segundo. nacho lo sabía, porque así la había programado durante las interminables sesiones de hipnosis. sabía que cualquier cosa que él hiciera tendría como resultado el placer de ella, y que dicho placer no hacía más que excitarla cada vez más. pero también sabía que su propia potencia sexual era limitada. casi al borde del orgasmo, extrajo su órgano del cuerpo de laura sin aviso, produciéndole a su vez el tercer orgasmo y haciendo que se desplomara sobre la cama para disfrutar de él, ya sin la necesidad de reprimir su placer para facilitar el de su amo. nacho quería correrse dentro del cuerpo de eva, y por ello se deslizó sobre la cama para introducir cómodamente su pene por el agujero que su otra esclava también dejaba al descubierto. el interior de la vagina de eva era más estrecho que el de su hermana, produciéndole un enorme placer tanto a él como a ella, que comenzaba a mover su cuerpo sin demasiadas inhibiciones. - muévete, hermanita. muévete y haz disfrutar a nuestro amo si quedaba algún resto de decencia o de dudas en la mente de eva, las incitantes palabras de su hermana habían acabado con ellos. en respuesta a las órdenes de laura, su cuerpo comenzó a estremecerse aún con más fuerza mientras sentía los rítmicos embates de nacho sobre ella. inducida por la hipnótica influencia de la voz de laura, su principal deseo era el de hacer disfrutar a nacho del encuentro amoroso, pero a pesar de ello, y siempre sin dejar de mover su cuerpo para producir placer más que para recibirlo, sus ansias de recibir más y más placer se estaban cumpliendo sin restricciones. jamás hubiera podido creer que hacer el amor con nacho fuera una experiencia tan maravillosa. se sentía liberada de todas las ataduras terrestres, de su pasado, de su futuro, e incluso de su propio y recién estrenado marido. tal vez si hubiera llegado a hacer el amor con nacho cuando eran novios jamás le hubiera dejado, y jamás hubieran llegado a este momento. pero de repente todos sus pensamientos dejaron de tener sentido. un estremecedor fogonazo de placer inundó su mente justo en el instante en que sintió el fruto del orgasmo de nacho invadir sus entrañas. con cada uno de los últimos estertores del clímax de nacho, su propio cuerpo se vio invadido por un extremo placer no alcanzado jamás anteriormente, ni siguiera por el causado por su hermana pocos minutos antes. su conocimiento del mundo del sexo y del placer había sido muy limitado hasta esos momentos. breves escarceos amorosos con diversos hombres, y algunas pocas ocasiones con su actual marido antes de la boda no la habían preparado para el mundo que nacho y su hermana le habían hecho descubrir. se desplomó sin fuerzas sobre la cama, notando como el pene de nacho resbalaba fuera de su vagina. con los ojos entreabiertos, comprobó como aquel mágico músculo se encogía por momentos y alcanzaba una flacidez imposible de adivinar pocos segundos antes. sin tiempo a que el órgano acabara de volver a su posición habitual, laura se abalanzó sobre él, y con un enorme cariño solo comparable con el que las madres proporcionan a sus hijos, lo introdujo en su boca para limpiar con su lengua los restos delatores del placer del que pocos segundos antes había sido testigo. desnuda, indefensa sobre la cama, eva comprobó como laura y nacho se fundían en un abrazo que poco tenía que ver con el amor convencional. no pudo entender las palabras que él susurró al oído de su hermana. al cabo de un momento, sintió la fría mirada de laura sobre sus ojos, y comprobó como sus labios se abrían y cerraban diciendo algo que no llegó a entender, porque la oscuridad invadió su mente y el sueño la venció sin condiciones. sus ojos se abrieron lentamente sin comprender del todo lo que ocurría ni donde se encontraba. su hermana laura estaba junto a ella, en lo que al parecer era la habitación del hotel. su recién estrenado esposo también se encontraba allí, y sus padres y algunos de los invitados. - ¿ya te encuentras mejor, querida? la preocupación latente en las palabras de su marido la desconcertaron durante un instante. - menos mal que no ha sido nada - esta vez era laura la que hablaba - cuando la he visto desplomarse al suelo desmayada creía que me moría del susto. aquello era cada vez más confuso. - ¿que me ha ocurrido? - pudo decir al fin - te has desmayado, querida. habías venido a la habitación con laura y por lo visto el cansancio de todo el día ha podido contigo y te has desmayado. laura ha venido corriendo a buscar ayuda, pero no ha sido nada grave. gracias a dios ya te has recuperado. confusa, eva se miró a sí misma. estaba completamente vestida, a excepción de los zapatos, y tumbada sobre la cama. no recordaba nada desde el momento en que había entrado en la habitación. sentía un inmenso vació
domingo, octubre 07, 2007
Blanca y radiante.
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Gantri
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Etiquetas: amateur, amos, esclavos, fetichismo, incesto, jovencita, trio
lunes, septiembre 17, 2007
La primera leccion
Después del primer encuentro cara a cara con mi esclava, ella -una compañera de trabajo- me confesó que se excitaba imaginando las fantasías sadomasoquistas que ibamos a desarrollar en nuestras próximas citas. estaba muy claro que su primera experiencia como sumisa le había resultado placentera porque desde aquel día lució un variado muestrario de zapatos de tacón de aguja. sabía que me excitaban y de algun modo eran una invitación explicíta a .entrar de nuevo en el juego.
Yo también me moría de ganas por esclavizarla, así que dejé una nota sobre su mesa de trabajo: a las 7 en casa. ven preparada. no olvides tus botas. cumplió mis deseos y se presentó puntualmente. cuando le abrí la puerta se me acercó para besarme pero la aparté con firmeza y la fulminé con la mirada. debía quedar muy claro que no iba a haber prólogos ni distensiones y que si en el trabajo nos tratábamos como amigos, cuando entrábamos en el juego del sado ella no era mas que una esclava que ni siquiera tenía derecho a mirarme a los ojos.
Le dije, sigueme. y la conduje hasta una habitación. le ordené que se desnudara y que se calzara aquellas botas altas con las que ella se sentía tan a gusto y que a mí me resultaban excitantes. luego debía esperarme de pie, en silencio, con la cabeza agachada.
La hice esperar un rato. mientras, yo también me preparé y puse a punto todos los utensilios que tenía preparados para la ocasión. estaba dispuesto a gozar a tope de esta nueva esclava que acababa de cazar. cuando me acerqué a ella la noté un poco nerviosa. para tranquilizarla, y sin decirle nada, masajee todo su cuerpo con mis manos y me detuve un rato en su coño y en sus pezones, que pellizqué suavemente para ver como se tensaban ella hacía esfuerzos para contenerse y permanecer quieta, como sabí a que deseaba. la besé lascivamente en el cuello y la contemplé. realmente, era una chica muy atractiva.
A continuación, lo primero que hice fue colocarle con firmeza su collar de perra mientras le obligaba a ladrar y a repetir soy tu perra, soy tu puta, soy tu esclava, soy tu perra, soy tu puta, soy tu esclava... tenlo grabado en tu mente, insistí, porque cuando estés ante mi deberás anular por completo tu voluntad y tus deseos. tu unica voluntad y tus unicos deseos serán los de tu amo. harás todo lo que te ordene diciendo siempre, si mi amo. y cuando me apetezca o hagas algo que no me guste serás castigada, para que aprendas. no esperes que tenga compasión de ti.
Muy pronto sabrás lo que son el dolor, el asco y la angustia. pero a tu amo le gustará ver tu carita asustada y su satisfacción será la tuya. aprenderás a encontrar placer en tu dolor y llegará un día, ya lo verás ,en que tu misma desearás llegar mas lejos, poner a prueba tu capacidad de resistencia y demostrarte que realmente eres una buena esclava. entonces te ofrecerás a tu amo y le dirás: mi amo, si tu lo ordenas tu puta está dispusta a complacerte haciendo eso o lo otro para ti. y yo aceptaré si me apetece.
