Después del primer encuentro cara a cara con mi esclava, ella -una compañera de trabajo- me confesó que se excitaba imaginando las fantasías sadomasoquistas que ibamos a desarrollar en nuestras próximas citas. estaba muy claro que su primera experiencia como sumisa le había resultado placentera porque desde aquel día lució un variado muestrario de zapatos de tacón de aguja. sabía que me excitaban y de algun modo eran una invitación explicíta a .entrar de nuevo en el juego.
Yo también me moría de ganas por esclavizarla, así que dejé una nota sobre su mesa de trabajo: a las 7 en casa. ven preparada. no olvides tus botas. cumplió mis deseos y se presentó puntualmente. cuando le abrí la puerta se me acercó para besarme pero la aparté con firmeza y la fulminé con la mirada. debía quedar muy claro que no iba a haber prólogos ni distensiones y que si en el trabajo nos tratábamos como amigos, cuando entrábamos en el juego del sado ella no era mas que una esclava que ni siquiera tenía derecho a mirarme a los ojos.
Le dije, sigueme. y la conduje hasta una habitación. le ordené que se desnudara y que se calzara aquellas botas altas con las que ella se sentía tan a gusto y que a mí me resultaban excitantes. luego debía esperarme de pie, en silencio, con la cabeza agachada.
La hice esperar un rato. mientras, yo también me preparé y puse a punto todos los utensilios que tenía preparados para la ocasión. estaba dispuesto a gozar a tope de esta nueva esclava que acababa de cazar. cuando me acerqué a ella la noté un poco nerviosa. para tranquilizarla, y sin decirle nada, masajee todo su cuerpo con mis manos y me detuve un rato en su coño y en sus pezones, que pellizqué suavemente para ver como se tensaban ella hacía esfuerzos para contenerse y permanecer quieta, como sabí a que deseaba. la besé lascivamente en el cuello y la contemplé. realmente, era una chica muy atractiva.
A continuación, lo primero que hice fue colocarle con firmeza su collar de perra mientras le obligaba a ladrar y a repetir soy tu perra, soy tu puta, soy tu esclava, soy tu perra, soy tu puta, soy tu esclava... tenlo grabado en tu mente, insistí, porque cuando estés ante mi deberás anular por completo tu voluntad y tus deseos. tu unica voluntad y tus unicos deseos serán los de tu amo. harás todo lo que te ordene diciendo siempre, si mi amo. y cuando me apetezca o hagas algo que no me guste serás castigada, para que aprendas. no esperes que tenga compasión de ti.
Muy pronto sabrás lo que son el dolor, el asco y la angustia. pero a tu amo le gustará ver tu carita asustada y su satisfacción será la tuya. aprenderás a encontrar placer en tu dolor y llegará un día, ya lo verás ,en que tu misma desearás llegar mas lejos, poner a prueba tu capacidad de resistencia y demostrarte que realmente eres una buena esclava. entonces te ofrecerás a tu amo y le dirás: mi amo, si tu lo ordenas tu puta está dispusta a complacerte haciendo eso o lo otro para ti. y yo aceptaré si me apetece.
Y no lo olvides. voy a ser duro contigo. para mi, ahora, no eres mas que una miserable esclava y no valdrás mas que el placer que seas capaz de darme. y mientras le decía esto empecé a pintarrajear con lápiz de labios sobre su cuerpo, en la frente, sobre el pecho, junto al coño, las palabras "puta" y "slave". la coloqué frente al espejo y la obligué a contemplarse. ella, tan coqueta, debía sentirse grotesca, humillada, degradada, maltratada.
Pero estaba convencido, porque mi experiencia me lo había enseñado así, que cuando los esclavos perciben que su amo ejerce un control absoluto sobre ellos y no les da la mas minima chance, entonces se enttregan a él sin reservas porque saben que no tienen otra alternativa que complacerle. cosas de perros.
La tuve mas de media hora frente al espejo, en penumbra, mientras yo entraba y salía de la habitación sin hacerle el mas minimo caso. sabía que la inquietaba una de las veces le di un azote, fuerte y seco, pillandola por sorpresa. ella se giró insitintivamente hacia mi e iba a decir algo, pero contuvo su reacción. había comprendido que su amo no iba a tolerar la mas mínima indisciplina.