Y no lo olvides. voy a ser duro contigo. para mi, ahora, no eres mas que una miserable esclava y no valdrás mas que el placer que seas capaz de darme. y mientras le decía esto empecé a pintarrajear con lápiz de labios sobre su cuerpo, en la frente, sobre el pecho, junto al coño, las palabras "puta" y "slave". la coloqué frente al espejo y la obligué a contemplarse. ella, tan coqueta, debía sentirse grotesca, humillada, degradada, maltratada.
Pero estaba convencido, porque mi experiencia me lo había enseñado así, que cuando los esclavos perciben que su amo ejerce un control absoluto sobre ellos y no les da la mas minima chance, entonces se enttregan a él sin reservas porque saben que no tienen otra alternativa que complacerle. cosas de perros.
La tuve mas de media hora frente al espejo, en penumbra, mientras yo entraba y salía de la habitación sin hacerle el mas minimo caso. sabía que la inquietaba una de las veces le di un azote, fuerte y seco, pillandola por sorpresa. ella se giró insitintivamente hacia mi e iba a decir algo, pero contuvo su reacción. había comprendido que su amo no iba a tolerar la mas mínima indisciplina.
Como aquel dia me había propuesto humillarla hasta lo mas bajo, lo que hice a continuación fue colocarle una de aquellas bolas que tapan la boca y que tienen como unas riendas para sujetar al esclavo. tirando de ellas la hice agacharse de cuatro patas y me monté encima, mientras con la fusta le castigaba el culo y los flancos. quería gemir, pero la bola se lo impedía y además debía concentrar todos sus esfuerzos en aguantar mi peso.
Cuando noté que mi montura flaqueaba me levanté y le ordené: sígueme.
Vino detrás de mi, a cuatro patas, como un animal. y la conduje hasta el salón de la casa. había perdido toda la altivez de su porte pero me complacía ver como me seguía, amordazada, arrastrandose patosamente por el suelo, sus hermosas tetas colgando...
Una vez en el salón, me arrellané en el sofá y la hice colocar de pie ante mi.
vamos a ver, dime lo que eres
gmmmmnnnnññññ
La mordaza que tapaba su boca le impedía hablar.
Le grité: mas claro, que no te entiendo, o es que las putas como tu solo sabeis gemir
gmnnnnnððððð
Eres una inutil. está claro que lo mejor que puedes hacer es permanecer callada.
A continuación la liberé de la mordaza y le sujeté las manos con sendas muñequeras unidas por una cadena corta.
Le ordené que se masturbara, pero como tenía muy poca libertad de movimientos con sus manos le costaba bastante. mientras, yo masajeaba obscenamente mi polla frente a ella.
Cuando me pareció que su coño se había humedecido empecé a restregarselo con el pie. ella buscó una posición que le permitiera darse gusto y empezó a moverse ritmicamente, buscando ansiosamente el orgasmo. no se lo permití.
Cuando ya estaba en la recta final le retiré el pie.
oh, no mi amo, ahora no. te lo suplico. permite que me corra. ya casi estaba a punto.
Guarra. asquerosa. no has visto como has ensuciado mi pie con tus fluidos. limpiamelo.
Se agachó y paseó concienzudamente su lengua por todo mi pie, chupándome los dedos.y lamiendome la planta.
Después de liberarle las manos, le dije ahora el que quiere correrse soy yo, así que voy a follarte la boca. acercate y chupala.
Lo hizo maravillosamente bien, recorriendo morbosamente mi polla con su lengua, de arriba abajo y de abajo arriba. entreteniendose en los puntos mas sensibles. babeando. contorsinandose como si estuviera en celo. metiendosela hasta el fondo y prolongando al máximo la llegada del orgasmo.
Cuando llegó descargué toda mi leche en su boca y se la tragó golosamente
Te he complacido, mi amo? he sido una buena esclava? te he dado todo lo que querías?
No estuviste mal, pero ten en cuenta que hoy ha sido sólo el primer día y que cada vez voy a exigirte mas. tendrás que superarte día a dia y serás sometida a pruebas mucho mas dificiles. pero por el momento te concedo un orgasmo.
Le entregué un enorme consolador y le dije.
Toma. es para ti. tratalo con muchísmo cariño y usalo pensando que es la polla de tu amo.
Entonces me aparté de ella y la oí gemir un buen rato hasta que al final se corrió
Al despedirla, le pregunté: has aprendido algo de tu primera lección, esclava?
Si, a obedecerte en todo, mi amo.
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domingo, agosto 19, 2007
Un gusto muy particular
Ramiro un buen día iva llegando a su casa, cuando se percató que el vehículo de su mujer, gloria maría iva saliendo, como esa no era la costumbre de ella él decidió seguirla a una distancia prudente, no es que ramiro fuese celoso o desconfiase de su mujer, ya era algo tarde para que ella saliera de la casa sin haberlo llamado por teléfono.
Ramiro ya estaba a punto de darle alcance con su auto cuando, el de ella se detuvo en una esquina y un hombre se montó en el auto sin problema alguno, ramiro estaba que si lo hubiesen cortado no echaba sangre de lo bravo que se encontraba, pero se controlo y decidió darle una sorpresa a los tortolos, se acordó que en baúl del su auto se encontraba un tubo de metal de aproximadamente un metro y medio de largo, a medida que el auto de su mujer avanzaba, él se iva programando, como le rompería el cristal delantero primero, y luego los laterales para terminar con el cristal trasero, y si el tipo se atrevía a salir del auto, le iva a dar con el tubo hasta que ya no le quedaran más fuerzas
En eso el vehículo de su esposa se desvió hacia una carretera rural, y al llegar a un despoblado, se detuvieron y dentro del auto la pareja comenzó a magrearse, ramiro detuvo su auto a una distancia prudente, y se acercó sigilosamente quedando oculto por unos matorrales cercanos al auto, desde hay los observaba parcialmente, el tipo se había acostado sobre ella y se la estaba comiendo a besos, ya ramiro estaba a punto de iniciar lo que él consideraba su venganza, cuando una especia de placer morboso lo invadió, se detuvo justo a tiempo en que la pareja salia del auto y casi sin ropas se tiraron al suelo, él no podía dar crédito a lo que sus ojos veían, su dulce y angelical mujer arrastrandose por el suelo con un tipo como una cualquiera, ramiro no lo podía soportar, pero una fuerza superior a él lo obligaba a permanecer de tras de los arbustos y no tomar acción, en eso observa que el tipo se incorpora de espaldas a él se baja los pantalones y su mujer se dispone a mamarselo, de la impresión ramiro soltó el tubo, y permaneció observando en silencio, al tiempo que una gran excitación le recorría todo su cuerpo, casi sin darse cuenta se había bajado la cremallera de su pantalón y sacado su verga, ramiro se encontraba raspandose una puñeta, cuando el tipo le ordenó a la mujer que lo dejara así que él le quería dar por el culo, la mujer dejó de realizar su labor y se puso en cuatro, frente a frente a el lugar donde ramiro se ocultaba
Fue cuando ramiro se percató de que no era su mujer, era su vecina ernestina con una peluca similar al cabello de su mujer, al darse cuenta de la identidad de la que él creía hasta hace pocos segundo era su mujer, sintió un gran alivio en su atribulado espíritu, de golpe se dejó de hacer la paja, se acomodó el pantalón y se retiró en silencio. camino a su casa se cuestiono como era posible que él dudara de la fidelidad de su mujer, y se alegró de no haber actuado de forma impulsiva, ya casi llegando a unas pocas calles de su casa se detuvo, y se acordó de los sentimientos que experimentó al pensar que su mujer mantenía una relación sexual con otro hombre, como se excitó y como se estaba masturbando mientras él creía que era su mujer, des pues de analizarlo un rato se dio cuenta que en el fondo lo había disfrutado, y que no sabía la razón pero lamentaba que no hubiera sido su mujer a la que le estuvieran dando por el culo mientras el observaba. al llegar a su casa le preguntó a su mujer por el auto y ella le indicó que se lo había prestado a la vecina que iva a ver a su novio que es guardia, ramiro le contó parte de los hechos, y a medida que lo hacia se excitó y se llevó a su mujer a la cama, a partir de ese momento se devanó los sesos para que su mujer fuese poseída por otro hombre mientras el lo disfrutaba, sin que ella lo supiese, por cosas del destino a gloria maría le salió una erupción, mejor dicho un pequeño salpullido entre la s piernas, ocasión que ramiro aprovecho para recomendarle que no usara ningún tipo de braguita o panti durante algún tiempo mientras se le curaba esa irritación, como gloria era una mujer recatada ella no se preocupó mucho por la recomendación de su esposo ya que sus faldas por lo general le daban por debajo de sus rodillas.
Pero las cosas fueron cambiando ramiro le regalo varios vestidos y mini faldas para que ella los usara por lo menos en la casa, luego ramiro se dio a la tarea de descubrir cual era el nivel de tolerancia de su mujer al alcohol, descubrió que el vino no le hacia ni cosquillas, pero el coñac era otra cosa, además de que le gustaba des pues de la segunda copa perdía rápidamente todas su inhibiciones, cosa que en más de una oportunidad él aprovechó para que gloria le diera más de una buena mamada, así como comerle su culo sin que ella se opusiese como cuando se encontraba sobria, luego ramiro cambió su táctica la prendía en la casa y luego salía con ella, a una discoteca y bailando con ella le subía la falda permitiendo que se le viera en ocasiones hasta el coño y el culo. ya ramiro había alcanzado parte de su plan, la otra parte era conseguir al individuo adecuado, y no consiguió uno solo, hasta que un día en su clase identificó tres estudiantes, de primer años de ingeniería, materia de la cual imparte clase en casi todos los distintos años de la universidad, al principio remodelo su casa, para poder entrar o salir sin que se percataran que hacía él, lo segundo se dio a la tarea de invitarlos periódicamente a charlar de noche sobre distintos aspectos, política, arte, deporte en fin de cualquier tema pero al final por lo general terminaban hablando sobre sexo, y en ocasiones conseguía algunas películas algo fuertes para como él decía solo para distraerse, durante las charlas gloria participaba por lo general como oyente, previamente ramiro ya le había servido una o dos copas de coñac, pero gloria aunque se mostraba más abierta a la conversación, y su esposo la convencía de recibir a los visitantes en mini falda y sin más nada abajo, ella siempre mantuvo la compostura, y los visitantes nunca se sobre pasaron, por lo menos delante de ramiro, en una oportunidad ramiro se las ideó para abandonar la reunión con la escusa de haber recibido una llamada de un compañero de trabajo que había sufrido un accidente, a pedido de él los estudiantes permanecieron en su casa, pero su esposa al él retirarse se despidió de los visitantes, y se fue a dormir cerrando la puerta de su cuarto por dentro, ramiro llegó sin ser visto, y se mantuvo en una pequeña habitación, donde él podía escuchar y ver sin ser visto, se encontraba molesto por el hecho de que su esposa se retirase a dormir a penas él salió, pero se sintió reconfortado al escuchar la conversación de sus estudiantes
Dos de ellos arnaldo y german se habían dado cuenta de que la mujer de su profesor andaba sin pantaletas ni sostén, mientras que danilo comentaba y gesticulaba como le daría por el culo si ella se lo permitiese, los otros dos realizaron comentarios similares y luego de terminarse lo que bebían se retiraron. ramiro se encontraba obsesionado con la idea de que otro hombre se tirara a su mujer, pero quería que no diera la impresión de que era algo provocado por él, a la semana siguiente ramiro recibió un golpe de suerte, se encontró con otro ex-compañero de clase que se había graduado de veterinario, y este le proporcionó un compuesto que se usa para que los caballos pura sangre de carrera, se exciten y puedan llenar a las yeguas, tal compuesto era algo como cloridratun de yoinve o algo así, al día siguiente que era sábado antes de almorzar ramiro le proporcionó a gloria maría en las copas de coñac una muy pequeña cantidad del compuesto, sin realizar ningún tipo de comentario, como a los vente minutos gloria fue experimentando gradualmente un cambio en su conducta, comenzó a quejarse del calor, y a ventilar su entre pierna con una pequeña revista, luego se le fue acercando a ramiro él cual se había sentado frente a un gran ventanal que había en su casa, ella no le importó que las cortinas se encontraran totalmente abiertas, se retiró la poca ropa que tenía puesta y hay mismo se dedicó a mamarselo a su marido, luego se sentó sobre él y hay mismo frente al ventanal, más de un vecino vio el espectáculo pero para gloria no existían, des pues de eso le tomo la cabeza a su marido y le pidió que se la mamara hay mismo, ramiro no contaba con que su mujer actuara de esa manera, al terminar ella se retiró al baño y cuando él entró a ducharse la encontró masturbandose con un aparato que generalmente se usa para dar masajes, gloria trató de explicar su comportamiento pero ramiro sonriendo y dandole un beso en la frente le dijo, es que tu en ocasiones eres una mujer muy fogosa, hoy por poco no puedo contigo, ella se sonrió y se lo mamó nuevamente. ya no le quedaban dudas a ramiro, y organizó esa misma noche una tertulia con sus estudiantes, a eso de las nueve de la noche llegaron los tres, arnaldo, german y danilo, como era costumbre se reunieron en la sala,
Por un buen rato se tocaron diverso temas, pero como siempre se llegó al tema de sexo, gloria permanecía escuchando con atención y de vez en cuando participaba, ramiro lo tenía todo fríamente calculado, aun no le había dado a gloria el compuesto, y a eso de las dies de la noche sonó el teléfono gloria lo contesto y le indicaron que un tío de ramiro había sufrido un ataque cardiaco que era necesaria la presencia de él, gloria se lo comunicó a su esposo y este de inmediato se disculpo con los estudiantes, pero les pidió que se quedaran un rato más, luego en la cocina le sirvió a gloria otra copa de coñac pero con el compuesto que había probado durante el día, y le solicito a ella que no se fuera acostar de inmediato, le pidió encarecidamente que atendiera a sus estudiantes como si fuera el mismo. de inmediato ramiro se retiró y en menos de dies minutos se encontraba dentro de la pequeña habitación, armado con una camara de video y otra de fotos instantáneas, mientras gloria se sentó en un sofá de la sala frente a los tres jóvenes, estos dejaron de hablar, pero a insistencia de gloria continuaron hablando sobre una película porno que danilo había visto y se encontraba describiendo con lujo de detalles una de las escenas donde la "actriz" principal al mismo tiempo atiende a cinco hombres, a medida que danilo relataba la escena nuevamente la conducta de gloria fue cambiando, sin darse cuenta se encontraba con las piernas totalmente abiertas y abanicandose con parte de su pequeña falda, los muchachos no le quitaban la vista de en cima, danilo continuaba con el relato procurando ser lo más descriptivo posible, pero de repente gloria lo interrumpió pidiendole que le explicara como era posible que una sola mujer atendiera a cinco hombres a un mismo tiempo, ella le manifestó que le era fácil el imaginarse a la mujer con una verga en cada mano y otra en la boca, mientras otro de los hombres le trabaja el coño pero el quinto como lo haría, danilo ayudado por german procuraron con palabras explicarselo, pero gloria se hacia la desentendida, de momento ella se levanto y dijo por que no me lo demuestran quizás así lo entienda mejor, y diciendo eso procedió a despojarse de la pequeña falda y de la blusa, quedando totalmente desnuda frente a los tres hombres, estos no salían de su asombró