Como aquel dia me había propuesto humillarla hasta lo mas bajo, lo que hice a continuación fue colocarle una de aquellas bolas que tapan la boca y que tienen como unas riendas para sujetar al esclavo. tirando de ellas la hice agacharse de cuatro patas y me monté encima, mientras con la fusta le castigaba el culo y los flancos. quería gemir, pero la bola se lo impedía y además debía concentrar todos sus esfuerzos en aguantar mi peso.
Cuando noté que mi montura flaqueaba me levanté y le ordené: sígueme.
Vino detrás de mi, a cuatro patas, como un animal. y la conduje hasta el salón de la casa. había perdido toda la altivez de su porte pero me complacía ver como me seguía, amordazada, arrastrandose patosamente por el suelo, sus hermosas tetas colgando...
Una vez en el salón, me arrellané en el sofá y la hice colocar de pie ante mi.
vamos a ver, dime lo que eres
gmmmmnnnnññññ
La mordaza que tapaba su boca le impedía hablar.
Le grité: mas claro, que no te entiendo, o es que las putas como tu solo sabeis gemir
gmnnnnnððððð
Eres una inutil. está claro que lo mejor que puedes hacer es permanecer callada.
A continuación la liberé de la mordaza y le sujeté las manos con sendas muñequeras unidas por una cadena corta.
Le ordené que se masturbara, pero como tenía muy poca libertad de movimientos con sus manos le costaba bastante. mientras, yo masajeaba obscenamente mi polla frente a ella.
Cuando me pareció que su coño se había humedecido empecé a restregarselo con el pie. ella buscó una posición que le permitiera darse gusto y empezó a moverse ritmicamente, buscando ansiosamente el orgasmo. no se lo permití.
Cuando ya estaba en la recta final le retiré el pie.
oh, no mi amo, ahora no. te lo suplico. permite que me corra. ya casi estaba a punto.
Guarra. asquerosa. no has visto como has ensuciado mi pie con tus fluidos. limpiamelo.
Se agachó y paseó concienzudamente su lengua por todo mi pie, chupándome los dedos.y lamiendome la planta.
Después de liberarle las manos, le dije ahora el que quiere correrse soy yo, así que voy a follarte la boca. acercate y chupala.
Lo hizo maravillosamente bien, recorriendo morbosamente mi polla con su lengua, de arriba abajo y de abajo arriba. entreteniendose en los puntos mas sensibles. babeando. contorsinandose como si estuviera en celo. metiendosela hasta el fondo y prolongando al máximo la llegada del orgasmo.
Cuando llegó descargué toda mi leche en su boca y se la tragó golosamente
Te he complacido, mi amo? he sido una buena esclava? te he dado todo lo que querías?
No estuviste mal, pero ten en cuenta que hoy ha sido sólo el primer día y que cada vez voy a exigirte mas. tendrás que superarte día a dia y serás sometida a pruebas mucho mas dificiles. pero por el momento te concedo un orgasmo.
Le entregué un enorme consolador y le dije.
Toma. es para ti. tratalo con muchísmo cariño y usalo pensando que es la polla de tu amo.
Entonces me aparté de ella y la oí gemir un buen rato hasta que al final se corrió
Al despedirla, le pregunté: has aprendido algo de tu primera lección, esclava?
Si, a obedecerte en todo, mi amo.
lunes, septiembre 17, 2007
La primera leccion
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Gantri
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Etiquetas: amos, bondage, esclavos, fetichismo, relato sadomasoquista, sado
miércoles, marzo 21, 2007
Ama y esclava 1
Ella es una compañera de trabajo. una chica morena y atractiva que sabe vestir con elegancia y un interesante toque sexy.
No sé muy bien por que razón, pero desde el principio intuí que le gustaba el tema del sado. a lo mejor eran su porte altivo y sus gustos refinados. o esos fetiches con que a menudo se adornaba, prendas y complementos de cuero negro, siempre ajustados. o esos zapatos finos de tacón alto que calzaba a veces, y especialmente aquellas botas de caña alta que tanto me calentaban.
Algunas veces la había imaginado en mis fantasías, postrada a mis pies, domesticada, convertida en una complaciente esclava que, revestida de cuero negro, satisfacía silenciosamente todos mis caprichos y aceptaba con gusto mis ordenes y mis castigos, incluso los mas severos.
Le tenía ganas y puedo aseguraros que había iniciado el ataque varias veces, aunque siempre encontré respuestas evasivas.