Gloria al verlos paralizados les comentó mi esposo me encargo que los atendiera como si fueran él y creo que eso hago, al tiempo que se agachaba frente a arnaldo, y con sus manos le soltaba la correa y le abría el pantalón buscando la verga de él joven, esta se encontraba totalmente erecta una vez fue sacada de su encierro, y sin ningún miramiento gloria se dio a la tarea de mamarla con todas sus ganas, mientras german y danilo se despojaron de inmediato de sus pantalones así como de su ropa interior y se dedicaron a penetrar a gloria los dos al mismo tiempo, mientras german la atacaba por el coño, danilo la cogía por el culo. ramiro por su parte se encontraba disfrutando de la trama que él había montado, en la pequeña habitación tomó las previsiones necesarias para poder grabar con lujo de detalles todo el encuentro entre su mujer y los tres estudiantes, su excitación era tal, que se dio a la tarea de masturbarse, por su cabeza pasaban muchas ideas, en momentos se reprochaba su conducta, pero luego seguía disfrutando de como los tres tenían a su mujer ensartada, y lo mucho que ella parecía disfrutarlo, llegó el momento en que arnaldo descargó todo su semen en la boca de gloria, ramiro pensó que ella lo escupiría, pero se equivocó gloria se tragó hasta la ultima gota que produjo la verga de arnaldo, luego la vagina de gloria fue invadida por el semen de german, al tiempo que ella se daba en su clítoris, por ultimo danilo permaneció un mayor tiempo culeandose a gloria, pero no acabó se detuvo sacandoselo del culo a gloria, esta se enderezo y tomó a danilo por la mano llevandolo a su cuarto, retiró el cubre cama y le dijo que la esperara que se iva a lavar, luego regresó y se acostó boca arriba con las piernas bien abiertas, se detallaba todo, los labios, el clítoris su vulva, hasta la humedad reinante, danilo no se hizo de esperar, se subió a la cama y se dio a la tarea de mamarle el coño a gloria, mientras ramiro había cambiado de posición la camara ya que esa pequeña habitación también tenía vista al dormitorio, ramiro no salía de su asombro de como gloria había metido a otro hombre en su cama, él sabía que había preparado todo el festín para ver como se gozaban a su mujer, pero en ocasiones se molestaba con él mismo por eso, pero no despegaba su vista ni un solo instante de la pareja que se encontraba en su cama, pasado un rato gloria tomo por la cara a danilo y abriendo las piernas se la colocó en sus hombros, la verga de danilo desapareció dentro de la vagina de gloria, y la ritmicamente fue entrando y saliendo hasta que gloria comenzó a mover sus caderas a una mayor velocidad, hasta que ella llegó a otro de los innumerable orgasmos que alcanzó ese día. una vez que los dos terminaron ella se metió al baño se duchó y se aseó interiormente, se colocó una pequeña toalla alrededor de su hermoso cuerpo y se dirigió a la sala, hay se encontraban los tres, señaló a german y a arnaldo diciendoles, que no había alcanzado comprender como dos pueden disfrutar de una al mismo tiempo, y tomandolos por las manos se los llevó al cuarto, tanto uno como el otro se encontraba en posición de reposo, y gloria se dio a la tarea de mamarlos de manera alterna, hasta que las dos pingas se encontraban erectas, acto seguido los tres subieron a la cama y ella se dispuso a ser penetrada por los dos jóvenes, al tiempo que se daba en el clítoris, nuevamente los tres cuerpos parecieron estar convulsando, gloria gritaba de placer dame duró, mientras que german y arnaldo descargaban hasta la ultima gota de su leche dentro de ella, ramiro por su parte ya no podía masturbarse más y debido al gran gasto de energía se quedó dormido.
Al terminar los tres quedaron exhausto, de no haber sido por danilo se hubieran quedado dormidos en la cama, luego de arreglarse ducharse y vestirse, los tres jóvenes se retiraron, y ya en la puerta concertaron otra cita para el futuro, gloria cerro la casa y luego de cambiar las sabanas se acostó, ramiro se despertó y se arregló como pudo hizo como quien llega a su casa, y al entrar en el cuarto encontró a gloria llorando sobre la cama, el se hizo el desconcertado, la llenó de preguntas, pero ella solo lloraba, hasta que reunió las fuerzas suficiente para hablar y dramáticamente y con lujo de detalles le conto todo lo sucedido, fue bien clara al momento de aceptar su responsabilidad, gloria entendía que fue ella la que sedujo a los estudiantes, y así se lo dijo a su marido, ella no comprendía la razón de su conducta, ramiro le volvió a repetir lo que le dijo en la mañana es que tu en ocasiones eres una mujer muy fogosa, y yo no te he podido complacer, eso es todo, ella le juró que eso no volvería a pasar, y él le dijo pasará nuevamente, pero yo no te puedo culpar por eso. al tiempo ramiro dejo de estar escondido en la habitación hoy en día graba directamente la acción de su mujer o la acompaña cuando sale a buscar otro marido en la calle, él solo pide que lo dejen ver.....
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domingo, abril 22, 2007
Juegos al despertar
Abro los ojos y las primeras luces del día iluminan nuestra habitación. un tenue resplandor atraviesa las cortinas. duermes a mi lado y tu rostro se parece al jovenque fuiste, al mirarte reconozco las facciones en blanco y negro de un joven en una foto, siento una inmensa ternura hacia ti, lucho por mover los primeros músculos de la mañana, ¡qué fatiga! extiendo mi mano hacia ti y la apoyo sobre tu pecho. siento el palpitar sereno de tu corazón que es mío y mi mano sube y baja al compás de tu respiración. tú duermes y yo sueño.
Sueño con la locura de tenerte a mi lado y volver a la vida junto al tibio calor de tu cuerpo dormido.
Acaricio tu pecho y entretengo mi dedo índice jugando con uno de tus pezones, girando en círculo sobre él como si fuera una bolita de plastilina. enredo mis dedos entre tu vello y sigo su recorrido hasta tu vientre. adoro desmayar mi mano en esa tierra de nadie entre tu ombligo y tu sexo. parece que la suavidad es especial allí. miro tu rostro dormido y veo al joven de la foto, sueño que es a él a quien acaricio y por eso busco la máxima suavidad que la piel de un hombre adulto ofrece, paso mis dedos por la mata áspera de vello de tu pubis y alcanzo por fin tu pene en reposo.
Ahí encuentro la piel suave de joven: en el tronco de tu polla, antes de llegar a su cabeza. atrapo entre mis dedos esa colita blanda y pequeña, promesa de un futuro de esplendor y de placer, me gusta acariciarte el pene mientras duermes. cuando estás despierto, rápidamente reaccionas y tu sexo crece, perdiendo yo mi juguete. me gusta atraparlo entre mis dedos índice y pulgar y agitarlo de un lado para otro, inclinándolo hacia los lados, para que caiga por su peso. acaricio su piel suave y te veo joven, débil, indefenso.
Con mi mano allí, espero tu reacción. sé que durante el sueño, justo antes de despertar, tendrás una erección lenta y fuerte. la espero con ansia. tu verga nunca alcanza esa dureza cuando yo te excito intencionadamente. por eso me gusta esperar despierta el prodigio de tu potencia al máximo. te destapo para poder contemplar la progresión. cómo vibra con pequeñas sacudidas -como si fuesen escalofríos-, y cómo comienza a crecer; cómo el prepucio se queda atrás, incapaz de mantener esa cabeza roja e hinchada, caliente como nunca. este eres tú, mi amor, y sé que sólo puedo contemplarlo cuando estás dormido. por eso no me importa desvelarme.
Suena el despertador. gruñes. y te das la vuelta hacia mí, dando la espalda a ese infernal pitido que tanto te molesta. yo vuelvo a buscar tu sexo, erguido al máximo, provocativo, desafiante. comienzo un masaje lento. agarro con tres dedos tu verga y subo y bajo tu prepucio, tapando y destapando la cabeza. imagino tu cara de joven en blanco y negro, que hace pompitas con los labios hacia fuera y los mofletes hinchados.
Gruñes otra vez, pero es de gusto. te tumbas boca arriba para facilitarme la tarea. yo te estimulo despacio, muy despacio, disfrutando de la dureza y la suavidad. aún no has abierto los ojos. me gusta amarte en la penumbra, viendo siluetas, completando con la imaginación lo que apenas logro ver. me he arrodillado entre tus piernas. ahora ya agarro con toda la mano tu polla en erección y te la sacudo con violencia y rapidez, viendo tu cuerpo agitarse. tú sólo gruñes; eres incapaz de modular palabras. deseas el orgasmo, el máximo de placer y que brote la fuente que yo provoco. yo me empeño con ánimo en hacerte gozar y que comiences la jornada con alegría. pero sabes que no todo está garantizado.
Se enciende mi radio-despertador con la voz estridente de la mujer que cuenta las desdichas internacionales. sueltas el aire de golpe, vaciando tus pulmones en un instante. sabes que todo está perdido. yo tengo mis normas: cuando se enciende mi radio-despertador, todo acaba; si se enciende antes de que llegues al orgasmo, te jodes. así ha sucedido hoy.
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Gantri
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lunes, abril 09, 2007
El don
La casa no era muy grande. una más entre las muchas de aquella urbanización a las afueras. pero era agradable a la vista. el lugar tampoco estaba mal. parecía tranquilo. a pesar de ser media mañana, no se veía un gran movimiento de gente.
Me acerqué a la puerta principal, sin dejar de asombrarme de lo hermosa que podía ser una casa si se decoraba sin demasiadas pretensiones. pero mi trabajo allí no era admirar la belleza del entorno, sino otra muy distinta. tomando una gran bocanada de aire, no porque necesitara hacer acopio de valor, sino porque me gusta respirar el aire puro cuando me alejo de la ciudad, llamé a la puerta.
Al cabo de unos momentos, una ojo apareció ante la mirilla, escudriñándome. con un apagado grito de reconocimiento y de sorpresa, la puerta se abrió mostrando a una morena ama de casa, rondando la treintena de años, que vestía un chandal azul y llevaba una toalla en la mano. su pelo estaba mojado. sus ojos reflejaban la misma sorpresa que su voz no había podido ocultar a través de la puerta.
- ¡nicolás! dios mío. ¿que haces aquí? con una sonrisa, me encogí de hombros. - pasaba por aquí, y se me ocurrió entrar a hacerte una visita. - pero... pero... - apenas podía articular ninguna palabra - ¿como se te ha ocurrido venir sin avisar? - estaba en la ciudad por un asunto de negocios. he terminado pronto y he pensado en venir a veros - su rostro mostró una leve sombra de culpabilidad cuando notó el énfasis que había puesto en la palabra "veros" - y por lo visto no he venido en buen momento. llevo cinco minutos en la puerta y todavía no me has invitado a entrar. - no seas tonto - dijo apartándose a un lado para dejarme pasar - lo que ocurre es que me he quedado tan sorprendida que hasta se me ha olvidado ser cortés. pasa, ya sabes que estas en tu casa.
Cerró la puerta y me dio un beso de bienvenida en la mejilla. al hacerlo, pude comprobar que la chaqueta del chandal apenas estaba abrochada. la parte superior se abrió cuando se movió para besarme. no llevaba sujetador. su seno parecía firme y muy apetecible. ella, al darse cuenta de que la estaba mirando, se sonrojó y subió la cremallera. - ¿te apetece tomar algo? - apenas hace un rato que he almorzado. pero gracias de todas formas. se la veía nerviosa. apenas sabía que decir o que hacer. dudaba entre darme la mala noticia en el recibidor, o esperar a que estuviéramos en el salón. finalmente, decidió esperar. - pasa al salón y siéntate en el sofá. yo subiré a ponerme algo mas decente y bajaré en seguida. si cambias de idea, la cocina está al fondo. en la nevera encontrarás refrescos fríos. sírvete tú mismo.
La miré mientras desaparecía escaleras arriba. a pesar de que un chandal no puede considerarse una prenda demasiado erótica, la verdad es que el que ella llevaba era muy ajustado. su trasero no estaba nada mal llenando completamente la tela que lo recubría. era firme y parecía duro. por lo visto seguía realizando ejercicio físico todos los días. probablemente, acababa de llegar de correr y se había duchado apenas hacía unos minutos. entré en el salón. no era demasiado grande, o tal vez era un efecto óptico producido por la gran cantidad de muebles que estaban distribuidos por toda la habitación, entre los que destacaban tres sofás, dispuestos en forma de "u", con una pequeña mesa en el centro. hacía las veces de salón y sala de estar al mismo tiempo. no tenía sed, pero me levanté y fui a la buscar algo en la nevera, más que nada para pasar el rato mientras esperaba. al cabo de unos minutos de volver al salón, la escuché bajar las escaleras. entró y se sentó justo enfrente de mí.
Comenzamos una conversación de circunstancias. me preguntó sobre el motivo de mi visita a la ciudad y se interesó por mis negocios. seguía nerviosa. tenía las manos cruzadas y apoyadas sobre las piernas. no dejaba de frotárselas para secarse el sudor. mientras hablábamos de tonterías y esperaba a que se decidira a contarme lo que yo ya sabía, me entretuve mirando la ropa que había elegido. llevaba falda. no demasiado larga, pero tampoco era una minifalda. no llevaba medias. no se había molestado en ponérselas para estar en casa. me decepcioné un poco, puesto que unas medias, sobre todo si son negras, cubriendo las piernas de una mujer, son el mejor afrodisíaco que conozco. a pesar de todo, sus piernas eran preciosas. el ejercício diario les sentaba divinamente. en la parte de arriba llevaba un sueter de lana, no demasiado grueso. ya no hacía la calor del verano, pero era media mañana y el sol lucía en la calle. el sueter, como casi todas las prendas que la había visto vestir en las pocas veces que nos habíamos encontrado, era muy ajustado. sus pechos resaltaban bajo el amarillo de la lana atrayendo continuamente mi mirada. ella lo sabía, y eso la hacía sentir aún más incómoda y nerviosa. finalmente se decidió a contarme la verdad.
- nicolás, no sé porqué todavía no me has preguntado por orlando, pero antes de que lo hagas, he de decirte algo. hemos tenido ciertos... problemas y nos hemos separado. esta misma semana lo he echado de casa. las cosas han ido deteriorándose entre nosotros en los últimos meses. ya no éramos la pareja feliz que tu conociste. ya sabes lo dominante que es orlando. al fin y al cabo, fuisteis compañeros de universidad y muchas veces os habéis reido de su caracter en aquellos tiempos. pues no ha mejorado desde entonces. le gustaba obligarme a... hacer cosas contra mi voluntad, y yo no soy el juguete de nadie. mi vida era casi un infierno. hasta que ya no he podido soportarlo mas. un incómodo silenció siguió a sus palabras. poco despues de comenzar a hablar había bajado la mirada hacia el suelo y seguía con los ojos fijos en ninguna parte. orlando era mi mejor amigo, aunque apenas nos veíamos un par de veces al año, y ella me estaba diciendo que era un pervertido. se sentía muy incómoda. podía sentirlo, pero nada de lo que yo dijera la haría sentirse mejor. aunque tampoco era esa mi intención. - no te sientas mal, gimena. ya lo sabía. - ¿¿lo sabias?? pero, ¿como...? - esta misma mañana he estado hablando con él. - ¿y porque no...? - es una historia un poco larga. tranquilizate y déjame contártela, por favor. podía ver la irritación en su cara. se sentía como si le hubiese estado tomando el pelo. - ... y te habrá pedido que hables conmigo para que le perdone, ¿no? el tono de irritación en su voz era patente. - no exactamente. por favor, déjame acabar de hablar. se levantó del sofá, furiosa. - mira nicolás, no sé lo que te habrá contado, pero nuestros problemas no son asunto de nadie más que de nosotros. tu no puedes comprenderlo. eres hombre y supongo que te pondrás de su lado, y no estoy dispuesta a... - gimena - mi voz era suave - siéntate, por favor - y al mismo tiempo "empujé" con mi mente. su rostro me miró confuso durante un instante, y luego se sentó.