Un día se presentó una ocasión propicia: debíamos preparar unos informes durante el fin de semana, y con la excusa de ajustar nuestros criterios me lo apañé para presentarme en su casa.
Aquel día fui preparado. me puse un slip de cuero negro y cargué en mi cartera un collar de perra y una fusta, decidido a probarlos sobre su piel.
Al principio todo fue como siempre. ella muy en su sitio, algo distante, y yo esperando la ocasión propicia, que no llegaba.
Te apetece algo, me preguntó.
Si lo supieras, pensé para mi. pero le dije: si, una coca-cola, gracias.
Fue a buscarla, y mientras la aguardaba pensaba: cuando vuelva, aprovechando la distensión, ataco. pero llegué tarde. al verla asomar por la puerta las tripas me dieron un vuelco.
Estaba allí, vestida con un corsé ajustado y una falda de cuero negro. el pelo recogido y encaramada en lo alto de los interminables y afilados tacones de unas botas altas, altísimas, de charol negro.
uauuuu ¡
Mientras, agitaba en sus manos un látigo de tiras y me decía: ¿jugamos?
Por suerte, tuve reflejos y paré el golpe: ¿a qué?, le devolví haciendome el tonto desarmada, la obligué a explicarse.. "te huelo. estás caliente y despertaste en mi las ganas de desarrollar mis fantasías ocultas. me excita someter a los hombres fuertes como tu. poseerlos. poner a prueba mis habilidades y gozar consiguendo que se conviertan en dóciles perritos capaces de hacer por mi cualquier cosa que me apetezca. y tu no escaparás, vas a ser el próximo, estoy segura. con solo verte la cara se que te estás muriendo de ganas de lamer mis botas. hazlo. adelante."
No se equivocaba, pero contrataqué: lo siento, pero te has equivocado. yo no me inclino ante nadie y menos ante ti. debo reconocer que estás preciosa con tus botas altas y enfundada en este traje de cuero negro. pero a mi no me gusta recibir ordenes. no se cual es tu experiencia en el mundo del fetichismo y del sado, pero la mía es larga. o sea, que dudo que puedas enseñarme algo nuevo. a mi sólo me sometería un ama dura como la roca. inflexible, sin piedad, y tu no me lo pareces.
Has cometido una torpeza pensando que me iba a dejar impresionar por tu aspecto. estás interesante, lo reconozco, pero un ama de verdad hubiese atacado con mas fuerza. la misma con que voy a contraatacar desde ahora mismo...
Y sin dejar que se repusiera de la sorpresa ante mi reacción, le grité enérgicamente de rodillas, zorra !!! por un instante noté que titubeaba, pero no se arrodilló. sin embargo cambió su rollo y pasó a hacerse la interesante: "así que a ti también te va este juego. muy bien, me gusta saber que hay gente cerca de mi que comparte mis aficiones ocultas, porque podremos intercambiarlas. veo que te va el rol de amo y que sabes exactamente lo que quieres. hasta tienes mas experiencia que yo, o sea que podrías enseñarme a cazar esclavos y esclavas y los compartiríamos...
De rodillas!!!!, grité de nuevo cortándola en seco. y esta vez vencí su resistencia
Se quedó silenciosa ante mi, con la cabeza agachada. estaba preciosa con su traje de cuero negro, aceptando silenciosamente su derrota.
Sentía que en este momento podía haber realizado con ella cualquier cosa que me apeteciese, hasta la más fuerte, porque la tenía completamente desarmada, amilanada por mi reacción. pero pensé que aumentaría mi placer si le dejaba entrever alguna expectativa. con voz autoritaria, le dije. muy bien. tu me has pedido que te enseñe. acepto. seré tu maestro. haré de ti un ama fuerte y poderosa y te aseguro que te maravillarás de lo que muy pronto serás capaz de hacer y de lo mucho que gozarás. pero todo tiene un precio. me pagarás convirtiendote en mi esc lava., mi perra mas fiel, mi puta caliente. para los demás serás un ama dura e inflexible pero para mi valdrás menos que el mas miserable de los esclavos.
¿aceptas?
Cuando oí que con voz insegura contestataba si, mi amo, casi me muero de gusto. había logrado mi objetivo.