- hace unos dias me llamó. me dijo que le habías echado de casa y me dió su versión de los hechos. tienes razón. orlando siempre ha sido un poco raro en cuanto a sus gustos, pero no más que la mayoría de los hombres. el problema es que tú eres demasiado dominante, demasiado independiente, y demasiado feminista. dices que orlando es tiránico, pero la verdad es que no lo es más que tú. la única diferencia es que orlando intenta aprovechar vuestro matrimonio al máximo. a él le gustaría que en algunos momentos fueras sumisa y obediente, sobre todo en el terreno sexual, pero a tí no te gusta ese papel de esclava que debes de jugar de vez en cuando y aborreces la idea de dejarle mandar completamente. de ahí vienen todos vuestros problemas. dos personalidades dominantes chocan una contra la otra y acaban reventando un matrimonio. orlando todavía te quiere, y quiere volver a vivir contigo. tienes razón en una cosa. me ha pedido que hablara contigo, para ver si te hacía cambiar de idea, y yo le he asegurado que iba a conseguirlo.
- pierdes el tiempo. no pienso dejar que él, ni nadie, domine mi vida. no voy a dejar que... - sí que vas a hacerlo, porque no tienes elección. mis palabras fueron tajantes, causando el efecto que yo esperaba. pude advertir en su mirada la duda sobre lo que yo intentaba decir, pero no le dí tiempo a preguntar. - verás, gimena. tengo un pequeño secreto que no conoce mucha gente, y los que lo conocen no se lo pueden contar a nadie. cuando era pequeño, mis padres me dejaban siempre hacer lo que yo quería: comer dulces, ver la televisión hasta tarde, y nunca me castigaban por nada que yo hiciera. yo creía que todos los padres del mundo hacían lo mismo, hasta que me dí cuenta de que no ocurría así con mi hermana, a la que le hacían acatar las normas continuamente. un dia, cuando yo tenía 12 años, una profesora del colegio me suspendió. la odié tanto que solo quería dejarla en ridículo. de repente, sin más, se desnudó completamente delante de toda la clase. la expulsaron ese mismo dia. despues de mucho pensar y atar cabos, y de realizar unos cuantos experimentos con mi propia familia, descubrí que había nacido con algo especial. en las películas o las novelas de ciencia ficción lo llamarían "un poder" especial. yo prefiero llamarlo un don. ese don me permite controlar los deseos de los demás, sus sentimientos, sus emociones, sus pensamientos. puedo dominar la mente de la gente, dominar su voluntad. y sin ningún esfuerzo.
Su rostro iba mostrando una continua variedad de emociones. primero miedo, despues incredulidad, y al final de nuevo temor, aunque esta vez por mi salud mental. - solo se lo he contado a mis mejores amigos, y usando sobre ellos mi don, me he asegurado de que no se lo puedan contar a nadie. orlando es uno de ellos. cuando me llamó, me pidió un pequeño favor. no solo quería que hablara contigo, sino que usara mi don para hacerte cambiar un poco tu actitud hacia algunas cosas. lo hago algunas veces a petición de mis amigos. no vas a ser la primera esposa a la que le aplique el "tratamiento". su mirada seguía mostrando temor, cada vez más profundamente. aunque mayor aún que su temor por mi cordura, era su incredulidad. - puedo ver en tu cara que no me crees, y sin embargo, todavía no te has dado cuenta de que no puedes moverte del sofá - su mirada cambió a un terror extremo cuando se dió cuenta de que estaba en lo cierto - te he "sugerido" mentalmente que por mucho miedo que tuvieras, no te levantaras, ni gritaras. ni siquiera puedes hablar mientras lo esté haciendo yo. no me gusta que me interrumpan - mi sonrisa no parecía tranquilizarla. - como te iba diciendo, algunos de mis amigos me han pedido que "reprograme" un poco a sus novias y a sus esposas para hacerlas mas complacientes con ellos. podría haberme hecho rico si les hubiera cobrado, pero no necesito el dinero. tan solo les pido un favor a cambio. la miré detenidamente, esta vez sin miedo a que se diera cuenta de que lo estaba haciendo. su temor había llegado al punto máximo al que yo le había permitido. no quería que la invadiera el pánico, así que había impuesto unos límites a sus sentimientos. el temor no pasaría de un grado aceptable. ahora, al alcanzar ese punto, el temor se estaba convirtiendo en deseo. todavía no había eliminado su voluntad, así que ella era consciente de todo, incluyendo el que no era más que un juguete en mis manos. - verás, todos mis amigos saben que yo podría acostarme con sus mujeres en el momento en que quisiera, simplemente usando mi don. pero tiene mas morbo hacerlo cuando ellos lo saben. así que a cambio de vuestra obediencia, yo puedo disponer de vosotras siempre que me apetezca. un trato muy morboso para mi. orlando tambien ha consentido en ese pequeño favor, así que tengo su permiso para hacer lo que quiera contigo, siempre y cuando esta noche tu lo vuelvas a aceptar en casa, a él y a sus insignificantes manias. y, naturalmente, vas a hacerlo.
Momentáneamente, interrumpí el bloqueo sobre ella para que pudiera hablar. - ¿po...porque me haces esto? - la verdad es que no necesito un motivo. es cierto que tambien utilizo mi don con mucha otra gente, todos los dias y a todas horas, para hacer mi vida más fácil. pero desde que era pequeño he valorado en mucho la amistad. no puedo dejar colgado a un amigo. normalmente no suelo explicarle a nadie mis motivos, pero en tu caso, he querido hacer una excepción. orlando es mi mejor amigo, y a pesar de que tu y yo tan solo nos henos visto cuatro o cinco veces, he llegado a cogerte cierto aprecio. verás, el que lo sepas no implica absolutamente nada, porque dentro de un rato no recordarás nada de esta visita, ni de lo que te he contado. cuando termine contigo, no serás más que una obediente ama de casa, cuyo mayor deseo en esta vida será el de hacer feliz a su marido de cualquier forma que él le pida. serás sumisa y obediente, callada y trabajadora, y una tigresa en la cama, siempre que él te lo pida. no vivirás más que por él y para él. y por encima de sus deseos, tan solo valorarás los mios. aparte de eso, no existirá nada más en tu vida. - n...no puedes hacerme esto. - querida... ya lo estoy haciendo. me había cansado de hablar. era cierto que nunca les daba explicaciones a mis víctimas. no me divertía. así que decidí pasar a la acción.
Era un juego interesante el obligarla a hacer cosas sin robarle del todo su voluntad. sus intentos de resistencia reflejaban la fuerza de carácter que siempre había tenido, y hacían más divertido mi "trabajo". - levántate - ordené. lo hizo sin dudar, aunque su mirada no reflejaba más que odio. notaba un creciente deseo sexual hacia mí, pero sabía que era impuesto e intentaba luchar contra él. - ¿sigues yendo al gimnasio, como antes? - si - no podía evitar responderme - ¿todos los dias? - casi todos - ya lo veo. ¿y crees que tanto ejercicio mejora tu figura? - si - el odio en sus palabras y en sus ojos crecía al mismo ritmo que su deseo por mí. - ¿que partes de tu cuerpo cuidas más? - las piernas y los pechos. - me gustan tus piernas. enseñamelas. se subió la falda hacia arriba dándome una excelente visión de sus piernas, sus muslos y de sus bragas. eran blancas, muy prácticas, pero no demasiado sexys. - no, así no. eso lo hubiera podido hacer yo mismo. quiero que me excites mientras me enseñas las piernas. quiero que lo hagas como si quisieras acostarte conmigo y me estuvieras enseñando la mercancia. su rostro se suavizó. el odio aún era patente en sus ojos, pero el resto de su cara formó una sonrisa destinada a seducirme. se bajó la falda. subió una de sus pienas sobre el sofá y comenzó a acariciarse el tobillo mientras me miraba. mi orden había sido muy clara. tenía que excitarme, y así lo estaba haciendo, a pesar del odio que sentía por mí en aquellos momentos y que su rostro ya no podía reflejar porque su prioridad era la seducción. siguió acariciandose el tobillo un instante, despues subió las caricias hacia la pantorrilla. era firme y bien torneada. realmente debía de pasar mucho tiempo en el gimnasio cuidando su cuerpo. siguió con las caricias, pero esta vez hacia los muslos. al tiempo sus manos se deslizaban hacia arriba, tambien subia la falda, aunque con cuidado de no enseñarme más que las piernas. a pesar de odiarlo, conocía el juego de la seducción. dejar lo más importante para el final hace el juego más interesante. - sigue así. sedúceme. excítame y tal vez te deje disfrutar de nuestro encuentro. se sentó de nuevo en el sofá. abrió las piernas y siguió acariciándoselas mientras me miraba con cara lasciva. el odio que la consumia estaba desapareciendo bajo un torrente de pasión como nunca antes había conocido. estaba disfrutando de sus propias caricias tanto como yo de mirarla.- muy bien, gimena. ya que tanto disfrutas acariciándote, hazlo ahora con el resto de tu cuerpo, comenzando por esos pechos que tanto te gusta cuidar. sus manos reptaron rápidamente hacia sus prominentes senos, acariciandolos sobre el sueter. bajo los surcos tejidos en la lana, apareció uno de sus pezones, y precisamente a él y a su hermano gemelo fue donde gimena dedicó sus mayores caricias, mientras no dejaba de mirarme en ningún momento, al tiempo que abria y cerraba sus piernas varias veces. - te excita acaciciarte delante de mí, ¿verdad? no respondió. abrió la boca para intentar decir algo, pero sus palabras no llegaron a salir. - ¿verdad? - insistí - s...s...sí - no me sorprende. es lo que te he sugerido mentalmente. tambien te he sugerido que no podrás llegar a ningún orgasmo hasta que yo te lo permita. podrás disfrutar de tu cuerpo, y despues del mio, pero no podrás llegar al climax si no te portas bien conmigo. una de sus manos había buceado por debajo del sueter y acariciaba sus pechos desde allí, mientras que la otra se había deslizado por debajo de su falda. ya no le importaba que yo pudiera ver sus bragas, que tampoco cubrían gran cosa puesto que se las había apartado a un lado para poder acariciarse mejor. con movimientos cada vez más frenéticos introducía sus dedos en el interior de su cuerpo y los volvía a sacar, frotándolos sobre su clítoris ya húmedo, y repitiendo de nuevo toda la operación. muy a su pesar, comenzó a jadear, siempre sin dejar de mirarme fíjamente, como gesto de sumisión y de sometimiento, puesto que todo lo que hacía era por mí y para mí. - dentro de un rato, cuando yo me vaya, tu vida cambiará por completo. desearás fervientemente a tu marido. le llamarás y le pedirás que te perdone y que vuelva a casa contigo cuanto antes. el deseo se apoderará de tí cada vez que lo veas o pienses en él. serás adicta al sexo con tu marido. jamás se te ocurrirá serle infiel con nadie que no sea yo, ni discutir cualquier decisión que él tome. serás sumisa y obediente. tus mayores deseos en esta vida serán obedecerle y servirle. la única forma en la que podrás ser feliz es haciéndole feliz a él. cuando hagais el amor, o practiqueis cualquier clase de sexo, tu placer quedará supeditado al suyo. jamás podrás disfrutar si él no lo hace, y cuanto mayor sea su placer, mayor será el tuyo. nunca llegarás al orgasmo antes que él, excepto en el caso de que él te lo pida, pero siempre para su propio goze. harás todo cuanto él te diga, incluso hacer el amor con otros hombres o mujeres, siempre que sea a petición suya. disfrutarás de todos los juegos que él te proponga, e incluso estudiaras e inventarás nuevas formas de darle placer. se convertirá en el centro de tu vida. se convertirá en toda tu vida. será tu único motivo para vivir.
a medida que escuchaba mis palabras, el ritmo de las caricias iba aumentando. sus jadeos eran más ruidosos y había mojado el sofá con sus jugos sexuales. podría haber estado toda la tarde masturbándose de aquella forma sin llegar al orgasmo, porque yo se lo había prohibido, pero mi trabajo ya estaba hecho. - y por encima de todo, por encima de tu marido y de tu propia vida, estaré yo. mi voluntad es suprema y mis deseos inapelables. tu vida será tu marido, excepto cuando yo quiera tenerte. solo entonces dejarás de pensar en él para someterte, con más pasión si cabe, a mis deseos. su rostro reflejaba un placer y una frustración extremos. deseaba llegar al climax. ¡necesitaba llegar! - y para demostrarte finalmente como será tu vida a partir de esta noche, ahora vas a tener el orgasmo más fuerte y largo de toda tu vida. jamás en toda tu existencia habrás tenido un placer como el que vas a disfrutar, y jamás volverás a tenerlo con nadie, incluyendo tu marido. tan solo cuando yo quiera podrás volver a disfrutar del extremo gozo que va a recorrer tu cuerpo... ya. su cuerpo se estremeció varias veces con increibles espasmos de placer. su mano seguía acariciando su sexo al ritmo de los espasmos. - más largo. todavía disfrutas del placer del orgasmo. más placer. y cada vez que recuerdes este orgasmo, lo relacionarás conmigo. sabrás que yo tuve mucho que ver con él, pero no sabrás exáctamente como. más placer. todavía más aún. y secretamente, muy en tu interior, desearás fervientemente volver a encontrar este placer como sea. y sabrás que solo podrás volver a tenerlo conmigo. las convulsiones seguían estremeciendo su cuerpo, que casi sin fuerzas había caido tumbado sobre el sofá mientras seguía retorciéndose. poco a poco, fueron haciéndose más largos hasta desaparecer. su cuerpo quedó inmovil. su respiración era larga y cansada. no tenía fuerzas para moverse. su voluntad ya no existía. su mente ya no era suya. su sumisión era completa. era una mujer nueva, que solo vivía para su marido, y aquel había sido el primer orgasmo de su nueva vida. me acerqué a ella y le acaricié el pelo. estaba completamente mojado. el esfuerzo del orgasmo había sido increible. sus ojos estaban medio cerrados. apenas tenía fuerzas para mantenerlos abiertos.
- duerme, querida. cuando despiertes no recordarás nada de mi visita. sus ojos se cerraron del todo. - descansa querida. descansa. su cabeza se relajó totalmente hacia un lado, cubierta por sus cabellos, dando una imagen de total indefensión.
- duerme...
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Gantri
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5:02 p. m.
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Etiquetas: ama de casa, amateur, amos, esclavos, masturbacion, mujeres, orgasmo, realtos de sexo, sexo relatos
miércoles, marzo 21, 2007
Ama y esclava 1
Ella es una compañera de trabajo. una chica morena y atractiva que sabe vestir con elegancia y un interesante toque sexy.
No sé muy bien por que razón, pero desde el principio intuí que le gustaba el tema del sado. a lo mejor eran su porte altivo y sus gustos refinados. o esos fetiches con que a menudo se adornaba, prendas y complementos de cuero negro, siempre ajustados. o esos zapatos finos de tacón alto que calzaba a veces, y especialmente aquellas botas de caña alta que tanto me calentaban.
Algunas veces la había imaginado en mis fantasías, postrada a mis pies, domesticada, convertida en una complaciente esclava que, revestida de cuero negro, satisfacía silenciosamente todos mis caprichos y aceptaba con gusto mis ordenes y mis castigos, incluso los mas severos.
Le tenía ganas y puedo aseguraros que había iniciado el ataque varias veces, aunque siempre encontré respuestas evasivas.
Un día se presentó una ocasión propicia: debíamos preparar unos informes durante el fin de semana, y con la excusa de ajustar nuestros criterios me lo apañé para presentarme en su casa.
Aquel día fui preparado. me puse un slip de cuero negro y cargué en mi cartera un collar de perra y una fusta, decidido a probarlos sobre su piel.
Al principio todo fue como siempre. ella muy en su sitio, algo distante, y yo esperando la ocasión propicia, que no llegaba.
Te apetece algo, me preguntó.
Si lo supieras, pensé para mi. pero le dije: si, una coca-cola, gracias.