Permanece de rodillas hasta nueva orden, le grité
Así me gusta. recuerda que ahora eres mi esclava y que me perteneces. si haces algo que no me gusta, serás castigada. y para que te sorprendas de como deseaba que llegase este momento te mostraré las sorpersas que traía en mi cartera. le mostré el collar y la fusta y me desnudé, quedandome sólo con mi slip negro. luego le dije: tenia ganas de probarlos contigo, pero tu me lo has puesto mas facil de lo que pensaba, calculando mal tus fuerzas y creyendo que me iba a dejar impresionar por tu indumentaria. quisiste sorprenderme y la sorprendida has sido tu. aceptalo, has perdido ante un amo mas poderoso y con mas experiencia que tu. entregaté y gozarás del sado hasta límites insospechados.
En silenció, pasé el collar arlededor de su cuello y lo cerré con firmeza. ella se prestaba docilmente. notaba que le gustaba. le dije: cuando lo lleves puesto te sentirás como una perra callejera y pensarás solo en tu amo y en darle todo el placer del mundo.
Tiré de la correa y la obligué a levantarse bruscamente. le enseñé su posición correcta, las piernas un poco separadas, la cabeza agachada, los brazos a la espalda y seguidamente le quité el corsé y la falda. quedó sólo con las botas y el collar, la correa colgando. la escena era fantástica.
Mientras restregaba la fusta por las partes más sensibles de su cuerpo le dije. la has probado alguna vez? sabes que este instrumento es duro y flexible y que con él serás castigada cuando y como me apetezca?
Sin darle tiempo a responder, crucé dos azotes bastante fuertes sobre sus flancos. vi el dolor en su cara pero quise ser inflexible. le obligué a sacar la lengua y le di algunos golpecitos mas en ella diciendole: para que aprendas a chupar y a lamer como a mi me gusta, babosa
Luego le obligué a sujetar la fusta con los dientes y me alejé para contemplarla. me sentía muy satisfecho. ella permaneció en la misma posición, inmovil, con ganas de hacerlo bien. al rato me acerqué y le dije. ahora vamos a cambiar los papeles. quiero ver que tal eres como ama. así que considerame tu esclavo. me entrego a ti para que hagas lo que quieras conmigo. no te cortes. se dura, te lo ordeno.
Quiso serlo, pero le faltó decisión. mas que ordenarme las cosas, casi me las pedía por favor. estaba claro que le imponía respeto. hizo que me tendiera boca abajo y empezó a azotarme con su látigo de tiras. sus golpes no foeron certeros ni fuertes. no senti dolor y puedo aseguraros que llegué a aburrirme esperando que acabase.
La cosa se puso más ineteresante cuando me ordenó que le lamiera las botas. a mi, por lo menos, se me ponían en marcha los resortes fetichistas. gocé de verdad chupandole los tacones finísimos, lo hice con avidez y me esforcé al máximo para sacarle brillo a sus botas con mi lengua. abrazaba suave mente sus tobillos, y recorria morbosamente todo su perfil, desde el pie hasta más arriba de las rodillas. babeaba con gusto.
Notaba que a ella también le gustaba y que se excitaba. empezó a masturbarse y a mi no tardó en ponerseme la polla tiesa, a punto de estallar.
Cuando ella se dio cuenta, se olvidó de su papel de ama y se lanzó a chuparmela. no le dije nada y traté de sacar el máximo partido a la situación. yo me puse de pie, y ella se quedó de rodillas, frente a mi de nuevo amo y esclava me recree cuanto pude en su boca buscando el máximo placer en todos los rincones y de vez en cuando se la metía muy adentro , hasta la garganta, con un golpe seco de cadera que le provocaba arcadas. ella lo hacía bien, la muy guarra. estaba claro que lo que le gustaba era eso, más que el sado fuerte y duro.
Al final me corrí y le restregué la polla por la cara un buen rato luego la tendí en el sofá, le abrí las piernas y le babee un buen rato el coño, metiendole mis dedos por todos sus agujeros se corrió temblando y gritando.
Cuando se repuso, me besó intensamente y sólo me dijo: gracias.
Estaba claro que tenía que aprender muchas cosas antes de convertirse en una buena ama,. debía controlar sus impulsos. aprender a ser fría y dura como ama y morbosa y complaciente como esclava.
pronto os contaré los progresos que hizo y los muchos informes que desde entonces hemos preparado juntos.
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Gantri
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