Fue a buscarla, y mientras la aguardaba pensaba: cuando vuelva, aprovechando la distensión, ataco. pero llegué tarde. al verla asomar por la puerta las tripas me dieron un vuelco.
Estaba allí, vestida con un corsé ajustado y una falda de cuero negro. el pelo recogido y encaramada en lo alto de los interminables y afilados tacones de unas botas altas, altísimas, de charol negro.
uauuuu ¡
Mientras, agitaba en sus manos un látigo de tiras y me decía: ¿jugamos?
Por suerte, tuve reflejos y paré el golpe: ¿a qué?, le devolví haciendome el tonto desarmada, la obligué a explicarse.. "te huelo. estás caliente y despertaste en mi las ganas de desarrollar mis fantasías ocultas. me excita someter a los hombres fuertes como tu. poseerlos. poner a prueba mis habilidades y gozar consiguendo que se conviertan en dóciles perritos capaces de hacer por mi cualquier cosa que me apetezca. y tu no escaparás, vas a ser el próximo, estoy segura. con solo verte la cara se que te estás muriendo de ganas de lamer mis botas. hazlo. adelante."
No se equivocaba, pero contrataqué: lo siento, pero te has equivocado. yo no me inclino ante nadie y menos ante ti. debo reconocer que estás preciosa con tus botas altas y enfundada en este traje de cuero negro. pero a mi no me gusta recibir ordenes. no se cual es tu experiencia en el mundo del fetichismo y del sado, pero la mía es larga. o sea, que dudo que puedas enseñarme algo nuevo. a mi sólo me sometería un ama dura como la roca. inflexible, sin piedad, y tu no me lo pareces.
Has cometido una torpeza pensando que me iba a dejar impresionar por tu aspecto. estás interesante, lo reconozco, pero un ama de verdad hubiese atacado con mas fuerza. la misma con que voy a contraatacar desde ahora mismo...
Y sin dejar que se repusiera de la sorpresa ante mi reacción, le grité enérgicamente de rodillas, zorra !!! por un instante noté que titubeaba, pero no se arrodilló. sin embargo cambió su rollo y pasó a hacerse la interesante: "así que a ti también te va este juego. muy bien, me gusta saber que hay gente cerca de mi que comparte mis aficiones ocultas, porque podremos intercambiarlas. veo que te va el rol de amo y que sabes exactamente lo que quieres. hasta tienes mas experiencia que yo, o sea que podrías enseñarme a cazar esclavos y esclavas y los compartiríamos...
De rodillas!!!!, grité de nuevo cortándola en seco. y esta vez vencí su resistencia
Se quedó silenciosa ante mi, con la cabeza agachada. estaba preciosa con su traje de cuero negro, aceptando silenciosamente su derrota.
Sentía que en este momento podía haber realizado con ella cualquier cosa que me apeteciese, hasta la más fuerte, porque la tenía completamente desarmada, amilanada por mi reacción. pero pensé que aumentaría mi placer si le dejaba entrever alguna expectativa. con voz autoritaria, le dije. muy bien. tu me has pedido que te enseñe. acepto. seré tu maestro. haré de ti un ama fuerte y poderosa y te aseguro que te maravillarás de lo que muy pronto serás capaz de hacer y de lo mucho que gozarás. pero todo tiene un precio. me pagarás convirtiendote en mi esc lava., mi perra mas fiel, mi puta caliente. para los demás serás un ama dura e inflexible pero para mi valdrás menos que el mas miserable de los esclavos.
¿aceptas?
Cuando oí que con voz insegura contestataba si, mi amo, casi me muero de gusto. había logrado mi objetivo.
Permanece de rodillas hasta nueva orden, le grité
Así me gusta. recuerda que ahora eres mi esclava y que me perteneces. si haces algo que no me gusta, serás castigada. y para que te sorprendas de como deseaba que llegase este momento te mostraré las sorpersas que traía en mi cartera. le mostré el collar y la fusta y me desnudé, quedandome sólo con mi slip negro. luego le dije: tenia ganas de probarlos contigo, pero tu me lo has puesto mas facil de lo que pensaba, calculando mal tus fuerzas y creyendo que me iba a dejar impresionar por tu indumentaria. quisiste sorprenderme y la sorprendida has sido tu. aceptalo, has perdido ante un amo mas poderoso y con mas experiencia que tu. entregaté y gozarás del sado hasta límites insospechados.
En silenció, pasé el collar arlededor de su cuello y lo cerré con firmeza. ella se prestaba docilmente. notaba que le gustaba. le dije: cuando lo lleves puesto te sentirás como una perra callejera y pensarás solo en tu amo y en darle todo el placer del mundo.
Tiré de la correa y la obligué a levantarse bruscamente. le enseñé su posición correcta, las piernas un poco separadas, la cabeza agachada, los brazos a la espalda y seguidamente le quité el corsé y la falda. quedó sólo con las botas y el collar, la correa colgando. la escena era fantástica.
Mientras restregaba la fusta por las partes más sensibles de su cuerpo le dije. la has probado alguna vez? sabes que este instrumento es duro y flexible y que con él serás castigada cuando y como me apetezca?
Sin darle tiempo a responder, crucé dos azotes bastante fuertes sobre sus flancos. vi el dolor en su cara pero quise ser inflexible. le obligué a sacar la lengua y le di algunos golpecitos mas en ella diciendole: para que aprendas a chupar y a lamer como a mi me gusta, babosa
Luego le obligué a sujetar la fusta con los dientes y me alejé para contemplarla. me sentía muy satisfecho. ella permaneció en la misma posición, inmovil, con ganas de hacerlo bien. al rato me acerqué y le dije. ahora vamos a cambiar los papeles. quiero ver que tal eres como ama. así que considerame tu esclavo. me entrego a ti para que hagas lo que quieras conmigo. no te cortes. se dura, te lo ordeno.
Quiso serlo, pero le faltó decisión. mas que ordenarme las cosas, casi me las pedía por favor. estaba claro que le imponía respeto. hizo que me tendiera boca abajo y empezó a azotarme con su látigo de tiras. sus golpes no foeron certeros ni fuertes. no senti dolor y puedo aseguraros que llegué a aburrirme esperando que acabase.
La cosa se puso más ineteresante cuando me ordenó que le lamiera las botas. a mi, por lo menos, se me ponían en marcha los resortes fetichistas. gocé de verdad chupandole los tacones finísimos, lo hice con avidez y me esforcé al máximo para sacarle brillo a sus botas con mi lengua. abrazaba suave mente sus tobillos, y recorria morbosamente todo su perfil, desde el pie hasta más arriba de las rodillas. babeaba con gusto.
Notaba que a ella también le gustaba y que se excitaba. empezó a masturbarse y a mi no tardó en ponerseme la polla tiesa, a punto de estallar.
Cuando ella se dio cuenta, se olvidó de su papel de ama y se lanzó a chuparmela. no le dije nada y traté de sacar el máximo partido a la situación. yo me puse de pie, y ella se quedó de rodillas, frente a mi de nuevo amo y esclava me recree cuanto pude en su boca buscando el máximo placer en todos los rincones y de vez en cuando se la metía muy adentro , hasta la garganta, con un golpe seco de cadera que le provocaba arcadas. ella lo hacía bien, la muy guarra. estaba claro que lo que le gustaba era eso, más que el sado fuerte y duro.
Al final me corrí y le restregué la polla por la cara un buen rato luego la tendí en el sofá, le abrí las piernas y le babee un buen rato el coño, metiendole mis dedos por todos sus agujeros se corrió temblando y gritando.
Cuando se repuso, me besó intensamente y sólo me dijo: gracias.
Estaba claro que tenía que aprender muchas cosas antes de convertirse en una buena ama,. debía controlar sus impulsos. aprender a ser fría y dura como ama y morbosa y complaciente como esclava.
pronto os contaré los progresos que hizo y los muchos informes que desde entonces hemos preparado juntos.
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Gantri
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10:19 a. m.
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Etiquetas: amos, bondage, esclavos, fetichismo, relato sadomasoquista, sado